Esperanza

Un político en el ejercicio del poder es un personaje público y como tal tiene una capacidad de influencia sólo reservada a muy pocos.

La mayoría de los españoles nos rebelamos contra la mala influencia de los políticos porque normalmente sus formas de proceder son un mal ejemplo para la sociedad y las personas que la integramos.

Cuesta creer que personas adultas, formadas y que, supuestamente, se han hecho políticos para procurarnos el bienestar utilicen su influencia de forma tan espuria, egoísta… provocando el malestar que es el antónimo del bienestar.

Es triste.

Cuando un político ejerce su influencia de forma positiva resulta conmovedor y la mayoría de la población nos sentimos bien y la sociedad en vez de dividirse se siente unida. Cuando un político ejerce su influencia de forma positiva consigue, no podría ser de otra manera, que vivamos mejor, nos sintamos mejor.

En estos últimos días, dos políticos han ejercido una influencia positiva: Esperanza Aguirre y José Bono.

Esperanza ha hecho que muchas personas tomen conciencia de la importancia en la prevención del cáncer y con sus declaraciones habrá ayudado a elevar la moral de miles de personas que padecen o han padecido esta enfermedad.

Bono nos ha hecho ver lo estólida, lo malvada, lo injusta que es la inmisericordia, la que él dice que practicaron contra Adolfo Suárez. Y nos ha hecho ver lo buena, grandiosa, benefactora que es la autocrítica sincera.

A los Aguirre y a Bono de esta semana los queremos para nuestro Partido del Sentido Común.

Un halo de esperanza que os agradecemos.

Mucho.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Revuelta

Jaime, un buen amigo que trabaja para una empresa del Ibex 35 lleva unos cuantos años amargado. Le gusta el contenido de su trabajo, le gusta su empresa…., pero detesta a su jefe.

El jefe se dirige de forma ineducada a sus subordinados. Sus faltas de educación son insultantes.

Al parecer no se trata de una opinión meramente personal de mi amigo, no se trata de un capricho, de un rencor, se trata de convivir con la mala educación, con el desprecio, lo cual lejos de ser agradable y motivador, conduce a la muerte física e intelectual. Otros compañeros de mi conocido y que dependen del mismo jefe opinan lo mismo.

Cuando el susodicho jefe ha participado en reuniones con el equipo de Jaime, éste ha tenido que disculparse después con sus subordinados. Al parecer el comportamiento del jefe es tan llamativo por chulesco que a nadie le pasa inadvertido.

Quiero mucho a mi amigo al que veo que consume sus últimos años de vida soportando una situación a todas luces injusta, innecesaria.

Hace unos cuantos meses le pregunté: “¿No podéis juntaros los que os sentís tan perjudicados y hacer frente a tanto mal , a tanta injusticia?”

Su respuesta fue negativa. “No, podría ocurrir que alguien se convirtiera en el confidente del jefe y me dejara con el culo al aire. Y hace demasiado frío fuera como para arriesgar el puesto de trabajo”.

Ahora que han llegado revueltas ciudadanas en países que tantos años de sufrimiento han tenido, ahora que las personas arriesgan su vida pero saben que lo hacen por un buen motivo, su libertad.., ahora más que nunca debemos dar ejemplo: no ser cobardes y no permitir el mal.

La mayoría de nosotros pasamos una gran parte de nuestro tiempo trabajando en una empresa. Si tienes la mala suerte de sufrir a un jefe que te trata inadecuadamente, que no te permite desarrollarte con normalidad como persona y trabajador no tienes por qué arriesgar tu vida y ponerte delante de un tanque.

Pero sí puedes ir a su despacho y decirle con toda la educación del mundo lo que opinas de su forma de proceder y hacerle saber que nunca más lo vas a admitir. Si no lo haces debes saber que a los del Partido del Sentido Común nos preocupas (no me preocupa el mal, sino aquellos que permiten el mal, dijo Einstein)

Si hay libios que protestan contra un dictador sanguinario como Gadafi, con el objetivo de construir un mundo mejor, tú también puedes aportar tu granito de arena.

Si hay un hombre que pudo ponerse delante de unos tanques en 1989 en la plaza de Tiananmen y sirivió de ejemplo para que las repúblicas soviéticas recuperaran su identidad y expulsaran a los indeseables, tú también puedes servir de ejemplo y erradicar lo que nunca fue, pero ahora más que nunca no es, admisible.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Gradación


Cene el otro día con dos amigos de la infancia, mis dos amigos más antiguos a los que conozco desde que nací. A pesar de habernos educado en el mismo barrio, en el mismo cole.., son más que muchas nuestras discrepancias en diferentes temas.

Discrepancias que nunca se convirtieron en pelea y siempre derivaron en humor y una utilización inteligente y adecuada de la ironía.

Según unos de mis amigos, los trajes de Camps y todo lo mal que huele la Comunidad Valenciana es mucho menos que el caso Faisán, lo de los ERE falsos en Andalucía…. En definitiva, mi amigo argumenta que hay diferentes gradaciones y que debiéramos saber que hay que atender las cosas más importantes antes que las menos.

Los del Partido del Sentido Común creemos que debemos ser maniqueístas en este asunto. No hay medias tintas. Sí o no.

Sí, a la extrema limpieza que significa esfuerzo (no negocios con amigos, familiares) y generosidad (no llevarte un euro y posiblemente ganar menos de lo que ganarías en otro puesto). Y sí, obviamente al conocimiento y al compromiso.

Y no, un rotundo no. Un no de expulsión a todo aquel que roce – aunque sea con el regalo de unos calcetines en Milano o Forever Young – la corrupción, el trato de favor.

Un Presidente de la Comunidad imputado no es producto de la imaginación de la prensa, ni de la ciudadanía.

Yo no quiero un Presidente de Comunidad que se vanagloria de su presumible éxito electoral y no responde claramente al hedor a corrupción, amiguismo que inunda las oficinas donde se juega, más que se trabaja con el dinero de todos.

Mi amigo dice que todos son iguales. Que si los echamos a todos.

Los del Partido del Sentido Común creemos que no todos los políticos son iguales y que sí, que habrá que echar a muchos. No a todos, pero a muchos.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Explicaciones

Explicar al que debiera explicar no apetece mucho, aunque quizás sea necesario.

Alguien pidiendo explicaciones cuando el resto del mundo se las pide. Este es el caso.

Fidel Castro no debe vivir en Cuba o si lo hace -como probablemente parece que es – sus ácolitos deben darle vueltas por los pocos sitios por donde no se nota que el país donde manda está en ruinas, la gente hasta las pelotas de él y su familia.

Cuba tiene todo (clima, playas, buena gente, humedad para cultivar las tierras) para que allí se viviera mejor que bien.

Fidel Castro se ha lanzado a pedir explicaciones a Mubarak, a Obama y al sum sum corda. Les pide explicaciones de por qué Mubarak se ha enriquecido mientras su pueblo vive mal.

A Mubarak le podemos pedir explicaciones tú, lector del Partido del Sentido Común, Obama y yo. Pero Castro, no.

Alguien me cuenta que los guardias de la revolución van muy frecuentemente al aeropuerto de La Habana para custodiar la salida de grandes, enormes paquetes de billetes para ser depositados en cuentas o ser escondidos debajo de a saber qué almohada.

Castro, es un ser indeseable y no puede pedir explicaciones a nadie.

Lo mismo ocurre en nuestras instituciones. Hay demasiados que piden explicaciones sin saber ni cómo empezar a explicar lo que les toca. Acusan sin saber responder creíble y claramente de lo que son acusados.

Iros, por favor. Dedicaros a cualquier otra cosa, por favor. Por favor, por favor. Please.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Frases prohibidas: Estas igual

Hace diecisiete años que no se ven. El azar les ha traído a la misma reunión. Representan a empresas diferentes y vienen a escuchar lo que un cliente común quiere decirles.

Aunque han pasado muchos años, ambos se reconocen de inmediato, no en vano convivieron durante quince años en el colegio, durante los cuales fueron muy amigos. Pero el paso a la Universidad se convirtió en una distancia demasiado grande para que esa amistad permaneciera.

“¡¡Juan, tío!!, ¡qué alegría verte!, ¡cuánto tiempo!…., ¡estás igual, igualito, no has cambiado nada!” se lanza a decir Armando mientras los que les rodean sonríen, entendiendo que dos viejos amigos vuelven a reencontrarse después de mucho tiempo.

Es lunes. Curiosamente, Juan estuvo viendo ayer fotografías de cuando era joven. A sus hijos les encanta ver cómo era su papá en sus años mozos.

“¡Papá, cómo has cambiado!” le dijo su hijo mayor, Antonio, cuando vieron las fotografía de sus últimos años del colegio.

- Hijo, es normal que cambiemos con los años – le dijo Juan a su primogénito.

Juan se dirige a su ex compañero con una gran sonrisa.

“Tú tampoco has cambiado nada, estás igual”
, le dice mentiroso y con algún ánimo de revancha.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Consejeros

Supongo que siendo Presidente de Gobierno uno se rodea de buenos asesores y consejeros que van alertando de los peligros y ayudando a ver las oportunidades.

El Presidente debe valorar la capacidad de sus asesores. Supongo que los asesores será regañados o despedidos en cuanto alerten de peligros inexistentes, lo cual podría llegar a provocar el pánico en la ciudadanía.

También sería amonestado aquel asesor que creara oportunidades irrelevantes o injustificadas lo cual supondría el descrédito del Presidente.

Veo en la intervención de Zapatero en favor de Contador la oscura mano de un asesor que infantilmente le dice, “Presidente, las encuestas dicen que el 93,7% de la población cree que Contador es inocente. Si muestras tu apoyo a Contador podremos captar el 2,75% de los votos de los indecisos y la semana que viene tendremos una mejor proyección de voto”.

Y el Presidente, que no tiene un pelo de tonto, dice: “Gran idea, asesor. Convoca rueda de prensa” y el asesor le dice “mejor un twitter, queda más natural”. Zapatero se abalanza sobre él, extasiado y le dice: “este es el camino. Asesor, así ganamos las elecciones. A la gente se le gana por la parte emocional. Esto no es como empieza, sino como acaba” y sale riendo y satisfecho del despacho triangular que la gente que le rodea y visita denomina oval por expreso deseo del Presidente.

No hay otra explicación. Un Presidente metido a comentarista deportivo de bar, utiliza twitter para influir en la justicia.

¡Joder!

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Frases prohibidas: Te pasa lo mismo que a mí

Hete aquí una frase tan común como prohibida.

Es el momento en el que una persona cuenta con pasión una peculiaridad, un asunto, un gusto, un sentimiento.., algo que le ocurre.

Quizás lo haga con pasión y generosidad, quiere compartir con su interlocutor lo que le pasa.

Y antes de que acabe su descripción, se ve bruscamente interrumpido, sus oídos se encuentran súbitamente con la frase: “Te pasa lo mismo que a mí”.

En ese momento su peculiaridad, su asunto, su gusto, su sentimiento se empequeñece, deja de ser suya para pasar a depender de la persona a la que se lo está contando. No entiende nada, ¿por qué me ocurre esto a mí?

No sabe cómo seguir, indudablemente hubiera preferido ser único o en todo caso que su compañero de conversación le hubiera dicho “es curioso, me pasa lo mismo que a ti”.

No es lo mismo, piensa para sus adentros. Qué sencillo hubiera sido ese pequeño gesto de humildad, pero no.., su aportación a la conversación ha pasado a ser propiedad de otro y si hubieran más personas escuchando habrán entendido que es un copión, aunque él haya sacado el tema.

“Maldita paradoja, yo también tengo mi corazoncito y sobretodo también tengo mi ego”, musita.

Ha decidido no volver a hablar y, en todo caso, si lo hace, será para hacer uso de la frase prohibida: “Te pasa lo mismo que a mí”.

Exige menos esfuerzo y los resultados son palpablemente mejores.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.S. Hay más frases prohibidas en este espacio. Las puedes encontrar poniendo en el buscador arriba a la derecha las palabras “Frases prohibidas”. Espero que te gusten.

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Un euro

Las formas son muy importantes. No son lo único, por supuesto, pero son muy importantes.

Y en algunos aspectos de la vida son aún más importantes.

Dicen que Steve Jobs, el admirado presidente de Apple, cobra un euro al año por ejercer tal cargo.

Dicen que Emilio Botín cobra menos que su Consejero Delegado, el ahora sentenciado Alfredo Saéz.

Ambos cobran mucho más por su condición de accionistas, faltaría más. Tienen sus merecidos dividendos, como cualquier otro que haya invertido en Apple o en el Banco Santander.

Dos gestos que merecen el reconocimiento, por sus buenas formas. Creo que Jobs y Botín dicen mucho con ese gesto. Supongo que uno se siente mejor en un barco en el que el capitán se expresa con hechos su compromiso con la tripulación.

Dicen que el capitán de un barco que está hundiéndose, que va a despedir a 2.500 empleados se ha blindado y que en caso de irse se llevará ocho millones de euros. Dicen que otros capitanes del mismo barco harán lo mismo.

2.500 a la puta calle y tres contando lo incontable de tanto que es.

Creo que no queremos personas así en nuestras empresas, en nuestra sociedad. Necesitamos que la desigualdad no sea tan evidente y que el compromiso sea más que una palabra que se le pide a los demás para beneficiarse uno mismo.

Los directivos de las empresas son el elemento más transversal, tangible, palpable de los valores de nuestra sociedad. Los directivos que sólo piensan en ellos (más de los deseables) y abandonan el barco con su botín, se les ve a la legua con el ojo tapado con un parche y su mano en forma de garfio aunque pretendan esconderla debajo de la manga.

Este tipo de directivos criticarán a Mubarak y a Castro.

Pero son de la misma familia, exactamente iguales.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Frases prohibidas: Hay tiempo para todo

El padre pretende tranquilizar al tiempo que animar a su hijo y le dice “hay tiempo para todo”.
Se supone que con esa argumentación, el padre intenta demostrarle a su vástago que la vida es larga, que no es necesaria urgencia alguna y que lo que no se haga hoy, ya se hará mañana.

Se cierra el telón.

Este es un hombre que llega a los cuarenta años. Sabe que ha consumido ya la mitad de la vida. Esa mitad de la vida en la que hay más fuerzas. Sabe ya, hace unos cuantos años, que la vida se consume como si fuera una colilla de un cigarrillo. Lleva tiempo sin convencerle lo que hace con su vida, con su tiempo.

Le gustaría dedicarse a otra cosa, incluso sabe cuál es. Tiene miedo, cambiar sería poner en riesgo su endeble seguridad. Le comenta a un amigo sobre sus inquietudes. Su amigo le contesta, le anima: “No te preocupes, hay tiempo para todo”.

Se cierra el telón.

“Hay tiempo para todo” es una frase prohibida, una frase mentirosa.

Si uno desea que haya tiempo para muchas cosas, que el tiempo dé de sí, hay que tener claro que no hay tiempo para todo.
Para aprovechar el tiempo es crítico, vital decidir a qué se renuncia, que debe ser mucho más que nuestra elección. Como en tantas otras cosas, la renuncia es la clave del éxito, de la claridad, de la serenidad.
Porque no hay tiempo para todo.

Se abre el telón
Aparece una mujer avejentada, con más de noventa años. Está en la cama, enferma, muy enferma.
Se dirige a su hijo, ya sexagenario, y le dice: “Qué rápido se me pasó la vida. Disfruté mucho incluso con aquellas cosas que dejé de hacer. Hijo mío, tienes que aprender que no hay tiempo para todo”.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Una idea

Hay 2.813.159 empresas en nuestro país, el 87,4% tienen menos de 10 empleados.

De esas cerca de dos millones de empresas las hay buenas y las hay malas. Las hay que merecen crédito, un empuje. Detrás de ellas hay un gestor que probablemente esté poniendo además de su talento, garantías personales para conseguir continuar y ser más competitivo.

Es decir, pone su patrimonio como garantía y todo ello a pesar de la que está cayendo.

Quizás muchos de esos empresarios podrían trabajar por cuenta ajena y estar razonablemente bien pagados, pero han elegido emprender aunque en sus venas no lleven el ansia de riqueza que se le supone al empresario.
Tienen la necesidad de crear, les produce una satisfacción especial contratar y una melancolía enorme despedir.

Serán empresarios que merezcan al menos una idea.
Quizás sean empresarios a los que les viniera bien contratar una persona más para poder hacer más cosas. Pero están con el agua al cuello y no pueden.

Entre tanto hay millones de personas desempleadas y algunas de ellas con pocas ganas de trabajar. Los sueldos han bajado mucho, y es difícil responder con tino a la pregunta ¿y cuánto pretendes ganar?. Seguramente muchos recibirán ofertas que sean menos de la mitad de lo que cobraban.

Se está mejor cobrando el paro, la ley dice que lo que dice.

El que administra la Comunidad de todos, el Gobierno, no hace lo suficiente ni para empujar ni para tirar.

Ni para empujar a las empresas a contratar a personas. Quizás pudieran regalar algunos meses del trabajo de una persona a cambio de que la empresa la siga contratando si sirve. Si hubieran setecientas mil empresas buenas, serían al menos setecientos mil puestos de trabajo nuevos. Setecientas mil personas produciendo. Las empresas generarían más riqueza.

Ni tampoco sirve el Gobierno para tirar de los desempleados que prefieren cobrar el desempleo a trabajar por menos dinero. O incluso prefieren trabajar por dinero negro. El que lleva el Gobierno debe ser tajante con el fraude y convencernos de la necesidad de ser solidarios. No aceptar un trabajo estando en el paro es fraudulento, dañino para todos.

Mi amigo Carlos dice que ese es el problema. Dice, creo que con razón, que no es un problema de comunicación como dice Rubalcaba. Es un problema que por mucho que comuniquen, sus hechos no nos convencen.

Y si no nos convencen, pasa lo que pasa.

Aparece la desazón, la tristeza y tiramos la toalla. Y se produce el desgobierno que es el antónimo de gobierno.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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