Decir y hacer

Es muy importante que lo que se diga esté bien dicho.

Decir bien las cosas ayuda a que el receptor de la información se estimule, motive, crea en lo que el emisor del mensaje quiere transmitir.

Hay personas que dicen, escriben cosas interesantes pero su mensaje es incapaz traspasar la barrera del oído de las personas que les escuchan o leen. Esto ocurre porque sus mensajes fueron lanzados con poca pasión o escasa claridad. Del oído no pasan y, por tanto, no llegan al cerebro.

Tuvimos profesores que dictaban clase y parecía que cantaban un canto gregoriano y hubieron otros que cada clase parecía un concierto de los Rolling Stones.

He escrito en la primera línea de este post que es importante lo que se dice.

Pero más importante es que lo que se diga después se haga. Que es lo mismo que decir que es importante tener palabra, cumplir, ser consecuente, honrado.

No hay por qué dudar que el recurso de la número dos del PSM (Partido Socialista de Madrid) contra una sentencia en su contra por prevaricadora es posible que prospere. Pero aquel que dice que no admite la corrupción no debe tener ni imputado y mucho menos un sentenciado en sus filas.

Una vez que la cosa se aclare a favor del imputado o sentenciado puede y debe volver. Faltaría más.

Está mal que imputados en el PP mantengan despachos en su sede central en Génova y en otras delegaciones. Está mal que Tomás Gómez no sepa algo tan elemental como que decir y hacer deben ir de la mano.

Por salud. Por inteligencia.

Así lo haría el Partido del Sentido Común.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General