Soy el Presidente

comunidad

Es imperdonable. Se me había olvidado contártelo; soy el Presidente.

Llevo ya unos meses siendo el Presidente de una Comunidad de vecinos. Lo confieso, lo he sido no por voluntad propia, sino porque me toca. Ya se sabe, después del bajo B, le toca al bajo C.

Mi amigo Cristóbal sustenta una tesis que me parece interesante. Nuestro escaso interés por participar de la política se manifiesta desde las Comunidades de vecinos. Él hace una clasificación – gruesa – de lo que ocurre en esta célula democrática:

- Comunidad con Presidente que lo es porque no le queda más remedio. No tiene ningún interés en cumplir esa función. Está deseando dejar la Presidencia lo antes posible y no entiende que ese trabajo sea por el bien de la comunidad. Le parece una putada.

- Comunidad con Presidente que le encanta ser Presidente. Entre estos se encuentran dos tipos:
a) El que quiere ser Presidente para hacer lo que le sale de la nariz. Aprovecha que nadie quiere ser Presidente para atender sus caprichos por encima del interés de la Comunidad. No entiende lo que es el sentido común.
b) El que quiere ser Presidente porque entiende que alguien debe ocuparse profesionalmente de esto y aunque suponga un sacrificio, lo acepta.

Mi amigo concluye que la gran mayoría de las Comunidades están regidas por Presidentes del primer grupo o del 2 a). Y que la mayoría de los vecinos no les importa nada de lo que allí ocurra. En todo caso criticarán, pero no harán nada, están muy liados. Todo ello a pesar de que lo que se trata es sobre el bien más importante que tienen: su vivienda.

Mi Presidencia concluye dentro de poco. Quiero compartir contigo las decisiones más relevantes que he tomado:

Me he cargado al Primer Ministro: el administrador (era muy malo, opaco). La he sustituido por una administradora (eficiente como la que más).

También hemos hecho alianzas estratégicas con otra Comunidad con la que compartimos algunos elementos comunes y que han supuesto un ahorro de costes.

Y alguna otras decisiones menores.

Es el momento de contarlo al pueblo. La comunicación es importante.

Le he encargado a mi primera ministra que relatemos todo lo que hemos hecho y los planes de futuro, para dejar una buena herencia a mi sucesor. Repasaré mi discurso sobre el Estado de la Comunidad y lo ensayaré.

Estoy por cambiarme a la casa del vecino para ver si también me toca el año que viene.

¡Cómo me gusta el poder!

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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