Políticos vs. realidad

respeto a los profesores

A los políticos les gusta la publicidad. Les gusta aprobar campañas de publicidad y fotografiarse con ellas. Normalmente saben poco de comunicación y menos de la comunicación publicitaria, pero ellos son los que más dinero tienen y, por tanto, son, en definitiva, los más importantes publicitarios del país.

He aquí un ejemplo. Véase a la guapa Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid (espero ser tachado de galante que no de machista por calificar de guapa a la señora) fotografiándose con una reproducción de una campaña de respeto a los profesores.

¿Cree la señora Consejera que porque un cartel diga respetemos y apoyemos a los profesores va a cambiar la actitud de los lamentables, criticables, mal educados y detestables padres que no respetan a los profesores? ¿Cómo valorará la señora o señorita Consejera la eficiacia de su campaña?

Hay profesores que lo explican mucho mejor, de una forma mucho más didáctica. No hacen falta traseras de autobuses, ni spots de televisión, hace falta comunicación en el cole. Más barato, más eficaz pero se ve menos en la calle y no hay foto.

Carmen, la tutora de mi hija nos explicó con un discurso del que extraigo algunas ideas no literales por qué debemos respetar al profesor. Un charla de cinco minutos que caló en los padres de una forma rotunda y precisa, como debe ser la buena comunicación.

“No porque os toméis dos gelocatiles cuando os duele la cabeza os consideráis médicos, ni os consideráis jueces porque vayáis a un juzgado. De la misma manera no debéis consideraros profesionales de la educación por el hecho de ser padres. Los profesionales de la educación somos los profesores
(../..)
Los que somos profesionales de la educación también cometemos errores. Regañamos, como vosotros, injustamente, abrazamos, como vosotros, cuando quizás deberíamos regañar. Los profesores también nos equivocamos.
(../..)
Yo no tengo ninguna necesidad de llamar a ningún padre o madre para decirle que su hijo va mal, se comporta de forma inadecuada, que las cosas tienen que cambiar. Para llamar a los padres hay que tenerlos bien puestos. Y en cambio, a veces los padres entienden el amor a sus hijos en forma de protección desmedida y piensan que sus hijos son muy buenos. Se enfadan con los profesores porque estos les comentan aspectos negativos de su hijo. ¿Os imagináis a un médico que habiendo detectado una enfermedad no dijera su diagnóstico por si acaso los padres se enfadaran? ¿Os imagináis a un padre enfadándose con un médico porque este le ha proporcionado un diagnóstico poco favorable?

Comunicar eficazmente es influir. Influir a la chica o chico que quieres llevarte al bote, a tu hijo que no te hace caso, al consumidor que pasa delante del cartel.
Y para influir tiene que haber algo importante que decir.
Y lo que se diga tiene que ser creíble, comprable, nunca nada impuesto.
Señora Consejera, me llevo su cartel a la Universidad como ejemplo de mala comunicación.
Gracias por su regalo.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General