Dos noticias

Los que ya hemos cumplido unos cuantos años nos hemos, desgraciadamente, acostumbrado.Pero los que son más jóvenes no acaban de entenderlo.

Mi hijo Alfonso me dice que ha leído dos noticias. Me lo comenta mientras corremos en el madrileño parque de El Retiro.

En realidad lo he dicho mal. Mi hijo Alfonso me dice que ha leído una misma noticia en dos periódicos: El País y El Mundo. La noticia convertida en dos se parecen entre ellas como un huevo a una castaña.

Se trata sobre la intervención policial contra los manifestantes de un movimiento anti JMJ (¡qué pena que haya tanta manifestación anti todo y tan pocas pro algo).

Mientras me cuenta los titulares de ambos periódicos, soy capaz de identificar quien ha escrito qué. No me equivoco. Mi hijo no entiende que es lo que hay que leer para informarse. Si hay que leérselo todo o es casi mejor no leerse nada.

Le digo que es una pena. Que debe ser triste ser un periodista y tener que decirle a un subordinado tuyo – también periodista – :”Busca a gente que esté borracha en el JMJ (caso de La Sexta)” o “Busca a gente que hable de maravilla del JMJ, los demás no nos interesan” (Intereconomía).

El periodista se convierte en buscador de la noticia que ya le ha dicho su jefe en cuestión que a su vez ha creado la noticia en función de lo que le ha dicho un tío metido en un despacho que a su vez se lo ha dicho porque así se lo ha ordenado el Consejo de Administración porque así van a tener más amigos y más dinero.

En la era de la sobreinformación se produce la paradoja que los periodistas son gente a la que no creemos. Tal y como dicen las encuestas quién más ha crecido en su credibilidad es alguien como nosotros, nuestro par (peer en inglés) porque quien se supone que debería informarnos se encarga de crear su noticia y eso no nos gusta.

Periodistas, jueces politizados. Políticos que lo que más les preocupa es lo que diga la prensa.

Poco sentido común.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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