Parecen iguales

Estamos seguros que no todos los políticos son iguales.

De lo que no estamos tan convencidos es que las diferencias sean tan claras cuando el político o el ser humano en general, alcanza una determinada cota de poder.

Imagínemos que le preguntamos a Z hace algunos años sobre la siguiente circunstancia:

“Z, si se llegara a dar el caso en el que tú, siendo secretario general del PSOE, el partido sufriera una severa derrota hasta el punto de no ser la fuerza más votada en ninguna de las trece comunidades autónomas en las que se realizaran elecciones, ¿dimitirías?.”

Z, enarcaría, probablemente, la ceja y contestaría con un contundente “sí, qué te has creído que soy. Siempre escucharé al pueblo”.

El preguntador seguiría. Le diría, “Z, imagínate que ocurre eso. Ya sé que te parece imposible. Pero si ocurriera, ¿nombrarías a dedo a tu vicepresidente como sucesor, teniendo en cuenta que es el que te ha acompañado en tan severo desastre?

Z, volvería a enarcar la ceja y ya sabemos que hubiera contestado.

Alcanzado el poder, a las políticos, a las personas en general, nos cuesta dejarlo y nos comportamos como jamás hubiéramos imaginado que nos hubiéramos comportado.

Mira lo que ocurre en el Perú. Te lo resumo.

Hay dos candidatos en la segunda vuelta (Keiko Fujimori y Ollanta Humala). La mayoría de los peruanos – al menos en Lima – vota a la defensiva, tratando de evitar al peor. Tienen que elegir a aquel que piensen que les va hacer menos daño, no al mejor.

¿Por qué han llegado a esta situación? Porque tres candidatos a los que ahora el pueblo añora (Toledo, Kuchinsky y Castañeda) fueron incapaces de juntar sus candidaturas porque cada uno de ellos pensaba que merecían ser candidatos a Presidente. Al fragmentarse el voto, ninguno de los tres accedió a la final, aunque sumando los votos de los tres hubieran arrasado.

Ninguno de ellos fue suficientemente generoso para sacrificar su ego, sabiendo que el sistema electoral del Perú iba a, presumiblemente, expulsarles a los tres. Toledo, por ejemplo, sabía que no tenía ninguna opción y siguió hasta el final por fastidiar (o joder) a su ex-ministro de economía que ascendía como la espuma en las encuestas.

Vargas Llosa sugiere que sus compatriotas voten a Ollanta Humala. Muchos peruanos no pueden ver al Nobel, que está lejos de ser profeta en su tierra. Le dicen que no sea tan cobarde, que venga al Perú y ponga todo su dinero en su tierra. Este artículo de Mariátegui (link a artículo) y que me ha proporcionado una querida amiga, lo explica de maravilla.

Supongo que cuando uno vende muchos libros y se mete a político también empieza a parecerse a ellos.

¡Con lo que nos gusta y nos ha inspirado Mario Vargas Llosa como escritor! (sobretodo una de sus menos conocidas obras, “Los cuadernos de don Rigoberto”). ¡Qué poco nos gusta como político!

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Raros

Los políticos son raros, hacen cosas anormales, contradictorias. Incluso son capaces de hacer lo que no les conviene.

Si el competidor de una empresa cualquiera toma una decisión inadecuada, la empresa en cuestión calla, no dice nada. En todo caso, felicitaría irónicamente a su competidor, pero sin que pareciera una ironía. Para despistar.

Lo que sin duda nadie, en su sano juicio, haría es criticar al competidor. La supuesta fallida decisión del competidor nos viene bien. Es de tontos criticar lo que nos conviene ¡no?

El PSOE toma una decisión que les conviene poco a ellos, pero le viene muy bien al PP. Sigue la dinastía Z, no es eso lo que el sentido común permite entender después de los resultados electorales.

El adversario es previsible. El adversario es poco listo, le sobra mala leche y le falta humor.

Si en vez de criticar al hijo mayor de Z, le dieran la bienvenida y desearan lo mejor para él…., si hicieran eso, conseguirían sorprendernos, ya tendrán tiempo para meterse con quien es tan atacable.

Además, bien dicho, podría permitirnos echarnos unas risas. Lo contrario, cabrearnos, lo hacen de maravilla…

¡Viva el Partido del Sentido Común !, leche.

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Error

El error es una circunstancia más de la vida.

Un profesor me decía que el tenis es un deporte de errores, hay que procurar tener los menos posibles.. , pero que hay que asumirlos y aprender de ellos si se quiere mejorar.

Hace unos días he conversado con una persona que no entiende la palabra error. Esta persona ha cometido uno de ellos y ha utilizado la mentira para zafarse, contradecir las quejas de sus clientes que fueron a ver a su superior.

Esa persona (la que ha cometido el error) sabe yo conozco mucho a sus clientes. Ha aprovechado esa circunstancia para solicitar mi solidaridad: “supongo que no habrás creído la historia que te han contado. Supuse que me defenderías conociéndome como me conoces”. Ella pretende utilizarme para demostrar su inocencia aunque yo creo que ha cometido ese error del que se quejan sus clientes.

Le contesto que he cometido muchos errores en mi vida, muchos de ellos relacionados con la educación de mis hijos. Y que de esos errores me arrepiento y he aprendido. La invito a pensar que ella no es infalible y que por esa razón podría creer lo que mis amigos, sus clientes, me han contado sobre su comportamiento. Ella también puede errar.

“Tus hijos son un encanto”, me contesta.
“Muchas gracias, pero no tiene nada que ver con lo que te estoy argumentando. Comparto contigo una reflexión íntima para decirte que uno comete errores y creo que está muy bien reconocerlos y aprender de ellos. Nunca es tarde”, le intento convencer. Ella tiene más de cincuenta años.

Vuelve sobre su mentira, una mala historia que yo, al menos, no me creo.

Si queremos progreso necesitamos reconocer los errores. La ventaja de reconocer los errores es que uno se convierte más creíble y además presenta un plan alternativo. Sería estúpido hacer lo mismo que nos ha conducido al error.

Los que lideran el país, los que dirigen las empresas, los equipos de fútbol, los periodistas tienen una capacidad de influencia sobre la sociedad. Una influencia que es, hoy en día, muchas veces muy negativa.

No está de moda reconocer los errores, no está de moda aprender de ellos. Sigue estando de moda acaparar razones como el acaparar dinero.

Iñaki Gabilondo dijo en una entrevista que le hizo el Loco de la Colina que tendíamos a magnificar tanto el éxito como el fracaso cuando en realidad se tratan, ambos, de circunstancias normales de la vida.

¡Viva el error! ¡Viva el fracaso!
¡Viva el acierto! ¡Viva el éxito!

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Los mejores versus los pelotas

Z se va. Bueno, en realidad se irá. Todavía hay que echar mas agua caliente para que se las pire.

Y he aquí un momento interesante, la sucesión.

Z se siente abrumado por la fidelidad de sus secuaces y quiere hacer lo posible para que la dinastía Z se mantenga. Es un republicano raro. Es un gestor anti gestión. El sentido común de Z es un oxímoron al que hay que buscar significado o quizás sea puro surrealismo.

Me dice mi amigo Siro que supone que me lleva mucho tiempo escribir esto. Le digo que no, que esta gente te lo pone fácil.

Los pelotas antes que los mejores. Que sea fiel aunque sea muy tonto. Pero que sea muy fiel. Para descargo de Z esta elección, la del pelota, es muy frecuente en las empresas. La mucha inseguridad de unos penaliza las ideas, la inquietud, la inteligencia de otros.

Roosevelt hay pocos. Él premiaba, buscaba la discrepancia. Quería escuchar a quienes podían enriquecer su pensamiento.

Queremos que se vayan los mediocres y que vengan otros. Solana, Almunia, Leguina, Patxi López, Paco Vazquez, aparentemente parecen de otra galaxia si los comparas a Z y sus secuaces…

Más de lo mismo, no por favor. Los pelotas ya han tenido su ministerio, su premio, que ahora vengan otros, menos pelotas, pero mejores.

Z, no sabes bien las ganas que tenemos de despedirte. Lo vamos a hacer por todo lo alto. Te lo prometo.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Impopular

Con una victoria así de contundente, lo suyo sería felicitar al PP, centrados en ti. Quizás no hacerlo sea impopular. Cuando se gana a uno le salen muchos amigos..

¿Ha ganado el PP o ha perdido el PSOE?

Cuando aún se podía escuchar a Iñaki Gabilondo (antes que se convirtiera en un periodista increíble, es decir sin credibilidad), le oí decir que los presidentes del Gobierno se suicidaban. Felipe se suicidó con la corrupción, Aznar con la mentira y la prepotencia, a Zapatero le ha suicidado mucha mentira y aún más espuma (lo suyo es poca cerveza y mucha espuma como diría mi ex jefe Silvio).

Mis amigos Sergio y Julián, con los que he comido hoy, dicen que algo había que hacer. ¡Probemos con los del PP, a ver qué pasa! vienen a decir. Me comentan que R tiene al menos más formación y experiencia que Z.

Les digo que quien aspira a Presidente de Gobierno y es conocido por no tomar decisiones a modo de laissez faire para que el partido vaya solo, no es el mejor candidato para liderar al conjunto de la población.

Uno de los temas que más nos preocupan a los españoles son los políticos y una de las cosas que más nos preocupan de los políticos es que nos roben, que nos tomen el pelo y que en vez de servirnos se sirvan de nosotros.

El PP hubiera ganado si R hubiera tomado cartas en el asunto y hubiera hecho lo que tendría que hacer quien tiene las ideas claras y valor: listas sin imputados y un control férreo en la organización.

Z ha perdido, se lo ha ganado a pulso. Necesitamos a un líder, un partido que gane. ¿Llegará?

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Ayuda, por favor

Necesito tu ayuda, querido lector del Partido del Sentido Común.

Esta vez me he perdido y no sé, sí (estoy titubeante)…, necesito que me ayudes, por favor.

Hay miles de personas concentradas en diferentes ciudades, mostrando así su indignación con la clase política.
Los que se concentran y manifiestan son suficientes como para hacerles caso, además de haber conseguido un excepcional eco en los medios de comunicación y tener un mensaje claro.

Los del PP dicen que estos son izquierdosos, que es un movimiento del PSOE, que se manifiestan en la Puerta del Sol porque es la sede del Gobierno de Madrid.

Diciendo esto, los de R consiguen que mucha más gente les odie, e incluso que unos cuantos que están hasta las narices de Z y que no pensaban votar al PSOE vuelvan a votarles.

Yo creía que los de R estaban centrados en ti, pero en realidad sólo están centrados en seguir siendo los de siempre. R, vete. R, cambia de asesores. No los puedes elegir peor. Son malísimos. Te lo dice uno que ha visitado mucho el PP y da pena verlo por dentro.

El ramalazo reaccionario está tan asentado en el partido de R que cometen siempre la misma torpeza.

Z dice que “votar es la palanca del cambio”. Y no sé si he vuelto a 1982 y quien habla es Felipe González pidiendo el cambio o es que me ha dado un siroco. Ayúdame, por favor. Yo creía que Z era el Presidente del Gobierno y que la mayoría estábamos de acuerdo que lo ha hecho de pena.

Si Z pide que votemos para conseguir hacer palanca y llevarnos al cambio es que no quiere que votemos a su partido. No entiendo.

Z, eres torpe. Si te dirigieras a las decenas de miles de manifestantes que representan a la indignación de millones de personas de este país, diciéndoles que has entendido el mensaje, que pides perdón por los errores, recibes a unos cuantos en la Moncloa..es posible que recuperaras injustamente algo de credibilidad. La megalomanía, la soberbia, la falta de humildad es mala compañera.

Z y R no entienden a los ciudadanos. No saben interpretar lo que piden tan claramente. No hay empresa que tenga tanta información y tan clara de sus clientes (en este caso votantes). Si Z y R fueran un poco listos sabrían como reaccionar contra tanta indignación. Pero ni son un poco listos ni saben lo que es la sinceridad, ni en ninguno de sus partidos se la espera.

No entiendo nada. Te pido, por favor, que me des al menos una pista. Lo estoy pasando mal. Es posible que tú también.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Rendimiento marginal decreciente

Los que se dedican a la publicidad y teorizan al respecto de ella, saben que un mensaje debe ser repetido un número determinada de veces para conseguir calar en la mente del receptor y motivar a la acción. El número de veces dependerá en buena medida de la calidad del mensaje (la creatividad, el contenido) y el contexto (la calidad con el que el mensaje es recibido)

Los publicitarios saben que una vez que el mensaje ha sido recibido un número de veces determinada se produce el denominado rendimiento marginal decreciente. Cada nuevo mensaje repetido no es eficaz e incluso puede producir rechazo.

Es decir, tiras el dinero a la basura e incluso pueden llegar a odiarte.

En las calles de Madrid he visto la cara de Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón muchas centenares de veces. La misma cara y el mismo mensaje: “Centrados en ti”. He visto la cara de Tomás Gómez en una fotografía que debe haberle tomado algún enemigo con un mensaje “El presidente de la gente común” y he visto a Lissavetsky…también demasiadas veces.

Los mensajes son pobres, malos, lamentables. Se repiten las caras y la misma frase. Tantas banderolas, tantas vallas, tantos autobuses, tantas lonas. Los mismos caretos, los mismos mensajes. No ha habido ninguno de ellos que se haya atrevido a poner “A mi no me corrompe nadie” o “Viajaré en turista” o “Ni un euro mal gastado” o “Se acabaron las comidas de lujo” o “Subvenciones con retorno” o un mensaje dirigido a los profesores o a los parados.

La más triste campaña de nuestra democracia se salda con la peor de las comunicaciones. A nadie se le ha ocurrido enseñar su equipo, ser claro, decir algo que no sea un slogan. Una mierda de mensajes.

Se han vuelto a gastar una pasta ingente en molestarnos con el mismo mensaje repetido en millares de ocasiones. Sus asesores no les explican lo que es el rendimiento marginal decreciente, ni ellos tienen el sentido común para descubrirlo sin que nadie se lo diga. Ni tienen la valentía suficiente para comprometerse con algún mensaje suficientemente explícito que todos entendamos.

Cada vez que ves un cartel con la cara de alguno de los cuatro candidatos es probable que te entren más ganas de votar. Pero no sabes a quién. Ojalá ocurriera lo que Saramago contaba en su “Ensayo de la lucidez”; el ochenta y tres de los votantes ejercieran su voto en blanco. Aunque es probable que ocurriera como en la novela y se decretara un estado de sitio y los políticos buscaran entre los ciudadanos a los culpables.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Me cambio

Mientras caminaba por la madrileña Avda. de Menéndez Pelayo en dirección a mi coche he escuchado una conversación.

Una conversación que por lo que se ve, se repite a diario en algunos millares de ocasiones.

Un cliente de una operadora de telefonía móvil (es decir, cualquier persona) llama al teléfono de atención al cliente para advertirle a la empresa que ha llamado a otra de su competencia para iniciar un proceso de portabilidad de su número de teléfono y, por lo tanto, dejar de ser cliente suyo.

El cliente al que hoy he escuchado en la calle, le dice a su operadora actual que él quiere un Iphone4 y un contrato nuevo que le haga pagar menos dinero al mes.

Se ve que el de atención al cliente lo tiene todo procedimentado y vuelve a pedirle al cliente que le explique. El cliente eleva un tanto el tono de voz y dice amenazante que “se va al operador competidor a menos que le den lo que pide”. La forma de expresarse de este cliente era a medio camino de jocosa – peliculera y un pelín macarrilla.

Las operadoras telefónicas tienen que estar volviéndose locas. Unas se quitan los clientes a otras porque ninguna de ellas es capaz de encontrar algo que sea percibido como suficientemente bueno como para que tantos miles de clientes dejen de plantearse irse a un competidor en menos que canta un gallo o salga un nuevo teléfono que les excite su pasión consumista.

Somos agresivos y claros con los de Movistar, Vodafone y Orange. Y les decimos que queremos lo que creemos que nos merecemos. Nos cambiamos si nos frustran e incluso antes… No hay nada que nos ate más que nuestros propios intereses.

¿Hacemos lo mismo cuando se trata de reclamar lo nuestro a quiénes hemos confiado nuestro voto? ¿Cambiamos de partido como lo hacemos de operador telefónico? ¿Hablamos con suficiente claridad? ¿Les escribimos, llamamos para decirles que nos han estafado, que han mentido?

Millones de españoles jamás votarían a otro partido que no fuera el suyo aunque éste les frustrara hasta la exageración. Millones de españoles piensan que el partido de enfrente es el enemigo que no el adversario.

Los del Partido del Sentido Común no estamos de acuerdo con esos millones de españoles.

Pero sí, en cambio, queremos lo que esos millones de españoles y otros muchos más desean: una alternativa a los partidos existentes. Inteligencia nueva, un estímulo, aliciente para creer que no todos son iguales a los que están.

Un partido que tenga un ideario sencillo de entender, con buenos gestores y que se comprometa a cosas sencillas pero lamentablemente poco frecuentes (no tener un sólo imputado en las listas, el que fuera imputado invitado a salir o expulsado de la organización, evaluación del retorno de la inversión de cualquiera que fuera realizada con dinero público y especialmente en las subvenciones, plan de recorte de gastos innecesarios, justificación de todos los gastos, objetivos cuantificables..)

En la sencillez está la inteligencia, dijo un escritor anónimo.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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y 99 cosas más

Mi gran amigo Alberto (alias Brother) me cuenta una anécdota que en su día escuchó relatar a Bertín Osborne y que tiene que ver mucho con el Sentido Común y con nuestra capacidad para aceptar que son muchas menos las cosas que controlamos de las que aparantemente parece.

Al parecer, Bertín tenía en sus planes conseguir hacer las Américas (del Norte) y abrirse camino en tan difícil mercado. Consideró que lo mejor era captar información de quién ya hubiera pasado por esa experiencia y con éxito; así pues llamó a Julio Iglesias. Hey!

Julio le citó, quedaron en su lujosa residencia (digo yo, que es lujosa) en Miami y Bertín le preguntaba sobre el éxito del padre de Chabeli y ganador del Festival de Benidorm (he dado un giro en mi estilo, habutalmente mucho más mordaz. Estoy intentando copiar a las más ilustres plumas de nuestro periodismo rosa) .

Bertín le preguntó a Julio: ¿Cómo has conseguido ganarte al público americano?

Y Julio le contestó: Cantando razonablemente bien y 99 cosas más.

He aquí una frase grande, impresionante: “Cantando bien y 99 cosas más”.

Y de esta anécdota contada por mi amigo Alberto (vuelvo a repetir el nombre porque él me lo ha pedido), sacamos algunas conclusiones:

1) Hay que cantar bien. Es decir, hay que saber de lo que uno hace. Si uno es taxista debe saberse las calles y meter las marchas. Si uno es odontólogo debe conocerse bien dónde están cada uno de los dientes y alguna cosa más. Si eres político debes saber mucho de gestión integral, ser generoso, creíble y buen comunicador.

2) Para que conquistes las Américas, es decir conseguir tu ansiado objetivo, deben ocurrir 99 cosas más. Véase a Z llegando a Presidente de Gobierno, gracias a que primero fue elegido Secretario General del PSOE. No es que cantara bien porque nadie sabía cómo cantaba. Pero sus ensayos sonaban mejor que los de otros. Pero sobretodo a este hombre le ocurrieron 99 cosas más que aún él mismo se está preguntando cómo ocurrieron. Los demás también nos lo preguntamos.

Gente como Julio Iglesias no hay tanta. Quien logra cierto éxito lo atribuye normalmente a que canta bien, ha trabajado mucho y no como otros. Dice de sí mismo que es constante, listo, creativo y buena persona. Vamos, insoportable.

Eso sí, cuando las cosas no salen tan bien, no se atribuye el fracaso a que uno no haya cantado bien, sino que hay 99 cosas más que se le han puesto a uno en contra.

I don’t understand…
¡Viva Julio!

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.D.: Aquí te dejo con Hey!!!

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Referencias

El vídeo que acompaña a este texto es uno de esos spots que pasarán a la historia de la publicidad, de la comunicación, del arte..

Se trata del spot Referencias de Coca-Cola realizado por McCann Erickson España y que fue utilizado en otros muchos países. Un minuto que permite hacernos reflexionar sobre la inercia , sobre el amor, sobre la justicia. Sí, todo en un minuto.

El spot empieza con una madre que llega a casa cansada. Rápidamente nos ubicamos gracias al diálogo. Está buscando trabajo y al parecer lleva tiempo buscándolo pero siempre le piden referencias…

Al hilo de este spot, una compañera de trabajo propone la siguiente reflexión: “Y los políticos ¿qué referencias tienen? Quieren que les votemos. No sabemos nada de sus habilidades, de sus conocimientos, que nos presenten sus referencias”, clama mientras cenamos en la carretera de Burgos volviendo de Pamplona.

Los del Partido del Sentido Común presentaremos nuestras referencias, explicaremos cuáles son las experiencias que nos avalan, de qué fracasos hemos aprendido.

Sabemos que el primer trabajo serio de Z ha sido Presidente de Gobierno. Sabemos que R fue un buen estudiante, que sacó con número 1 las oposiciones a registrador y que a los 28 años estaba ejerciendo de concejal en Pontevedra. De Carme Chacón sabemos que ha estudiado mucho por el mundo, que es abogada y que ha dado clases en la Universidad de Gerona. ¿Es suficiente? ¿Tienen las referencias necesarias para dirigir al país?

Sabemos que los mejores gestores que además sean incorruptibles y generosos no quieren presentarse a las elecciones, no les gusta lo que ven del mal denominado juego político y no se avienen a participar en las condiciones actaules. Por eso, en el Partido del Sentido Común eligiríamos a quiénes deben gestionar los diferentes ministerios entre aquellos que son los mejores (etimológicamente aristócratas, la selección de los mejores), los que tienen mejores referencias. No necesariamente entre los candidatos que se presenten.

La separación entre el poder legislativo, ejecutivo y judicial no debe ser un mero enunciado, debe ser una realidad..

Gracias, Coca-Cola, por hacernos emocionar con la publicidad y enseñarnos a vivir mejor a través de ella.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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