Malas noticias..

malas noticias

..O buenas, depende como te lo tomes.

Este humilde autor te recuerda algo que ya sabes: vas a morir.

Para un importante grupo de la población, creo que mayoritario, esta es una mala noticia, la muerte pone fin a la vida. Una vida de la que no nos queremos ver desalojados y, más aún, por un suceso que no controlamos.

Para, en cambio, otra parte de la población, entre los que me incluyo, la muerte tiene la gran virtud de ser democrática y proporcionarnos una gran dosis de libertad.

Ambos grupos, sabemos que la muerte existe, la afrontamos de forma distinta.

Tanto unos como otros, aquellos que consideran a la muerte una mala noticia y los que no, convivimos con un pensamiento paradójico: aún sabiendo que existe la muerte nos comportamos como si no fuera así y vivimos con un incomprensible desasosiego por el futuro lejano del que no participaremos, porque ya no estaremos.

Queremos ahorrar lo que no nos gastaremos en vida, queremos almacenar países visitados cuya relación nos llevaremos a la tumba, queremos ser más poderosos, mandar sobre más gente.

Lo peor de todo: permanecemos impasibles de forma prolongada ante una situación que nos disgusta y protagonizamos,….porque tenemos miedo.

Aguantamos durante años en ese trabajo que ni nos va ni nos viene, soportamos a un cliente o a un jefe que nos desprecie. Y entre tanto somos incapaces de disfrutar y hacer disfrutar a los demás.

Ese sufrimiento prolongado carece de sentido porque… ¡te vas a morir! Quizás si lo ves de esta manera observes que la muerte es una enorme y gran noticia.

Interiorizar que vamos a morir es muy importante para la lectura de este libro. Quizás sea un mal comienzo insistirte en tu condición de mortal, quizás estés ya arrepintiéndote de haber comprado este libro o incluso llegado a estas líneas y visto lo visto prefieras devolverlo a tu estantería o si aún guardas el ticket de compra, llevarlo de vuelta a la librería.

Necesitamos recordarnos nuestra condición de mortales para ser más felices. Recordándonos nuestra condición de mortal, sabremos que esa misma condición es universal y observaremos con cierta sorna a aquellos que creen que sólo somos los demás nos vamos a morir.

Saber de nuestra condición de mortal e interiorizarla, vivirla, disfrutarla te cambiará la vida.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General