No voy a pedir perdón

Hoy hemos presenciado una discusión entre dos personas de unos cincuenta años que casi acaban por pegarse.

Un señor había dejado su coche en doble fila. Otro caballero estaba intentando salir del sitio donde estaba estacionado su coche, cosa que el automóvil del primer señor le impedía.

Este segundo caballero ha entrado en la tienda donde presumía que podría estar el señor del coche en segunda fila. El señor de dicho automóvil ha salido y entre ellos he podido escuchar esta conversación

- ¿Ese es su coche? Pues estaba esperando.. – (dicho esto en un tono normal, nada afable, pero normal)
- Bueno, ha sido solo un minuto – replica el que sale de comprar y tiene su coche mal aparcado.
- Encima eso. No se va a disculpar, a pedirme perdón. Lo que me faltaba.
- Es que no me has dejado ni hablar.

La situación se ha ido violentando sin que – afortunadamente – llegaran a las manos, aunque en algún momento he creído que alguno de los dos iba a empezar la pelea.

El conductor del coche que estaba en segunda fila no conocía la palabra perdón.

Es tan altivo, chulo, desagradable como Jordi González, el presentador de La Noria.

Mira lo que dice este individuo al respecto de la petición de Campofrío de no tener su publicidad en ese programa: “”estudiantes y aficionados al marketing: una empresa de embutidos ha visto la oportunidad de una campaña de imagen que le sale gratis, y la ha aprovechado”.

No hace falta tener unos principios éticos demasiado desarrollados para saber que este presentador y sus secuaces han cometido un error al utilizar su poder para entrevistar y pagar a la madre de un imputado en un horrendo crimen.

Jordi González defiende su postura diciendo que “Nuestro trabajo es dar voz a todos”. ¡Qué frase tan bonita que encierra una gran tontería!

Si González hubiera optado por disculparse ante la audiencia, la sociedad y los anunciantes creeríamos que lo que creíamos (que utiliza la televisión de una forma inadecuada, haciendo un enorme daño a la sociedad) no era tan cierto.

Como González ha optado por ser chulo también con quienes le pagan en última instancia – los anunciantes, supongo que pretenderá que le reconozcamos su valentía, su gallardía, coherencia e integridad.

Pedir perdón, debe ser para González, sinónimo de cobardía. Rectificar debe ser para él un asunto indeseable, sólo propio de aquellos que no tienen principios. Disentir de lo que él opina es propio de gente sin ideas ni escrúpulos que se montan una campaña de marketing al albur de esa discrepancia.

Hay gente que tiene graves problemas para digerir lo que de forma equivocada han llegado a ser.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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