Cuidado

Que John Kennedy tuviera muchas amantes pudo estar mal visto por muchos, pero no ha restado valor a su enorme aportación y liderazgo.

Ha pasado a la historia como un icono y su frase “No pienses lo que América puede hacer por ti, piensa en lo que tú puedes hacer por América” da idea de la dimensión política de este hombre.

¿Te imaginas a Zapatero diciendo eso?

Sé que si lo piensas mucho llorarás. De pena o de risa, pero llorarás.

Quizás Kennedy haya disfrutado del sexo tanto como Berlusconi. Uno ha pasado a la historia como alguien a imitar, otro pasará a la historia como a alguien a detestar. Porque la actuación del uno no tiene nada que ver con la del otro.

Dicen que Alfonso Guerra tenía tres amantes y había documentación gráfica de ello. Me contaron que en Interviu – antiguerristas hasta la médula – a alguien se le ocurrió la feliz idea de proponer convertir esas fotos en el argumento para derribar a Guerra. Al parecer Oneto paró aquella propuesta increpando a su colaborador ¿Qué quieres, que toda España admire a Alfonso Guerra?

Ser un ligón no tiene nada que ver con ser un Berlusconi.

Berlusconi da una mezcla de asco y de miedo. Y muchos le volveríamos a partir la cara con gusto, aunque los más pacifistas dirían que siempre “No a la violencia”.

Los del sentido común decimos que sí a partirle la cara al putero, follador de menores y mentiroso.

Berlusconi es un caso aparte.

Los políticos tienen que tener cuidado, mucho cuidado. Y los partidos deben saber que aquellos políticos que no tengan cuidado no deben estar en sus filas.

Leo en el Facebook de Rosa Díez un comentario de Agustín Medina, persona la que admiro y conozco. Agustín le dice a Rosa: “¿Cómo has puesto a José Caballero, con su nefasto historial, como candidato en Alcobendas? Acabas de perder mi voto en las Municipales y quizás también en las generales. Y no sabes cuánto lo siento.

Partidarios de Rosa defienden en Facebook a José Caballero, al que no conozco de nada, con tan poca convicción que imagino que debe ser indefendible. Además, Agustín me merece tanto crédito que quiero imaginar que la elección del candidato es mala.

Alguien podrá decir que así es la democracia interna de los partidos. Y los del Sentido Común decimos que no. Que los partidos deben tener mecanismos de control para que sus empleados – los candidatos – se correspondan con lo que el partido busca y persigue en su función de servir a los ciudadanos.

Yo que he votado a Rosa Díez en dos ocasiones siento el comentario de Agustín como mío y espero que no haya muchos más casos como éste rondando por España.

Hay que tener mucho cuidado, es mejor.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General