Unamuno

Unamuno dice que hay tres tipos de viciosos – el que ama el vino, el mujeriego y el que le da al juego -. Dice Unamuno que el que ama el vino es el único que puede tener conversaciones interesantes.

Sugiere que quien es un mujeriego o un vicioso del juego no tendrá nada interesante que contar y que, en cambio, quien ama el vino – y se dice de Unamuno que sólo bebía agua – podrá tener una conversación además animada por la propia ingesta del alcohol.

Los del Partido del Sentido Común estamos de acuerdo y actualizamos a Unamuno con un nuevo género de vicio y conversación.

Estamos de acuerdo porque es aburrido escuchar al mujeriego que nos cuenta con detalle sus triunfos y más aún si conocemos a la interfecta.

El mujeriego es, por lo general, un ser desdichado que pretende ser el heredero de Luis Miguel Dominguín y quiere contarnos con minuciosidad la conquista de “su” Ava Gardner. Su falta de prudencia y educación – es probable que también conozcamos a su mujer – le hace ser un ser destestable además de aburrido.

El vicioso del juego es pesado, fastidioso por definición. Parece innecesario extendernos en la descripción de esta tipología.

Obsérvese un nuevo tipo de vicioso de finales del siglo XX y prinicipios del XXI. Es el vicioso del dinero. Áquel que convierte en eje fundamental y prioritario de su conversación las cuestiones relacionadas con el vil metal. No cabe duda que la posesión de muchos euros u otra moneda de fácil conversión es deseada por la mayoría. Produce sosiego, aunque curiosamente el vicioso del dinero parece no aprovechar esta apetecida circunstancia y quiere almacenar más como si la vida se tratara de un Monopoly.

El vicioso del dinero cree que el motivo por el que se debe realizar cualquier actividad es la consecución de una mayor retribución o dividendo. Además de contar sus avances en la materia (“gané tanto dinero con esta venta o me pagaron una pasta” podrá decir) se convertirá en un inelegante preguntador: ¿pero eso que haces da pasta? ¿cuándo vas a empezar a ganar dinero de verdad? ¿cuánta pasta tienes ahorrada?.

Si el interlocutor le hace ver que hablar de dinero es ineducado y que hay temas de conversación más interesantes, el vicioso del dinero suele fruncir el ceño, hacer un gesto de disgusto con la boca y ponerse a hablar de otros temas que tienen parentesco con el dinero (lo que gana Ronaldo o la volatilidad de la prima de rieso). ¡Divertidísimo!

Creemos que la aparición de en este nuevo vicioso que le falta a Unamuno en su taxonomía sobre los viciosos y sus conversaciones se debe, entre otras cosas, a la gran labor de políticos y periodistas que nos hacen ver que no hay vicio más divertido y enriquecedor (pudiera parecer una reiteración innecesaria) que el del almacenamiento de la pasta gansa.

Por eso abogamos por un poco de sensibilidad y un mucho de sentido común.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General