Fusiones y ONG’s

Cuando las cosas no vienen muy bien dadas son momentos de fusiones. Aunque también son momentos de escisiones. En definitiva, son momentos de cambios, incertidumbres.

El efecto inmediato  de las fusiones es el ahorro de costes: reducir el número total de personas que trabajan (ya no hacen falta dos consejeros delegados en la fusión de Antena 3 y La Sexta, ni dos directores financieros, supongo que sobran muchos comerciales), uno es más poderoso delante de los clientes y, por lo tanto, se podrá vender más  caro, se generan economías de escala. El motivo de la fusión es económico, del cliente y de los empleados ni se habla.

Muchas de las fusiones acaban mal, como las guerras; hay unos que son los vencedores y otros los vencidos. Y a largo plazo los socios empiezan a pegarse de patadas entre ellos, uno compra la participación del otro. El comprador se endeuda tanto que finalmente tiene que vender una parte de la empresa. Y vuelta a empezar. Oye, ¡qué rollo!

Hay un negocio que creo que debería optar por fusionarse: las ONG’s.  Creo que hay demasiadas y eso no tiene demasiado sentido común. La principal función de la ONG empieza a ser la captación de fondos porque de ella se deriva la posibilidad de hacer cosas. Y hay tantas ONG’s que la competencia es muy dura.

Hablar de competencia en este sector me da mal rollo. Creo que las ONG’s deberían ser lo más eficientes posibles y que en vez de haber cientos estaría bien que hubieran treinta, es un decir. Ahorrarían mucho dinero en personal, en marketing y en otras cosas que no son el servicio básico: ayudar a los desfavorecidos.

No paramos de pensar. ¡Viva el Partido del Sentido Común!

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