Frases prohibidas: ¿Tú vas por los pueblos?. Pues yo sí.

 

Los que debieran ser de los más expertos en debatir son un maná de inspiración para aquel que preste un poco de atención y después se disponga a escribir.

Ese es nuestro caso.

Nos ponemos en situación, querido lector del Partido del Sentido Común. Hete aquí una discusión entre dos tertulianos de una radio, la Cadena SER, en la que uno de ellos quiere argumentarle a otro  la conveniencia de mantener y promover la Ley de la Memoria Histórica.

En un momento de la discusión, el tertuliano le pregunta a su colega de mesa “¿Tú vas por los pueblos?”. Se hace un breve, brevísimo silencio en el que es imposible que el otro intervenga sin que antes el que pregunta se conteste a sí mismo. “Pues yo sí”

El tertuliano, gran argumentador donde los haya se explica. “Estuve el otro día en un pueblo y pude comprobar yo mismo, sin que nadie me lo cuente, que hay una fractura entre los descendientes de republicanos y nacionales”.

Ha ido a un pueblo y ya se considera experto en los mismos. Se pregunta y se contesta. Es un tertuliano. Sí, un experto en participar en debates, tertulias y otros saraos donde la calidad del argumento debiera ser el producto.

¡Viva el Partido del Sentido Común! (si alguna radio nos quiere como tertulianos y es necesario decir muchas frases prohibidas, nos sabemos un montón)

 

 

 

 

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Frases prohibidas: En este país

La grandísima Concha García Campoy se inventó la nueva radio de fin de semana creando “A vivir que son dos días” el programa que lleva desde 1988 – 25 años – en antena en la SER, ahora conducido por Javier del Pino.

Escuchando la tertulia de este programa es donde recibimos la inspiración para escribir y recomendar que “En este país” se convierta en frase prohibida.

La tertulia está integrada por Peridis, Julio Rey, Mauro Entrialgo y Aleix Saló. Hablaron sobre muchos temas de actualidad… eso ahora no viene al caso. La frase más repetida por los tertulianos y el moderador fue “En este país” para referirse – con poco cariño –  al país en el que vivimos, España.

“En este país”  es utilizado como muestra de distanciamiento, como si el país en el que viviéramos perteneciera a otro lugar que no el que habitamos.

“En este país” es utilizado para mostrar insatisfacción y crítica con el país en el que vivimos.  Esta frase prohibida pretende describir un sentimiento global de desafección.

Quien dice “En este país” muestra su disconformidad con el país y alejamiento con  los comportamientos que en ese territorio suceden. Como si lo que ocurriera tuviera que ver con muchos, menos con él  y sus amigos.

Y lo peor… “En este país” es la forma de expresar la desesperanza. ¿Cómo vamos a poder seguir adelante con lo que ocurre en este país? ¿Y crees que tu idea saldrá con la que está cayendo este país? Solo esas cosas ocurren en este país.

¡Leche! Que mala suerte vivir en este país.

Señores tertulianos y señor presentador del “A vivir que son dos días”: son Vds. gente con mucho conocimiento y supongo que bastante sabiduría. Son Vds. gente cultivada, con muchos recursos lingüísticos, seguro que conocen muchas más palabras que la mayor parte de los españoles. Les pedimos que hagan un esfuerzo y sean un poco más originales. Procúrenos, por favor, un estímulo positivo para las mañanas de los sábados, nos nos hagan ver que nuestros padres se equivocaron por parirnos aquí y que prácticamente está todo perdido en este país.

Desde el Partido del Sentido Común hemos decidido después de escucharles a Vds. y también a otros muchos más  nombrar frase prohibida a la alocución “En este país”.

Miren bien lo que dicen porque a sus empresas y a sus compañeros no les gustará que hablen despectivamente del lugar donde trabajan diciendo continua y displicentemente “en esta empresa”.

No creemos que a sus familias les guste escuchar cuando Vds. hablen de sus cónyuges e hijos “esto solo puede ocurrir en esta familia”.

Y a muchos, muchísimos vecinos suyos, que vivimos en este país nos gusta que cuando se hable de él (que no de su gente de mal) se hable con alegría, si puede ser con cierto optimismo, mucha esperanza y que los comportamientos de unos no se mezclen con los de los otros bajo esas tres palabras larrianas

Así pues, les sugerimos con modestia que cambien de tono y de frase. Nosotros estaremos encantados de seguirles escuchando.

Mientras tanto, les proponemos que griten con nosotros...¡Viva el Partido del Sentido Común!

  • Si quieres leer más frases prohibidas pon esas dos palabras en el buscador – frases prohibidas- y encontrarás muchas más..

 

 

 

 

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No lloran, no saben, no nos valen

El gran Rafa Nadal acabó su jornada de trabajo llorando.

Después de pegarse la currada, de estar plenamente concentrado para conseguir su objetivo..después de todo eso, Rafa lloró.

Los más retorcidos y más digitales ( una suma de ceros y unos desde el punto de vista del comportamiento y sentimiento humano) consideran que sus lágrimas son afectadas o que “yo también lloraría con la pasta que se va a llevar”.

Rafa llora porque ha logrado su objetivo, al que ha llegado después de trabajar duro e ilusionado. Quizás Rafa llore porque sabe de la ilusión que sus victorias producen en millones de personas. Es posible que Rafa llore porque es un tipo agradecido a la vida.

Hace poco escribimos un artículo que empezaba diciendo “Llorar en mi trabajo, ese es mi objetivo”. Conseguir emocionarse laborando no es común. Llorar porque con tu trabajo has conseguido hacer algo grande, influir positivamente mientras eres capaz de pagarte o que te paguen la nómina es algo grandioso.

No puedo imaginarme a un bancario o banquero (perdón amigos y lectores del sector) llorando porque el banco haya incrementado sus beneficios. Aunque bien podríamos imaginarnos tiempos pasados en los que un bancario llorara por haber tomado un riesgo que finalmente permitiera que una empresa saliera a flote, empleara a mucha gente. Hoy no hay bancario que pueda ni quiera tomar riesgos.

Penosamente, no podemos imaginarnos ni a Rajoy, ni a Rubalcaba, ni a Botella, ni Aznar, ni Chaves, ni Griñán, ni Camps, ni Mas..ni y ni…llorando porque hayan hecho – volvemos a repetirnos – por hacer algo grande e influir positivamente mientras se pagan su nómina. Que un bancario no llore tiene un pase. Pero que un político no llore porque no hace nada grande ni influya positivamente en los demás es un síntoma claro de desajuste entre su misión, sus actos y sus emociones.

Rajoy, Rubacalba, Mas, Camps, Chaves…llorarían y habrán llorado por ganar las elecciones. No creas que lloran de emoción por la oportunidad que les ha brindado la vida para poder hacer que sus conciudadanos vivan mejor, que los más jóvenes tengan más oportunidades, que haya menos gente sufriendo. No, no llorarían jamás por eso. Llorarían porque habrían conseguido el poder, pasar a la historia. Lloran de alegría por ver las lágrimas de su adversario convertido en enemigo.

Esos no lloran, no saben, no nos valen.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.S. Manolo, ¿sigues con la alarma los sábados?

 

 

 

 

 

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