No se sabe por qué

Lo leí en la Pasión Turca de Antonio Gala, aunque también fue el filósofo y matemático Blaise Pascal (cuya imagen acompaña a este texto) el que dijo algo parecido a “El corazón tiene razones que la razón no entiende”.

Que es lo mismo que decir “no sé por qué, me da un pálpito, es lo que siento”. El inescrutable territorio de las emociones es apasionante, complejo, en cierta manera indomable.

No sé por qué, pero si me llamara Ramón diciéndome que le hace falta algo, haría lo posible por conseguírselo.
No sé por qué, pero me da la impresión que llamaría a Ramón para informarle, si fuera el caso – espero que no-, que lo estoy pasando mal.

Y a Ramón le he visto tres o cuatro veces en mi vida. Pero no se sabe por qué siento algo especial por él, por su forma de ser.

Hoy he hablado con Ramón. Quería conseguir que él me proporcionara algo que me convenía. Quería, en definitiva, conseguir hacer negocios con él. No importa, no es relevante cómo haya concluido nuestra relación mercantil.

Me ha contado que estaba fuera de España porque su hijo está enfermo y requiere de un tratamiento para el cual hay médicos en otros países que al parecer están más preparados que los que él aquí conoce. Me he interesado por él, por su vida, por su hijo.

Y he reflexionado “Es una pena que valoremos tan poco lo que tanto vale pero tan poco esfuerzo nos cuesta conseguir, nuestra salud”

Él me ha contestado rápidamente “Yo sí. Yo sí que la valoro”.

¿La valoras desde que tu hijo está enfermo? le pregunto para asegurarme que ese es el punto de inflexión que le hace diferente a los demás.

“Sí, así es. Mi percepción de la vida ha cambiado. Cada día nos felicitamos por poder estar como estamos. Mucho peor que muchos y mucho mejor que otros muchos otros. Si conseguimos estar unos meses bien nos preparamos viajes especiales, actividades..se trata de un gran premio que para otro es su estado normal”, me dice.

“No aprenderemos, Ramón. Nos hace falta una adversidad para enseñarnos. Luz Casal dijo que había encontrado la felicidad gracias al cáncer”, le comento convencido que lo que digo es verdad pero con la casi segura certeza que mi enunciado verbal no va a transformarse en un cambio en mis acciones. Es lamentable, pero es así. Al menos reconocerlo, lejos de fustigarme, me reconforta.

Me reconforta porque si hay diagnóstico hay posible cura. Confieso que llevo muchos años diagnosticado (auto), pero el camino hasta la cura es difícil.

Ramón me dice “la vida es lo que dejas de vivir mientras esperas que algo pase”.

¿Cómo has dicho?, le pregunto.

Él repite la frase y yo la apunto.

Ramón, al que no se sabe por qué, tanto aprecio como tanto desconozco, me hace emocionarme. Su adversidad, quizás la más grande de las adversidades – que un hijo enferme gravemente – se ha convertido en su generador de serenidad y pudiera ser que le haya hecho dejar de dejar de vivir porque, indiscutiblemente, algo ha pasado.

Algo tendremos que hacer para que sin que nada pase vivamos y ayudemos a vivir.

¡Viva Ramón!

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.D. He buscado si alguien reconocido y reconocible hubiera dicho alguna frase parecida a la de Ramón. He encontrado esta de John Lennon “”Life is what happens to you while you’re busy making other plans.”

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Categoría: General