Precarios

Hace exactamente una semana tuve la oportunidad de visitar Maibar, un sitio de copas en el que Richard Vaughan – la persona que ha revolucionado la forma de enseñar inglés – es accionista y en el que Richard responde dudas relacionadas con el inglés a todos los que asisten. Esto ocurre uno de cada dos domingos.

Como quizás le ocurra a la mayoría, yo había visto a Richard Vaughan en televisión, le había escuchado en la radio y además había visitado su página web. Como ocurre con todos aquellos que salen en la tele, me había formado una opinión sobre él. Me caía bien.

Después de estar dos horas en su bar, preguntarle sobre muchas cosas y tener la oportunidad de entrevistarle junto a mi compañera Elisa Carreras para Im-channel, Barra de Ideas y Territorio y Marketing (tuvo la paciencia de aceptar hacer tres entrevistas en una) mi percepción cambió.

Pasó de un simple “me cae bien” a un mucho más contrastado y profundo “siento por él gran admiración”.

Durante esas dos horas, los asistentes le preguntamos sobre muchas cosas y muy variadas. Él criticó la forma de enseñar inglés en nuestros colegios y compartió con nosotros que su emisora de radio es alegal, pirata. Nadie le concede una licencia legal de radio. Me pareció soprendente que esto fuera así dado que es un formato único, enormemente diferencial. Le pregunté porque ocurría eso, por qué creía que no le daban esa licencia.

“Es lógico”, contestó sin acritud, con paciencia y modestia. “Los políticos tienen un trabajo precario. Si no consiguen ser reelegidos ya no tienen trabajo, tienen miedo. Necesitan volver a ser reelegidos y nosotros no generamos opinión como puedan hacerlo los que ofrecen o pertenecen a un grupo de información política como Prisa, Vocento o la Cope”.

Los políticos que supuestamente nos representan no son profesionales del bienestar de sus iguales. Los políticos son profesionales de la tertulia de los medios de comunicación, son profesionales de hablar y no escuchar, los políticos son profesionales del miedo (del suyo y de metérselo a los demás). Los políticos que nos representan son profesionales de la demagogia, de decir cosas sin sentido y quedarse tan anchos.

Véase el argumento del hasta ahora admirado Alex Vidal Quadras al respecto de la necesidad de viajar en primera clase. Pobre hombre, debe creerse lo que dice. Pobres de nosotros por tener que sufrirle, sufrirles.

Necesitamos políticos seguros de sí mismos, independientes y no ovejas que balan detrás de un jefe.
Necesitamos que se note la libertad de pensamiento en la ciudadanía y que los políticos nos den buena muestra de ello.
Necesitamos políticos que sean generosos y que sepan aceptar que los ciudadanos son mucho más importantes que su éxito social, su bienestar, sus anhelos económicos.

Como escribe Einstein “En la política no solo faltan dirigentes, sino también la independencia intelectual y el sentido de la justicia de los ciudadanos”.

¿Es posible? Claro que sí.

Es posible con el Partido del Sentido Común.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.D. Quiero agradecer a Helena López-Casares el haberme hablado del Maïbar. Yo vuelvo.

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Categoría: General