Un euro

Las formas son muy importantes. No son lo único, por supuesto, pero son muy importantes.

Y en algunos aspectos de la vida son aún más importantes.

Dicen que Steve Jobs, el admirado presidente de Apple, cobra un euro al año por ejercer tal cargo.

Dicen que Emilio Botín cobra menos que su Consejero Delegado, el ahora sentenciado Alfredo Saéz.

Ambos cobran mucho más por su condición de accionistas, faltaría más. Tienen sus merecidos dividendos, como cualquier otro que haya invertido en Apple o en el Banco Santander.

Dos gestos que merecen el reconocimiento, por sus buenas formas. Creo que Jobs y Botín dicen mucho con ese gesto. Supongo que uno se siente mejor en un barco en el que el capitán se expresa con hechos su compromiso con la tripulación.

Dicen que el capitán de un barco que está hundiéndose, que va a despedir a 2.500 empleados se ha blindado y que en caso de irse se llevará ocho millones de euros. Dicen que otros capitanes del mismo barco harán lo mismo.

2.500 a la puta calle y tres contando lo incontable de tanto que es.

Creo que no queremos personas así en nuestras empresas, en nuestra sociedad. Necesitamos que la desigualdad no sea tan evidente y que el compromiso sea más que una palabra que se le pide a los demás para beneficiarse uno mismo.

Los directivos de las empresas son el elemento más transversal, tangible, palpable de los valores de nuestra sociedad. Los directivos que sólo piensan en ellos (más de los deseables) y abandonan el barco con su botín, se les ve a la legua con el ojo tapado con un parche y su mano en forma de garfio aunque pretendan esconderla debajo de la manga.

Este tipo de directivos criticarán a Mubarak y a Castro.

Pero son de la misma familia, exactamente iguales.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General