Adolescente Dívar

Tuvimos que -recientemente- gestionar un conflicto con unas adolescentes. Las adolescentes mintieron al respecto de la hora a la que se habían comprometido acostarse.

Las adolescentes fueron reprendidas y castigadas por el Partido del Sentido Común. Una de las adolescentes pidió explicar lo que había ocurrido. De su boca salieron, entonces, una serie de argumentos concatenados que tenían algo en común: eran mentira. El objetivo de la adolescente era cambiar la opinión del Partido del Sentido Común y tratar de conseguir un cambio en el castigo.

Otros argumentos utilizados por estas adolescentes de 13 y 14 años, combinaban voluntarismo y una actuación teatral memorable que no pudo, en cambio, modificar la decisión del Partido del Sentido Común, no en vano acabamos de escribir un libro titulado “Gestionando Adolescentes” (véase más info del libro en este link. Incluso puedes comprarlo ;) (http://tienda.wkeducacion.es/epages/wkeducacion.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/wkeducacion/Products/X2012811)

La misma estrategia que utiliza Carlos Dívar. Dívar, el adolescente.

Dívar, tan mayor, tan fanático, tan devoto, tan de todo, tan adolescente.

El adolescente torpe, enrocado en su posición a sabiendas de su mentira …… “no dimito porque caso de hacerlo sería dar a entender que soy culpable”.

Dívar, el adolescente. El adolescente que utiliza el lenguaje de forma torticera “no tengo conciencia de haber realizado nada malo” y que mientras habla llora de forma afectada, con la respiración entrecortada “me siento víctima de una campaña”.

Dívar y sus amigos, los adolescentes. Los que se cubren unos a otros a sabiendas del mal hecho. Esa es su forma de expresar que son un clan que se enfrenta al resto. Ese resto del mundo que está equivocado mientras los adolescentes exhiben con orgullo sus razones. El amiguete de Dívar, Fernando de Rosa dice que a su colega “se la hecho un daño irreparable”.

Es difícil que el adolescente pida perdón, que de su brazo a torcer, que ofrezca un compromiso claro y lo cumpla. Por eso hay que gestionarles.

Con Dívar, el adolescente, lo llevamos claro. Habrá que mandarle al internado. Mano dura. Mucha disciplina. Y si hace falta un cachete a tiempo.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.S. “Acaso no sabéis distinguir entre la hipocresía y la devoción? ¿Queréis tratarlas a ambas con igual lenguaje y honrar lo mismo a la máscara que al rostro, confundir la apariencia con la realidad, considerar al fantasma igual que a la persona y a la moneda falsa como a la buena? (de El Tartufo de Molière. Gracias a José Luis, gran amigo del Partido del Sentido Común)

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La lista diaria

Llevamos algunos días sin escribir en este espacio del Partido del Sentido Común.

No, no es por falta de ideas. Es quizás por lo contrario, por sobreabundancia de ellas y por falta de tiempo.

¿Muchas ideas? Los que ostentan el poder han enfermado tanto que sería fácil hacer una lista diaria de hechos que contravienen el menos común de los sentidos.

La casta. Los políticos se han convertido en una casta al margen de la sociedad. Suponemos que la historia narrará estas décadas como “un período en el que aparentemente los políticos estaban para servir a los ciudadanos pero su codicia, su cobardía, sus enfrentamientos, su ignorancia hicieron que fueran los políticos los que se sirvieran y abusaran de los ciudadanos creando una casta no muy numerosa pero con un inmenso poder tanto político como económico. Es el llamado período de los ladrones”.

El otro día conocimos a una Directora General de la Comunidad de Madrid. Aparentemente inteligente, educada, guapa.. Nos despidió a la orilla de su coche oficial, grande, limpio y con un chófer. Imagínate a esta señora cuando le pusieran el coche oficial: se lo contaría – lógicamente- a amigos, familiares, compañeros. El coche oficial no lo necesita para nada. Podría ir perfectamente en taxi a todos sitios, pero suponemos que dejar el coche sería un disgusto para ella. Su chófer pasará aburrido la mayoría de las horas, su jefa recibe en su despacho más que desplazarse a otros.

Rajoy, esto es lo que hay que recortar. No temas, algún chófer puede hacer otras cosas útiles para la sociedad. Puede ir a un cole y ayudar. En el cole el chófer vendría de lujo para cantidad de tareas. Puede ir a un hospital y ayudar. Seguro que el chófer sabe levantar cosas, moverlas de sitio, ordenar, conducir. Mira qué fácil, recortas en lo que hay que recortar. Quizás también en sanidad, también en educación. Pero el primer recorte es el recorte de la casta, colega.

Es ridículo quitar profesores y dejar chóferes.

El primer objetivo del ser humano en su relación con los demás es la credibilidad. Miraros al espejo, capulletes, (¿te has mirado al espejo, Dívar? Te horrorizarías) y decidnos lo que veis. Premiad al que denuncia la corrupción, rompedle la cara y mandar a la cárcel al que engaña.

Rajoy, es de puro y de p.t.o (paso palabra) sentido común. Quita lo que no produce, haz que los políticos sirvan y no se sirvan, gánate la credibilidad.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

El próximo martes presentamos el libro “Gestionando Adolescentes”.
Todos los detalles aquí. Será un placer verte por allí…
http://tienda.wkeducacion.es/epages/wkeducacion.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/wkeducacion/Products/X2012811

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Somos muy sentidos….

Cuando los del Partido del Sentido Común empezamos con este espacio decidimos escribir un primer artículo que permaneciera siempre en la portada.

Es posible que no lo hayamos leído hace más de un año.

Ahora que lo hemos vuelto a releer, nos parece que el contenido está vigente, más que cuando lo escribimos.

Es este pequeño texto:

“El hombre que sólo se interesa en sí mismo no es admirable y en eso todo el mundo está de acuerdo” Bertrand Russell (La Conquista de la Felicidad)

Enciendo la tele y veo a unos tipos que hablan y dicen que son buenos, muy buenos, y que piensan mucho en todos nosotros. Pero nos alertan que los otros (sus adversarios) son malos, malísimos y debemos tener mucho cuidado con ellos.

Tenemos que fundar el “Partido del Sentido Común”. Gente, es urgente.

Este es un pequeño espacio que supone que la genialidad es compatible con la normalidad, que la prosperidad lo es también con la generosidad. Este es un pequeño espacio en el que opinar no tiene que ver con enemistar.

En este pequeño espacio se reivindica la sencillez y sobretodo el sentido común.

Creemos que es mejor vivirlo con un poco de sentido común. O a lo mejor creer en el sentido común es la primera falta de sentido común. ¿Es el sentido común el menos común de los sentidos?

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Lo que nos está pasando..

Hoy hemos decidido hacer un ejercicio de síntesis y tratar de explicar lo que nos está pasando.

Este sería nuestro titular: nuestros dos dioses han sido maltratados y aquellos que no los cuidaron siguen allí, sin que nadie les castigue.

Sí, confiamos a los banqueros y bancarios a nuestros dios -el dinero- y ellos lo utilizaron para prestarlo a quienes nunca debieron habérselo prestado porque sabían que dejándoselo, ellos se enriquecían a lo bestia. Ahora lo que está en juego no son las cuentas de los bancos – ¿a quién puede importarle que un banco gane o pierda dinero sino fuera porque a ellos les encargamos que cuidaran de nuestros ahorros? – sino que se asegure que lo se ganó y ahorró de verdad sigue allí, es nuestro.

Curiosamente, los banqueros siguen siendo importantes, siguen ganando mucho dinero y no hay quien les mueva, todo ello a pesar de haber hecho mal su trabajo. Podrán decir lo que quieran, pero la verdad es que han sido unos ineptos que en caso de tener cierta dignidad, dejarían que otros ocuparan su puesto. Inexplicablemente los banqueros no sólo siguen en sus puestos, sino que ocupan aquellos que quedan vacantes. El actual presidente de Bankia fue Consejero Delegado del BBVA. Algo habrá tenido que ver con todo esto…

Muchos confiaron su espíritu, su Dios, a la Iglesia. Muchos sacerdotes, cardenales, el Papa, maltratan a los feligreses con su pusilanimidad ante los evidentes actos espurios, indecentes, impropios de aquellos que dicen que quieren el bien de los demás y que son depositarios de la confianza de millones de personas.

Los acólitos del Sumo Pontífice se han revelado como demasiado humanos, débiles, ambiciosos y se han portado mal. Muchos casos de abusos sexuales, comportamiento poco éticos y nada de sentido común en una institución que lo tiene fácil: unos seguidores fieles y necesitados de alivio espiritual, un argumento realmente poderoso y…. mucho dinero.

Unos y otros – banqueros y religiosos – siguen dominando nuestro mundo, aquel que se han encargado de romper, destruir cuando tenían por primera vez en la historia toda la información a su alcance.

No sabemos qué hacer, pero a ellos – en general – no los queremos.

Seguro que hay algún banquero y algún religioso que ha optado por irse, pero ni siquiera nos hemos dado cuenta. El resto – la mayoría, los que quedan – pretende mover el mundo y a quienes lo integramos como si fuéramos marionetas. Ellos son poderosos pero nada felices. Y su infelicidad no es porque nos estén haciendo daño y se sientan culpables. No, que va. Están intranquilos, aún quieren más.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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