La mierda del sueño americano


Aún sabiendo todo lo que sabemos, queremos parecernos a ellos.

Los del Partido del Sentido Común sabemos bien qué es lo que tanto nos gusta de ellos. Ver que copan la lista de los ricos en Forbes, que tienen a sus Universidades entre los primeros puestos de todos los ranking, sus rascacielos, son los primeros en los Juegos Olímpicos, su democracia, sus medios de comunicación..en Estados Unidos vales lo que tienes y eso le mola a muchas personas, a demasiada gente… quizás a la mayoría.

Nosotros, los del Partido del Sentido Común, los detestamos. No, perdón, no les detestamos a ellos, sino a su modelo. Ese que han exportado con tanto éxito y tanto daño nos está haciendo. Admiramos su practicidad, sus Universidades, la capacidad para haber conseguido que su idioma se convierta en universal.., criticamos y despreciamos su culto a la persona, a la riqueza, al egoísmo.

Estados Unidos es el segundo país de los primeros 35 más ricos del mundo con el ratio más alto de niños pobres según la Unicef.
Estados Unidos es el país con más personas encarceladas.
Estados Unidos es el segundo país con el ratio más alto de personas obsesas, después de Méjico.
Delante de Estados Unidos hay 48 países con tasas de mortalidad infatil menor.
Estados Unidos gasta 10 veces más energía per cápita que Japón y dos veces más que Alemania.

Les da igual todo – ecología, salud, igualdad, justicia – con tal de saber que algún día podrán ser ricos, aunque la mayoría nunca lo lleguen a ser.

Todos estos datos son sacados de un fantástico artículo del New York Times donde se viene a mostrar que a los ciudadanos norteamericanos (a la mayoría, a los que dan el puesto de Presidente) no les interesa saber de estas cosas y si algún candidato hablara de ellas, perdería probablemente las elecciones.

El americano es individualista, egoísta, ambicioso, confunde progreso con dinero. Los del Partido del Sentido Común les respetamos (no seríamos tan torpes como Zapatero y no levantarnos cuando pasara su bandera), pero queremos alejarnos de su modelo (no seríamos tan torpes como Rajoy y Zapatero para seguir sus dictados y mirarles como los dioses a seguir).

“Mi hijo gana 70.000 dólares, tiene un Audi no se qué y sólo tiene 25 años” “Puede ir a los mejores restaurantes de Nueva York sin pestañear, viaja en primera clase…” Así es como un americano nos relataba la felicidad de su hijo y la suya por haber conseguido que su descendiente sea una persona de éxito, que sabe que su objetivo es ganar más.

Volvamos a España. Somos el país de la UE donde más han crecido las desigualdades. Seguimos persiguiendo al PIB, la inflación, los datos macro. Creemos que si la bolsa sube, la prima de riesgo baja los ciudadanos estarán más felices. Entre tanto, en los estadios se venden las entradas más caras y – en cambio – hay muchas de las más baratas que no se venden. Los restaurantes de hiper lujo se llenan, los coches más caros, la ropa más cara se vende más que antes, la clase media corre peligro de extinguirse, en Cáritas jamás recibieron tantas peticiones de personas con necesidad de ser alimentadas.

Hay seis millones de parados y un sistema que propicia el egoísmo, el cuidar de tu culo y descuidar el de los demás.

No creemos que haya ningún rico que haya muerto feliz y en paz por haber conseguido el sueño de ser rico. Creemos que hay mucha gente que ha muerto feliz y en paz por haber conseguido el sueño de enseñar, de compartir, de crear.

Si algún día gobernara el Partido del Sentido Común os aseguramos mucha más felicidad.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Barro

Ayer estuvimos viendo el programa Salvados. El periodista – Jordi Évole – es muy voluntarista, idílico, con buenas intenciones, algunas veces tan buenas que parecen algo infantiles. Ayer se trataba de proclamar lo innecesario de los presupuestos en Defensa y lo innecesario de los golpes de los policías a los manifestantes.

No nos gustan los tanques, pero creemos que no hay sentido común que soporte la idea de no tener un mecanismo de defensa que nos permita ahuyentar a los malos, que haberlos haylos.

No nos gustan los golpes, pero no hay sentido común que soporte la idea de no defender el orden público aunque sea con la necesidad de un cachete o un porrazo.

Los malos y los revoltosos son relativamente fáciles de identificar.

Durante el programa una frase pronunciada por Eduardo Serra nos dejó atónitos (Serra es ex ministro de Defensa en tres gobiernos de color diferente): “para hacer algo en la vida hay mancharse las manos de barro. Si no te manchas de barro, pasas inadvertido” vino a decir el ex ministro, ahora ejecutivo de una empresa. Sustituye, por favor, la eufemística palabra barro por otro sustantivo: mierda.

Agradecemos muchísimo a Eduardo Serra su sinceridad que al mismo tiempo nos entristece en gran cuantía. No es la primera vez que escuchamos aseveraciones de este tipo, en la que se defiende una ética laxa porque de lo contrario habrá otro que haga lo que tú no estuviste dispuesto a hacer y por lo tanto te deje con cara de tonto y sin los euros en el bolsillo y sin pizca de poder.

Jamás le diríamos a nuestros hijos, alumnos o a quien nos pudiéramos encontrar sea en la calle, en el restaurante, en el baño o en el portal que “para ser alguien en la vida, hay que mancharse las manos de barro”.

Con afirmaciones como esta es más que probable que hagan falta cada vez más tanques, más porras. Le pedimos con cariño y con respeto a Eduardo Serra y a quienes piensen como él, que intenten alejar ese pensamiento de su cabeza y que, por supuesto, no lo transmitan. Su credibilidad – que es mucha – puede hacer daño al resto de la sociedad.

Se puede tener los pies en el suelo y saltar los charcos de barro, intentar mirar con concentración al suelo y evitar pisar la mierda. Uno puede caminar y no necesitar ducharse cada dos por tres para evitar que los que te rodeen se apliquen el pulgar y el índice a cada lado de la nariz.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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