De lo que tengo miedo es de tu miedo

Esta frase “De lo que tengo miedo es de tu miedo” es de William Shakespeare. No puede venir más al pelo con lo que ahora nos ocurre.

Sí, tenemos miedo de tu miedo, ahorrador (sobretodo tenemos miedo de tu miedo, millonario). Tenemos miedo del miedo de personas que han decidido comprar bonos alemanes, convertir sus euros en dólares, llevárselo todo a Luxemburgo. Personas que huyen despavoridas y dejan a su taxista, a su camarero e incluso a su Partido del Sentido Común a expensas que hayan más valientes que miedosos. ¡Cobardes!

Tenemos miedo de tu miedo, que te ha arrastrado a ponernos los cuernos. Tú, sí que decías tan patriota y eres uno de los causantes que los intereses que pagamos por nuestra deuda sean tan altos.

Tenemos miedo de tu miedo, Rajoy. Miedo a explicarte y decirle a los españoles las cosas como son. Miedo que te conduce a esconderte, a no pedirnos solidaridad, sino a pedirnos limosna como un mendigo y no como un vecino. Miedo a no comunicar, mirar al frente, liderar.

Tenemos miedo de tu miedo, trabajador. Sí, de tu miedo que hace refugiarte detrás del ordenador e intentar que nadie te vea porque no quieres ser apuntado con el dedo fatídico del despido.

Tenemos miedo de tu miedo, periodista. ¿Por qué no nos descubres quiénes de los que se proclaman empresarios, directivos y españoles y se han llevado sus dineros fuera del país? ¿Por qué no cumples con tu función?

Tenemos miedo de tu miedo, juez. Si hay que inyectarle 24.000 millones de euros a Bankia algo tendrá que ver Blesa y su equipo, algo tendrá que ver Rato. Quizás algo tengan que ver los políticos de algunas comunidades. ¿Tienes miedo de juzgar?

Tenemos miedo de tu miedo, ciudadano. Queremos verte feliz y debes saber que la felicidad es la pura ausencia de miedo.

Los del Partido del Sentido Común recomendamos comprar Letras del Tesoro españolas, guardar algo de dinero en una caja fuerte (en euros), mirar hacia adelante, mirar a tu vecino y dejar de cagarte en los pantalones. Huele mal.

Preferimos ser ingenuos a cobardes.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

Este comentario se lo dedicamos a nuestro buen amigo Javier Ferrer Alós, shakesperiano y una persona única en su especie (la especie humana).

Share
Categoría: General

La pócima mágica de la educación

Estamos casi seguros que no habrá ningún ministro feliz por tener que recortar sus presupuestos. Quizás uno de los que más tristes estén sea el Ministro de Educación. No debe estarlo pasando bien. Quien pensara lo contrario, suponemos que habrá concluido que el ministro es un ser desgraciado que además de no merecer ser ministro, no merece respeto alguno.

No conocemos al ministro y presuponemos – como lo hacemos del resto de los mortales – que es un ser que quiere lo mejor para él y para los demás.

Supongamos, por tanto, que las circunstancias obligan y hay que recortar. No sabemos si más o menos, pero hay que utilizar la tijera.

La educación pretende conseguir de las personas lo que sin la educación no se hubiera conseguido. Es decir, se trata de una pócima mágica que ofrece como resultado mejores personas, que son mejores para la sociedad, se sienten más seguras y empleables y son capaces de ayudarnos a construir un mundo mejor..

¿Y esa pócima mágica? ¿Cuál es? ¿De qué está formada?

Suponemos que parte de esa pócima es dinero. Si se invierte en educación, habrán más recursos, se podrá contratar a mejores profesionales, tener más dinero para formarles… ¿Qué pasaría si tuviéramos un 15% más de dinero del que tenemos?

Suponemos que una parte importante de esa pócima son los propios profesores. Hoy tan subestimados por la sociedad, con tantos padres educando en paralelo y no en equipo. ¿Qué pasaría si los profesores se sintieran un 15% más queridos, respetados y motivados? ¿Qué pasaría si los profesores se sintieran un 15 % más importantes?

Suponemos que otra parte importante de esa pócima son los padres que tanto quieren a sus hijos y que desean que sean hombres y mujeres de bien pero que extrañamente se dedican (nos dedicamos) a ejercer esa profesión – la de padres – con poco rigor y profesionalidad, mucho menos de la que exigimos a nuestros subordinados en la empresa o la que nos exigen nuestros jefes en el mismo entorno. ¿Qué pasaría si los padres educaran un 15% mejor a sus hijos?

Suponemos que otra parte importante de esa pócima es el sentido común. ¿Para que seguir enseñado todas las capitales del mundo de memoria y las fechas de las batallas y estudiar matemáticas y lengua porque sí? El sentido común diría que es mejor enseñar con vídeos, divirtiendo, enamorando con lo que se habla y haciendo uso de la máxima de Benjamín Franklin: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo” (siglo XVIII, ¡leche!). ¿Qué pasaría si hubiera un 15% más de sentido común en nuestro sistema educativo?

Suponemos más cosas..las dejamos para otro día.

¿Qué 15% es más factible? ¿Por qué no nos miramos a nosotros mismos y empezamos por poner nuestro 15%?

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.D. Lo siento. Pero hemos escrito un libro y eso nos confiere el derecho a ser pesados. El libro se llama “Gestionando adolescentes” y tiene como objetivo mejorar ese 15% (o más) que podemos mejorar en la educación de nuestros hijos. Una obra imprescindible para nadie, pero que nos encantará que leas.
Puedes verla y comprarla ;) aquí:
http://tienda.wkeducacion.es/epages/wkeducacion.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/wkeducacion/Products/X2012811

Share
Categoría: General

Sí, se puede

Según Freakonomics Radio (¡extraordinaria!) el poder que un Presidente de los EEUU tiene sobre la economía es muy limitado. Según los autores de Freakonomics hay muchas evidencias que demuestran que son otros agentes los que realmente influyen sobre la economía.

Es posible, creíble y entendible. A quien se le atribuye tanto poder, lo tendrá, pero no tanto.

Dicho esto, los políticos pueden cambiar con su acción (lamentablemente también con su omisión) la vida de sus ciudadanos. Depende de su claridad de pensamiento, de su valentía, generosidad.

Nuestras actuales miserias no son nada si las comparamos con las de otros países. Hubo una época no tan lejana en la que en Medellín se producían 29 homicidios por cada 100.000 habitantes. A Madrid le correspondería cerca de 1.000 si atendemos a esa proporción.

Gracias a Javier, un amigo del Partido del Sentido Común, hemos profundizado sobre la historia de Medellín y sobre la de quien fuera su alcalde, Sergio Fajardo.

Sí, se puede. Se puede ser una gran político, influir positivamente en la sociedad. Incluso en la peor de las situaciones. Medellín campaba en la droga.
La droga era – como decía Fajardo – la única puerta de salida para los chavales.

En sus cuatro años como mandatario dirigió la gran transformación de Medellín y demostró que en Colombia (y en España y en cualquier parte del mundo) es posible gobernar de manera coherente con principios como la transparencia en el uso de los recursos públicos y la participación ciudadana.

Combinó arte (arquitectura) con cultura (bibliotecas), puso su foco prinicipal en la educación, e inteligencia (no hacer la guerra a los narcotraficantes, sino explicarles que iba a tratar de conseguir que los chavales tuvieran una vida mejor).

En sólo cuatro años, Medellín cambió.

Y la situación de Medellín era mucho más difícil que la de cualquier pueblo de España. R y R, poneros las pilas y si es necesario haced un benchmark :) de Fajardo y de otros..que los hay. (No hagáis lo propio de Z, por favor)

Precisamente ayer, en el New York Times hablaban de Fajardo..

Claro que Fajardo no era un político profesional. Era un profesional que se puso al servicio de la política. Gran diferencia.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.D. Otra vez la educación como eje principal para construir una sociedad mejor. Nuestra pequeña contribución para que los educadores y padres transmitan los mejores valores a los adolescentes está en un libro “Gestionando adolescentes” . Aquí puedes ver la información del libro y su vídeo

Share
Categoría: General

El tiempo hace estragos en la gratitud

Hemos leído en el blog Fábulas de Comunicación (www.fabulasdecomunicacion.com) una frase de Mario Puzo que nos invita a la reflexión: “El tiempo hace estragos en la gratitud, más que en la belleza”.

Ayer estuvimos en una fiesta escolar en la que, entre otras actividades, unas niñas patinaban para supuesto deleite de sus padres, madres y resto de espectadores. Las niñas patinaban lo mejor que sabían y una vez terminada cada una de las intervenciones procedía aplaudir.

No es el primer año que pasa. Los padres aplauden tímidamente, sin emoción, de forma laxa, sin demostrar la gratitud que las niñas esperan una vez concluido el esfuerzo que tantas veces han entrenado durante todo el curso.

El director de la sección de patinaje, encargado de coordinar esta actividad, espolea a los padres, inventando un argumento..”Las niñas dice que no escuchan los aplausos, que son muy débiles”. Ante la regañina, los padres aumentan la intensidad de sus aplausos, demostrando así su falta de concentración y su hipocresía.

Nos permitimos adaptar la frase de Puzo, para decir que “Estos tiempos están causando muchos estragos en la gratitud y propician la queja”.

Más agradecer, más hacer, menos quejarse. Más Sentido Común.

Para contribuir que esto no les ocurra a los jóvenes, hemos escrito un libro, “Gestionando adolescentes”, del que te hablaremos. Lo sentimos. Pero si Umbral necesitaba hablar de su libro, imagínate lo que lo necesitamos nosotros…

Esperamos que te guste. Ya puedes comprarlo en la página de la editorial Wolters Kluver (¡y con un 10% de descuento)

¡Viva el Partido del Sentido Común!

Share
Categoría: General

Sentido Común español

Érase una vez un tipo que llegó a una reunión puntual a pesar del tráfico y las inclemencias del tiempo.
El tipo le hizo notar a la persona a la que iba a ver, la dificultad de llegar puntualmente diciéndole orgullosamente: “He llegado con puntualidad española, ¿eh?”.

Érase una vez un tipo muy agradable y educado. Tenía una educación y un trato exquisitos. La persona con la que un día estaba reunido le hizo saber lo agradable que era estar con él: “Tienes una educación española, fantástica”, le dijo asombrado.

Querido lector del Partido del Sentido Común: Los dos breves relatos son inventados.

En cambio, no es inventado el que sigue…

Érase una vez un presentador de un ciclo de conferencias. La hora prevista para el comienzo eran las 9.30 de la mañana. Dos minutos más tarde de esa hora, el presentador subió al escenario, se dirigió al atril y dio la bienvenida a los asistentes: “Bienvenidos al Ciclo de conferencias XZX. Empezamos con una puntualidad germánica….bla,bla….”

En ese mismo ciclo de conferencias uno de los ponentes era extremadamente amable y el presentador se lo hizo saber: “Tiene Vd. una fantástica educación inglesa”.

Nos hemos ido encargando de añadir atributos positivos a otros países, a otra gente allende nuestras fronteras y se ve que se nos ha olvidado el principio básico de que para querer a los demás primero uno tiene que quererse a sí mismo. Y que para venderse es conveniente bien hablar del producto que vendes y no hacer todo lo contrario.

Ya sabemos que al sustantivo puntualidad le va el adjetivo germánica, al sustantivo educación el adjetivo inglesa, al queso…francés, a la tecnología..americana…

Ya sabemos que al sustantivo pícaro le va el adjetivo español y….ladrón e impuntual y “es que la gente en España es la leche, son todos unos vagos”. Como si el que lo dijera fuera de Andorra o de la India. No que va, el tío es de Badajoz (saludo a los pacenses). ¡Y una mierda!

Para querer a los demás hay que quererse primero uno mismo. Pero que nadie confunda quererse con ser egoísta, por favor.

Para ser respetado por los demás, primero hay que respetar. Pagando al que se debe. Sin avasallar porque uno sea más poderoso. Siendo solidarios.

Nosotros tenemos una creatividad española, un salero español, una puntualidad española, una educación española, una pasión española..¡no seguimos!.
No somos nada patrioteros, pero sabemos que para ser buenos vecinos hay que tener fronteras (pensamiento de Víctor Frankl y Pinchas Lapide. Gracias, Pilar por el regalo de hace ya un par de años). Y si no, piensa en tu casa y en tus vecinos..

Y sobretodo, sobretodo, sobretodo tenemos un sentido común español, ¡español!.

Pronto hablaremos del miedo español. Este, hay que erradicarlo.

¡Viva el Partido del Sentido Común! Olé y olé. Gol y gol.

Marta, ¿te ha gustado?. Gracias por tu inspiración.

Share
Categoría: General

Poder. Corrupción. Periodismo

La profesión de periodista es objetivamente muy bonita: trasladar a la audiencia – otros ciudadanos – información, opinión. El periodismo permite a los ciudadanos saber qué ocurre a su alrededor, mejorar la toma de sus decisiones familiares, empresariales, personales.
Gracias al periodismo podemos rebelarnos contra quien cree que refugiado en un supuesto anonimato comete excesos en la política, en el ámbito empresarial, judicial e incluso personal.

Quienes utilizan los medios de comunicación – sean periodistas o no – ejercen, en definitiva, una influencia enorme sobre la sociedad.

Conocemos a muchos periodistas – a la mayoría de los que conozco – que independientemente de su edad siguen mantenido vigentes sus principios básicos, su amor por el periodismo. Mantienen su responsabilidad y su independencia intacta.

La mayoría de este primer grupo de periodistas que conocemos no tienen un poder importante ni en un medio de comunicación, ni en una empresa, desconocemos si en su casa mandan sus cónyuges o ell@s :) .

Conocemos a muchos periodistas – un grupo grande, no tanto como el primero – que han alcanzado un status que les otorga poder y dinero.

Viéndoles actuar, hemos llegado a la conclusión que un periodista con poder es en la mayoría de las ocasiones (por supuesto que no siempre) un ser indeseable, peligroso, corrupto.

El periodista con poder en un medio de comunicación es capaz de comportarse como un mafioso. Lenguaje más ambiguo que sutil pero fácilmente descifrable: “si quieres que no hable mal de ti, será mejor que apoquines” es el mensaje que “elegantemente” exponen a los directivos de las empresas – muchas veces otros periodistas que son directores de comunicación.

El directivo de la empresa se acojona. No le gusta que hablen mal de su empresa, de sus jefes y teme que alguien del Consejo de Administración pudiera llamarle si la situación se descontrola.

La situación se soluciona con dinero. Mira los anunciantes de los mal llamados confidenciales y si piensas mal, acertarás en la mayoría de las ocasiones. Muchos de esos confidenciales (no todos, por supuesto) nacen y se mantienen al calor de comidas en las que el mensaje mafioso sobrevuela sobre manteles en los que los comensales no paran hipócritamente de reír.

Nosotros no sabríamos hacer eso. Como la mayoría de las personas, afortunadamente. Pero aquellos que de un lado y otro saben hacer estos cambalaches – por llamarles algo educado – son los que alcanzan el poder. No es por su inteligencia, no. No es por su capacidad de gestión, no. Lo que les distingue es su débil conciencia, su egoísmo, su cobardía, su maldad.

El hermoso periodismo está en muchos casos – muchos más de los que imaginas – en manos de corruptos, no en manos de verdaderos directivos o empresarios. El tan necesario periodismo está en manos de personas que lo han vendido barato, muy barato. Ellos se enriquecen y los periodistas, los verdaderos periodistas más que sobrevivir, sobremueren…

¿Qué tal si acabamos entre todos – literalmente – con ell@s?

¡Viva el Partido del Sentido Común! y ¡Viva el periodismo y la comunicación!

Share
Categoría: General