Frases prohibidas: Esto no es una ONG

Me dice mi queridísima amiga Cristina que muchos de los profesores del máster que cursa enfatizan el valor de sus argumentos con la frase: “Esto no es una ONG”.

El profesor o profesora quiere así demostrar que los conocimientos que traslada tienen el valor de crear riqueza en el más estricto sentido de la palabra. (la primera acepción de la RAE Riqueza: Abundancia de bienes y cosas preciosas).

Da la curiosa coincidencia que una de las alumnas y compañera de mi amiga Cristina es una empleada de una ONG. Las primeras ocasiones en las que los profesores utilizaban la frase “Esto no es una ONG” la compañera de mi amiga Cristina protestaba. Ella creía que lo que estaba aprendiendo también servía para ser aplicado a una ONG y veía cierta carga peyorativa en la frase.

Como la frase-argumento “Esto no es una ONG” se ha convertido en un mantra espontáneo de los profesores que a su vez no han reparado en la presencia de una alumna que trabaja en una ONG, el conjunto de la clase se ríe (o descojona) cada vez que la frase es emitida enfáticamente por el profesor. La alumna trabajadora de la ONG ha optado por pasar de interrumpir a los profesores y se alegra que sus compañeras manifiesten con sus risas la complicidad que sienten con ella.

Estas risas hacen que el profesor no entienda nada. Debe pensar “con que poco son capaces de reírse estas alumnas” o automotivarse “hoy estoy más brillante que nunca”. Es probable (no lo he contrastado) que el profesor vuelva a utilizar “Esto no es una ONG” más veces durante la clase para volver a escuchar esas risas que tanto placer le producen.

El profesor encuentra así una manera efectiva de solazarse, ajeno a la realidad.

Así estamos construyendo el mundo. Sabemos que hacer deporte sienta bien, genera endorfinas y somos capaces de encontrar mil excusas para no darnos una vuelta. Sabemos que una de las principales causas de felicidad es dar y, en cambio, nos vangloriamos de no ser una ONG.

Sería bastante preferible que el profesor dijera que la empresa tiene como fin loable y legítimo ganar dinero y ser también una ONG. ¿O es que no es compatible?

Permíteme sugerirte que veas el vídeo que acompaña a estas líneas en el que Mark Bezos nos anima a compartir, a dar.

Una de las principales reformas del Partido del Sentido Común es la creación de un Ministerio de Aprender a Vivir. Pretende ser un instrumento útil para ayudar a sentirnos y actuar mejor.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

1 Response

  1. Alejandro dijo:

    En el clavo.

    Yo trabajo (aún) en una ONG, y un montón, además… Y debería decir que, desde el prisma que parece que emplean no pocos gaznápiros como el de tu texto, ni siquiera una ONG es una ONG.

    Porque una ONG no es un ente abstracto en los mundos de Yupi; una ONG tiene costes de estructura -sueldos, alquileres, suministros- y tiene que competir, en un mercado real (y tan real; los últimos estudios que he leído al respecto cifran en un 8% del PIB español lo que representa el llamado “tercer sector), con “competencia” real (los recursos son escasos en todos los ámbitos, y en este ni te cuento) y con proveedores reales (si bien es cierto que, a las ONGs, a veces les apoyan en especie algunos benefactores).

    En fin, que quien dice que “esto no es una ONG” es porque no tiene ni puta idea de lo que es una ONG.

    Una ONG es una empresa sin beneficios, sin accionistas y -generalmente- muy austera, que vende un producto tan fragil e intangible (pero potente) como es la solidaridad.

    Además, es probablemente uno de los ámbitos donde más fino y certero hay que ser en el ámbito de la comunicación y el marketing, y por supuesto, extremadamente transparente a todos los niveles, especialemente en los aspectos crematísticos.

    Enviado el abril 6th, 2011 a las 17:55

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