No lloran, no saben, no nos valen

El gran Rafa Nadal acabó su jornada de trabajo llorando.

Después de pegarse la currada, de estar plenamente concentrado para conseguir su objetivo..después de todo eso, Rafa lloró.

Los más retorcidos y más digitales ( una suma de ceros y unos desde el punto de vista del comportamiento y sentimiento humano) consideran que sus lágrimas son afectadas o que “yo también lloraría con la pasta que se va a llevar”.

Rafa llora porque ha logrado su objetivo, al que ha llegado después de trabajar duro e ilusionado. Quizás Rafa llore porque sabe de la ilusión que sus victorias producen en millones de personas. Es posible que Rafa llore porque es un tipo agradecido a la vida.

Hace poco escribimos un artículo que empezaba diciendo “Llorar en mi trabajo, ese es mi objetivo”. Conseguir emocionarse laborando no es común. Llorar porque con tu trabajo has conseguido hacer algo grande, influir positivamente mientras eres capaz de pagarte o que te paguen la nómina es algo grandioso.

No puedo imaginarme a un bancario o banquero (perdón amigos y lectores del sector) llorando porque el banco haya incrementado sus beneficios. Aunque bien podríamos imaginarnos tiempos pasados en los que un bancario llorara por haber tomado un riesgo que finalmente permitiera que una empresa saliera a flote, empleara a mucha gente. Hoy no hay bancario que pueda ni quiera tomar riesgos.

Penosamente, no podemos imaginarnos ni a Rajoy, ni a Rubalcaba, ni a Botella, ni Aznar, ni Chaves, ni Griñán, ni Camps, ni Mas..ni y ni…llorando porque hayan hecho – volvemos a repetirnos – por hacer algo grande e influir positivamente mientras se pagan su nómina. Que un bancario no llore tiene un pase. Pero que un político no llore porque no hace nada grande ni influya positivamente en los demás es un síntoma claro de desajuste entre su misión, sus actos y sus emociones.

Rajoy, Rubacalba, Mas, Camps, Chaves…llorarían y habrán llorado por ganar las elecciones. No creas que lloran de emoción por la oportunidad que les ha brindado la vida para poder hacer que sus conciudadanos vivan mejor, que los más jóvenes tengan más oportunidades, que haya menos gente sufriendo. No, no llorarían jamás por eso. Llorarían porque habrían conseguido el poder, pasar a la historia. Lloran de alegría por ver las lágrimas de su adversario convertido en enemigo.

Esos no lloran, no saben, no nos valen.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.S. Manolo, ¿sigues con la alarma los sábados?

 

 

 

 

 

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Categoría: General

2 Responses

  1. Manolo dijo:

    Aquí sigo. Te echaba de menos. Abrazos

    Enviado el septiembre 21st, 2013 a las 12:01

  2. Leo Farache dijo:

    Eres un artista. Cuatro palabras maravillosas. Abrazos para ti.

    Enviado el septiembre 22nd, 2013 a las 18:23

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