Ejemplo

Marcos de Quinto, el presidente de Coca Cola Iberia apostilla un comentario que escribo en It’s Motivation! Channel, el primer canal de la motivación.

Marcos escribe, entre otras cosas, “quiero señalar que nunca he sido defensor de sobre-legislar nada, prefiero creer en la ética, los principios y la autorregulación!”. Me permito afirmar que Marcos cree en el Sentido Común.

La empresa que preside, Coca-Cola, tiene un estricto código de comportamiento que exige a sus profesionales ser muy escrupulosos en su forma de actuar. Los empleados deben contestar periódicamente a cuestionarios para que la empresa se asegure que entienden bien lo que deben y lo que no deben hacer.

Mucha de la gente que trabaja con Marcos tiene mucho sentido común. Uno de sus directivos me dijo que después de haber rellenado muchas veces el cuestionario alguien le recriminó no haberlo rellenado con plena consciencia. Este directivo contestó al recriminador algo parecido a esto: “mi ética tiene el mismo sentido común que el código de conducta de la compañía. Si alguna vez actuara en contra del código corporativo, no será porque no he leído el manual sino porque me ha fallado mi ética”

El vídeo adjunto es un spot de publicidad que habla del ejemplo. Se circunscribe al papel de los padres con respecto a sus hijos y demuestra que los niños repiten lo que ven.

Todos repetimos en cierta medida lo que nuestros padres y nuestros profesores nos enseñaron. El poder de influencia tanto de unos como otros es indiscutible.

Ya escribí en otro comentario que los hijos de fumadores son cuatro veces más propensos a fumar que aquellos hijos cuyos padres no son fumadores. Y seguro que los hijos de padres que escupen en la calle son más propensos a escupir en la calle que aquellos que son hijos de padres no escupidores.

Los políticos deben dar ejemplo y si no están dispuesto a ello es mejor que se no estén.

Hoy he leído que Rosa Estarás, ex presidenta del PP balear, dice que justifica las estancias gratuitas en un hotel por amistad. El amigo es un tipo que ganó contratos millonarios del Gobierno balear. Rosa Estarás nunca debió aceptar un regalo de nadie, aunque no fuera a adjudicarle nada.

Cuando conocí a Marcos en la Expo de Sevilla en 1992 me contó que no pudo ir a un concierto que le apetecía mucho porque era un regalo de un proveedor. Seguro que no hacía falta que nadie le dijera que eso no era conveniente.

Lo más sencillo y la vez lo más útil lo dice el sentido común. No es necesario que lo diga ningún código ético.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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