Confianza

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Cuando uno sabe que lo puede hacer, que intentarlo es lo importante, que querer es poder, que hay que afrontar el fracaso con tanta naturalidad como el éxito…, eso es la confianza.

Sin confianza el jugador de tenis no gana, el cantante no transmite, el escritor no pasa de la página en blanco, el político no convence, Guti no pega taconazos antológicos.

Sin confianza uno está hecho una mierda, todo parece meticulosamente preparado para vencernos.

Hay muchos ricos con los que hablo que viven acojonados porque temen a la inevitable incertidumbre del futuro y quieren estar ingenuamente preparados para cualquier eventualidad. Siempre encuentran un motivo para estar preocupados y para calcular cuentas imaginarias con cantidades de dinero necesarias que les deje tranquilos para toda su vida. Estos ricos (defino rico como aquella persona que tiene más de lo que necesita) han cambiado su forma de consumir durante la crisis y nos han llevado a un peligroso y contagioso descenso en el consumo sólo porque desconfían.

Los que confían creen, en cambio, que si hay algo que se tuerza ya habrá oportunidad de buscarle una solución. Creen que la incertidumbre es una cosa fantástica que hace que la vida sea un fabuloso parque de atracciones. Por lo general, tienen una mirada más positiva y quizás les haga falta menos para sentir y vivir más.

El que se siente con desconfianza permite que sus superiores en el trabajo les vejen, humillen.., pero prefieren esto a defender su dignidad porque creen que lo mismo no encontrarán otro trabajo y se ponen a imaginar una versión catastrófica del futuro. Se aburren como ostras y cada día que pasa en una prueba superada.

El que siente confianza no permite que nadie ataque su dignidad, respeta las reglas del juego tanto como las hace respetar. Para los que confían, cada día que pasa es una aventura diferente.
Los políticos que hoy nos acompañan y representan generan desconfianza. Por eso muchos ciudadanos atemorizados cambian su forma de ver las cosas, de consumir, de relacionarse. El ciudadano siente que no hay plan, que todo podría acabarse, que el mundo podría echársele encima.
Muchas personas se sienten peor, mucho peor a pesar de vivir en condiciones similares que antes de la crisis porque desconfían de sí mismos, desconfían de lo que les rodea y se sienten inseguros. Son, en definitiva, menos productivos, más infelices. Y gran culpa de ello la tienen los que se suponen que deberían generar un clima de confianza. Culpa de los de la derecha y de los de la izquierda.

En el Partido del Sentido Común haremos que los ciudadanos sientan confianza en sí mismos, en quiénes les rodean. Y contaremos cuáles son los objetivos, por dónde vamos, hacia dónde nos dirigimos.

En el Partido del Sentido Común pasaremos de aquellos que quieran sembrar el pánico, nos reiremos (descojonaremos) de ellos. En el Partido del Sentido Común también pasaremos y nos reiremos de aquellos que se vanaglorian de su labor y lanzan mensajes vacuos que nadie se cree. Ambos generan desconfianza.
El que confía en sí mismo se esfuerza más y mejor. Y eso es bueno para todos.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Frases prohibidas: Y tu más

Fue hace año y medio cuando ocurrió la última vez. Desde entonces no ha vuelto a suceder.

Mi hija y mi hijo mediano se habían enfadado entre ellos y escuché unas palabras que me disgustaron. Reprendí a mi hija, que era quien había hablado mal a su hermano. Ella me contestó: “Es que él me ha hablado mal”. No me costó mucho hacerla entender, solamente ponerme muy serio y enfadado, que antes de hablar de su hermano debería reconocer sus errores.

Así pues, desde entonces, si mi hija comete un error, lo reconoce, se disculpa y después solicita ser tratada justamente y evitar sentirse agraviada. Si no existe esa disculpa sincera, lo demás no tiene importancia. Mi hija ha aprendido a no echar mierda antes de quitarse la suya de encima.
Mi hija tiene 11 años y va al cole. Y hace año y medio que aprendió lo que acabo de contar.

Te cuento esto porque una de las cosas más indignantes, infantiles, irritantes, devastadoras que tienen los que dicen que son políticos es utilizar el “Y tú más” como defensa a una crítica del adversario, de la prensa o del ciudadano.

Si uno tiene corruptos en sus filas, el corrupto a la p.c. (rápido, sin miramientos)
Si uno comete un error de previsión se debe reconocer sin tapujos, decir que se trabajará para evitar que vuelva a ocurrir y que en caso de que ocurra tomará las medidas oportunas.
Si uno hace algo que molesta a los ciudadanos se pide perdón y se promete no volver a hacerlo.

Chicos: (es que no sé muy bien cómo llamaros. Creo que político no define lo que realmente hacéis, es una profesión demasiado bonita para tanta torpeza) Cuando queráis quedamos, nos ponemos serios y enfadados y a lo mejor aprendéis. A mi hija le funcionó.

En el Partido del Sentido Común el primero que diga o piense “Y tú más” le mandamos a la m de mierda.

Viva el Partido del Sentido Común.

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