Barro

Ayer estuvimos viendo el programa Salvados. El periodista – Jordi Évole – es muy voluntarista, idílico, con buenas intenciones, algunas veces tan buenas que parecen algo infantiles. Ayer se trataba de proclamar lo innecesario de los presupuestos en Defensa y lo innecesario de los golpes de los policías a los manifestantes.

No nos gustan los tanques, pero creemos que no hay sentido común que soporte la idea de no tener un mecanismo de defensa que nos permita ahuyentar a los malos, que haberlos haylos.

No nos gustan los golpes, pero no hay sentido común que soporte la idea de no defender el orden público aunque sea con la necesidad de un cachete o un porrazo.

Los malos y los revoltosos son relativamente fáciles de identificar.

Durante el programa una frase pronunciada por Eduardo Serra nos dejó atónitos (Serra es ex ministro de Defensa en tres gobiernos de color diferente): “para hacer algo en la vida hay mancharse las manos de barro. Si no te manchas de barro, pasas inadvertido” vino a decir el ex ministro, ahora ejecutivo de una empresa. Sustituye, por favor, la eufemística palabra barro por otro sustantivo: mierda.

Agradecemos muchísimo a Eduardo Serra su sinceridad que al mismo tiempo nos entristece en gran cuantía. No es la primera vez que escuchamos aseveraciones de este tipo, en la que se defiende una ética laxa porque de lo contrario habrá otro que haga lo que tú no estuviste dispuesto a hacer y por lo tanto te deje con cara de tonto y sin los euros en el bolsillo y sin pizca de poder.

Jamás le diríamos a nuestros hijos, alumnos o a quien nos pudiéramos encontrar sea en la calle, en el restaurante, en el baño o en el portal que “para ser alguien en la vida, hay que mancharse las manos de barro”.

Con afirmaciones como esta es más que probable que hagan falta cada vez más tanques, más porras. Le pedimos con cariño y con respeto a Eduardo Serra y a quienes piensen como él, que intenten alejar ese pensamiento de su cabeza y que, por supuesto, no lo transmitan. Su credibilidad – que es mucha – puede hacer daño al resto de la sociedad.

Se puede tener los pies en el suelo y saltar los charcos de barro, intentar mirar con concentración al suelo y evitar pisar la mierda. Uno puede caminar y no necesitar ducharse cada dos por tres para evitar que los que te rodeen se apliquen el pulgar y el índice a cada lado de la nariz.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General