Lo que nos está pasando..

Hoy hemos decidido hacer un ejercicio de síntesis y tratar de explicar lo que nos está pasando.

Este sería nuestro titular: nuestros dos dioses han sido maltratados y aquellos que no los cuidaron siguen allí, sin que nadie les castigue.

Sí, confiamos a los banqueros y bancarios a nuestros dios -el dinero- y ellos lo utilizaron para prestarlo a quienes nunca debieron habérselo prestado porque sabían que dejándoselo, ellos se enriquecían a lo bestia. Ahora lo que está en juego no son las cuentas de los bancos – ¿a quién puede importarle que un banco gane o pierda dinero sino fuera porque a ellos les encargamos que cuidaran de nuestros ahorros? – sino que se asegure que lo se ganó y ahorró de verdad sigue allí, es nuestro.

Curiosamente, los banqueros siguen siendo importantes, siguen ganando mucho dinero y no hay quien les mueva, todo ello a pesar de haber hecho mal su trabajo. Podrán decir lo que quieran, pero la verdad es que han sido unos ineptos que en caso de tener cierta dignidad, dejarían que otros ocuparan su puesto. Inexplicablemente los banqueros no sólo siguen en sus puestos, sino que ocupan aquellos que quedan vacantes. El actual presidente de Bankia fue Consejero Delegado del BBVA. Algo habrá tenido que ver con todo esto…

Muchos confiaron su espíritu, su Dios, a la Iglesia. Muchos sacerdotes, cardenales, el Papa, maltratan a los feligreses con su pusilanimidad ante los evidentes actos espurios, indecentes, impropios de aquellos que dicen que quieren el bien de los demás y que son depositarios de la confianza de millones de personas.

Los acólitos del Sumo Pontífice se han revelado como demasiado humanos, débiles, ambiciosos y se han portado mal. Muchos casos de abusos sexuales, comportamiento poco éticos y nada de sentido común en una institución que lo tiene fácil: unos seguidores fieles y necesitados de alivio espiritual, un argumento realmente poderoso y…. mucho dinero.

Unos y otros – banqueros y religiosos – siguen dominando nuestro mundo, aquel que se han encargado de romper, destruir cuando tenían por primera vez en la historia toda la información a su alcance.

No sabemos qué hacer, pero a ellos – en general – no los queremos.

Seguro que hay algún banquero y algún religioso que ha optado por irse, pero ni siquiera nos hemos dado cuenta. El resto – la mayoría, los que quedan – pretende mover el mundo y a quienes lo integramos como si fuéramos marionetas. Ellos son poderosos pero nada felices. Y su infelicidad no es porque nos estén haciendo daño y se sientan culpables. No, que va. Están intranquilos, aún quieren más.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General