Rajoy 57, Rubalcaba 61. ¿Serán suficientes?

Como casi en cualquier otro asunto, en el tema de la edad no hay respuestas absolutas, no hay una verdad única. ¿Se vive mejor de joven que de adulto? ¿Qué ventajas tiene la ingenuidad con respecto a la posible experiencia adquirida?

Se supone que las vivencias acumuladas debieran hacer que quienes cumplen años no cometan ni los errores particulares ni colectivos en los que anteriormente hayan participado. Se supone que los años deben aportar serenidad, cierta perspectiva y sabiduría – que no es, ni de lejos, el sinónimo de conocimiento (Manuel Pimentel dixit)

Los años debieran conducirnos a un aprendizaje sencillo: “lo único que nos hace felices en la vida es amar”. Sí, amar a aquellos que nos rodean – estén más cerca o más lejos -. Vamos, tener una visión holística del amor . Amar es incompatible con el egoísmo.

Nuestra sociedad rica está compuesta por una horda de individuos ricos en pasta y pobres en todo lo demás, que no saben amar. Hablemos de España. ¿Qué sociedad sabia permitiría tantos desequilibrios entre pobres, cada vez más pobres y ricos cada vez más ricos? ¿Qué tipo de personas son aquellas, que como Juan Luis Cebrián y sus secuaces (¡que decepción!) se siguen pagando cantidades millonarias mientras mandan a la puta calle a los que hicieron que Prisa fuera un empresón de comunicación? ¿Qué tipo de directivos son los que anteponen el cuánto al cómo?

El otro día escuchamos a un importante analista diciendo que “el Banco Santander (@bancosantander) no tiene clientes, tiene usuarios”. Como supuestos clientes que somos de ese Banco, debemos decir que cierto es. Los empleados han recibido instrucciones para rentabilizar, que no satisfacer a quienes forman parte de su cartera. Supongo que hay alguien que manda, que tiene ya un taco de años, que no le importa otra cosa que hacer que el Banco sea más grande. Botín, tengo una mala noticia para ti: la vas a palmar antes que después, es una cuestión natural. Ese objetivo en la vida es pobre, muy pobre.

Somos mucho más ricos que hace décadas, pero decimos ser igual de felices que cuando nuestra sociedad tenía muchos menos. Nuestra modesta visión, la del Partido del Sentido Común, es que somos mucho menos felices que cuando teníamos menos. Ahora declarar que no eres feliz, te hace parecer un capullo. Es decir, somos menos felices, menos sinceros, más mentirosos.

El Gobierno tendrá que preocuparse del PIB, del déficit. ¿Se le ha ocurrido a algún líder (es decir, ninguno de los que hay), cambiarnos el paso, incorporar un nuevo discurso que haga que nuestro país sea un sitio en el que el egoísta, el insolidario, el acumulador esté mal visto? Contagiar las buenas prácticas para que nuestra vida sea más placentera debiera ser el objetivo de un gobierno diferente, inteligente, valiente.

Un Gobierno que tuviera un par bien puestos y creara un Ministerio de Aprender a Vivir. Eso sólo está al alcance de unos pocos, con mucho sentido común.

Échale un vistazo a este artículo sobre un vídeo de Graham Hill que quizás nos ayude a reflexionar. Él parece un tipo feliz y con las ideas claras. Menos, muchas veces es más. Eso se aprende con los años.

Rajoy tiene 57 tacos. Rubalcaba 61. ¿Han cumplido suficientes?

Nosotros nos vamos con nuestro mensaje a otra parte. A contárselo a nuestros hijos. Para que sean más felices. Vamos, más ricos.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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