Lo que no cambia

Lo único que no cambia es el cambio.

Siempre se producen cambios y, por lo general, no sabemos adaptarnos bien a ellos.

Hoy un buen amigo me cuenta que en su empresa han tomado de la decisión de hacer unos cambios y mover a Pepito al puesto de Juanito y éste a su vez al de Paquita. Vamos, que han hecho un totum revolutum para despertar y motivar al personal.

Este amigo me confiesa que ninguno de los cambiados se ha quedado plenamente satisfecho con el cambio. Todos le buscaban alguna arista negativa que hacía que el cambio no fuera percibido como plenamente positivo.

Le he preguntado a mi interlocutor si los que han sido cambiados de puesto son jóvenes.

Él me ha respondido que sí.

No cabe otra explicación que el sentimiento de sentirse propietario del puesto para entender que cada persona no quería abandonar lo suyo a pesar de proponerles un nuevo plan, con lo que eso tiene de excitante.

Educar para el cambio, para aquello que nunca cambia.

Fíjate bien, sabemos que el cambio es lo único que nunca cambia y en cambio nunca se educa para el cambio.

Bonito trabalenguas. Búsquemosle alguna solución. De esto y otras cosas me encantaría que se hablara en los programas de los partidos políticos que, por cierto, tan poco cambian.

De esto y otras cosas les hablo a mis hijos y creo (sólo creo) que les encanta.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General