Crisis

Hace ya muchos años – o eso nos parece – empezó la crisis.

La crisis se ha convertido en una crisis para la gran mayoría. Nos explicamos. La crisis bien podría haberse convertido en una oportunidad, pero no. Ha permanecido como llegó: vestida de crisis. Ahora apesta y aburre.

Cuando llegó (claro está, la crisis) pensamos que sería para iluminarnos y ayudarnos a dejar un camino que nos conducía al abismo social, intelectual. En época de bonanza había más gente trabajando, sí. Pero en época de bonanza estábamos construyendo una sociedad abúlica, que vagaba desconcertada fabricando personas adictas al ansiolítico, al divorcio, al dinero, a la depresión.

No lo olvidemos.

Cuando llegó (claro está, la crisis) supimos que haría que las empresas vendieran menos, que muchas cerraran…pero supusimos que los más listos (o quizás los más poderosos) sabrían que la crisis se presentaba para gestionarla en sociedad y que cada uno de ellos (los poderosos) trabajarían generosamente para hacer que el sitio (llamado país) donde vivimos, fuera mejor.

Hoy la crisis ha mostrado que hay demasiados a los que les importa sólo ganar más dinero que el año pasado. Nos ha enseñado que la mejor de las sonrisas la ofrece el mendigo (que también recauda menos) y que los gestos más agrios siguen siendo propiedad de aquellos que teniendo mucho aún quieren más.

Es posible que la crisis nos abandone algún día o que nos acostumbremos tanto a ella que dejemos de llamarla crisis. Parece que nos conduce inevitablemente a una sociedad más jerarquizada, más africana, más latinoamericanizada donde la economía podrá crecer tan rápido como las favelas.

Nuestra sociedad lleva en crisis muchos años, a pesar que los grandes filósofos nos han escrito para ayudarnos a ser felices (Russell), aprender a amar (Fromm) o encontrarle un sentido a la vida (Frankl).

Según un amigo del Partido del Sentido Común del que te escribiremos en próximos días, el sesenta y cinco por ciento de las personas son zombies, el treinta por ciento turistas y sólo un cinco por ciento caminantes.

Nos preocupan muchísimo los desempleados. Nos preocupan, aún más, aquellos que estando empleados viven, participan, alientan y motivan la crisis. Y encima se quejan, los jodidos.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General