Revuelta

Jaime, un buen amigo que trabaja para una empresa del Ibex 35 lleva unos cuantos años amargado. Le gusta el contenido de su trabajo, le gusta su empresa…., pero detesta a su jefe.

El jefe se dirige de forma ineducada a sus subordinados. Sus faltas de educación son insultantes.

Al parecer no se trata de una opinión meramente personal de mi amigo, no se trata de un capricho, de un rencor, se trata de convivir con la mala educación, con el desprecio, lo cual lejos de ser agradable y motivador, conduce a la muerte física e intelectual. Otros compañeros de mi conocido y que dependen del mismo jefe opinan lo mismo.

Cuando el susodicho jefe ha participado en reuniones con el equipo de Jaime, éste ha tenido que disculparse después con sus subordinados. Al parecer el comportamiento del jefe es tan llamativo por chulesco que a nadie le pasa inadvertido.

Quiero mucho a mi amigo al que veo que consume sus últimos años de vida soportando una situación a todas luces injusta, innecesaria.

Hace unos cuantos meses le pregunté: “¿No podéis juntaros los que os sentís tan perjudicados y hacer frente a tanto mal , a tanta injusticia?”

Su respuesta fue negativa. “No, podría ocurrir que alguien se convirtiera en el confidente del jefe y me dejara con el culo al aire. Y hace demasiado frío fuera como para arriesgar el puesto de trabajo”.

Ahora que han llegado revueltas ciudadanas en países que tantos años de sufrimiento han tenido, ahora que las personas arriesgan su vida pero saben que lo hacen por un buen motivo, su libertad.., ahora más que nunca debemos dar ejemplo: no ser cobardes y no permitir el mal.

La mayoría de nosotros pasamos una gran parte de nuestro tiempo trabajando en una empresa. Si tienes la mala suerte de sufrir a un jefe que te trata inadecuadamente, que no te permite desarrollarte con normalidad como persona y trabajador no tienes por qué arriesgar tu vida y ponerte delante de un tanque.

Pero sí puedes ir a su despacho y decirle con toda la educación del mundo lo que opinas de su forma de proceder y hacerle saber que nunca más lo vas a admitir. Si no lo haces debes saber que a los del Partido del Sentido Común nos preocupas (no me preocupa el mal, sino aquellos que permiten el mal, dijo Einstein)

Si hay libios que protestan contra un dictador sanguinario como Gadafi, con el objetivo de construir un mundo mejor, tú también puedes aportar tu granito de arena.

Si hay un hombre que pudo ponerse delante de unos tanques en 1989 en la plaza de Tiananmen y sirivió de ejemplo para que las repúblicas soviéticas recuperaran su identidad y expulsaran a los indeseables, tú también puedes servir de ejemplo y erradicar lo que nunca fue, pero ahora más que nunca no es, admisible.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General