Prejuicios

Prejuicios

Ayer leí algunos de sus pensamientos y jamás hubiera pensado que ella era la autora de esas líneas.

Creo, definitivamente, que no conozco a la persona con la que más tiempo he convivido. Quizás sea que no hemos hablado suficiente. O quizás deba reconocer que a pesar de quererla mucho, haya construido en torno a ella una serie de prejuicios. Afortunadamente, nunca es tarde. O como dirían en Cuba, hay más tiempo que vida.

Los prejuicios nos convierten en seres ignorantes y limitados.

No hay más estúpido prejuicio que el que emitimos sobre nosotros mismos cuando procedemos a autodefinirnos con una retahíla de vehementes “a mí me gusta esto o yo soy de esta o aquella manera”. La repetición de estas autoafirmaciones nos empobrece y esclaviza. No salimos del prejuicio sobre nosotros mismos no vaya a ser que no seamos fieles a la definición con la que nos hemos enunciado y alguien pueda echárnoslo en cara.

Prueba y error. Probar y cambiar es un método comprobado con éxito en muchos órdenes de la vida que, en cambio, nuestros prejuicios nos impide utilizar. Porque cambiar sería sinónimo de deslealtad a nuestro pensamiento, a nuestra forma de ser, a la educación recibida.

En el Partido del Sentido Común no podemos decir que no tengamos prejuicios, probablemente de lo contrario no seríamos humanos. Pero trabajaremos con la mente abierta e intentando descubrir nuevos caminos sin temor a decir que probamos, fallamos y por eso cambiamos.

Nada extraordinario. Porque es de sentido común.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

Share
Categoría: General, , , ,