Ya esteban muy cansados de vosotros

Belen Esteban

Bajaba desde la madrileña Plaza de Castilla en dirección a la Cibeles cómodamente sentado en la butaca de copiloto de un buen coche.

Quien conduce el coche merece toda mi credibilidad, aunque lo que me cuenta produce que mi cuerpo se escorce y convulsione como consecuencia de la risa.

Quizás tú ya lo sepas, pero al parecer hay alguna encuesta que revela que en el caso que Belén Esteban se presentase a las elecciones generales, su partido se convertiría en la tercera fuerza política.

Ninguno de los que la votaran tendrían seguramente esperanza alguna de salir de la miseria o de la riqueza gracias a este hipótetico partido político. La desesperación, la frustración, el no creerse lo que está pasando puede producir este tipo de reacciones severas e incontrolables.

Cualquier día de estos votamos a la Esteban tú y yo.

Si yo fuera uno cualquiera de los políticos “profesionales” optaría por hacerme una revisión de altos (aunque es mucho más placentera la de bajos), a pesar que algunas veces las averías son irremediables, no se pueden solucionar.

Mi amigo me dice que en el seno de algún o algunos partidos se ha llegado a pensar en la figura principesca (perdona que me descojone) de la Belén como reclamo para inclinar a ciertos votantes. La duda es si produciría tanto rechazo en otros que las restas fueran superiores a las sumas.

Según tengo entendido hay un partido que pretende que las próximas autonómicas y locales sean un punto de inflexión en su corta vida política. Para ello están confeccionando las listas atendiendo especialmente al criterio de si los posibles candidatos tienen tirón o no para el ciudadano que es bien diferente que ser útil o no para el ciudadano. Si el criterio fuera ese, es mejor que se retiren y vuelvan a casa por Navidad.

El martes conocí a Carmen, la tutora de mi hijo mediano y me pregunté por qué no se confeccionan las listas con gente lista, comprometida, honrada y buena comunicadora. Aunque no sean conocidos. Quizás las sedes de los políticos se parecen más al despacho del director de entretenimiento de una tele que a una seria y meticulosa oficina que se dedica a tratar de servir al ciudadano.

A los directivos de las empresas les produce escalofríos de placer ganar más dinero y no tanto un cliente satisfecho.
A un político le produce escalofríos de placer una encuesta conn más escaños y no tanto ciudadanos que puedan vivir y sentir mejor.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

Este comentario lo escribo muerto de sueño, entre otras cosas, para que mi amigo Manolo tenga algo que leer el sábado :)

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Categoría: General