Sentido Común

No habrá político, gestor, padre de familia que no hable de su sus decisiones como aquellas tomadas bajo el imperio del Sentido Común.

Aquí intentamos demostrar – en algunos de nuestros comentarios – que con mucha frecuencia ocurre lo contrario o que quedan muchos espacios donde el sentido común aún no ha llegado.

Es época de recortes en España. El Gobierno de R ha aplicado la tijera en los gastos y ha decidido que no hayan más autopistas, ni aeropuertos, ni subterráneos u otras obras faraónicas que no puedan pagarse con los ingresos. Parece increíble, pero ha habido una época – una época muy larga – en la que se gastaba lo que no se tenía en lo innecesario, caprichosamente.

Es posible que uno gaste más de lo que uno tiene, claro que sí. No siempre. Pero cuando uno gasta más de lo que tiene es porque está invirtiendo para conseguir ingresos más de lo que ahora ingresa. Esta ecuación no ha sido entendida ni por supuesto respetada por muchos que aún vagan por despachos y consejos u ofreciendo conferencias en Sudamérica después de habernos hecho mal.

Se debe subvencionar el cine, se deben crear infraestructuras, se debe investigar…, pero se debe hacer con sentido común. Los resultados del cine, de nuestro transporte y de nuestra investigación tienen un correlato con el dinero invertido pero también con otras muchas más variables relacionadas con la inteligencia y el sentido común de dónde y cómo gastarlo.

El Gobierno de R también podría tomar una serie de medidas de efecto contrario: ingresar un poco menos para mejorar notablemente la vida de los ciudadanos. Le sugerimos que se centre en eso. No hace falta que sean muchas medidas, sólo tienen que ser de puro sentido común.

Entrar en las catedrales, en los alcázares, en los museos le cuesta dinero a un chaval de dieciséis años. Entrar en muchos de estos recintos le cuesta igual a una familia con muchos hijos que a una pareja sin vástagos. Y eso no puede ser.

¿Queremos que nuestra educación sea mejor? ¿Depende sólo del dinero invertido? ¿O depende también de la facilidad con la que permitimos a los niños escolarizados que aprendan..

Hagamos que los chavales que están motivados, que tienen deseos de aprender, puedan visitar la Catedral o el Alcázar de Segovia, el castillo de Cuéllar sin pagar un euro. Hoy visitar cualquiera de estos tres monumentos cuesta tres, cuatro y tres euros respectivamente por cabeza. Lo mismo para el chaval que para el padre.

A los chavales que quieren aprender hay que ponérselo fácil para que vayan a visitar nuestro Patrimonio, para que puedan ver espectáculos, para que puedan crear. Para que mañana ellos vayan con sus hijos y así la rueda gire y nunca pare.

Fácil, de puro sentido común. ¿Te animas, Rajoy?

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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