Desmantelado

mascarilla

Gracias a su valentía muchos nos sentimos identificados con él. Tuvo la mala suerte de ser golpeado por un agresor de los que llamamos de género que bien podríamos llamarle chulo cobarde hijo de puta.

El profesor N. fue golpeado y cayó al suelo. Su hazaña no hubiera sido ni la millonésima parte de importante (sin exagerar) si las cámaras que había en el hotel no hubieran mediado entre el suceso y el televisor o la pantalla del ordenador. Centenas, quizás millares de millones de impactos, de visualizaciones de la misma leche, del mismo golpe, a la misma persona.

Alguien – un político – debió pensar que tal campaña de publicidad no se podía desaprovechar y creó todo un departamento para que el profesor agredido formara parte de la plantilla de la Comunidad de Madrid, tuviera sueldo y fuera la imagen tangible de la preocupación de los políticos por las víctimas de género.

La medida no es aparentemente muy inteligente. Las personas no deberían contratarse por su notoriedad, aunque, en cambio, es posible aprovechar esa característica. Por ejemplo, como conferenciante, articulista, invitado a saraos…

Pero los políticos miran a la prensa y les importa un rábano y dos huevos duros los ciudadanos. La prensa influye tanto en los ciudadanos que el axioma termina concluyendo que el ciudadano es gilipollas.

El profe N. debe tomar unas pastillas que son incompatibles con el alcohol. ¿Qué hace una persona normal si toma unas pastillas que son incompatibles con el alcohol?. Has acertado: no beber alcohol.

¿Qué haría una persona normal si en un arrebato, en un descuido se toma unas copas con el medicamento incompatible con el alcohol?. Hoy estás que te sales, ¡felicidades!: no conducir.

¿Qué hace una persona de bien cuando se le pregunta?. Efectivamente: decir la verdad.
¿Y cuándo ha cometido un error? Sí señora: pedir perdón de forma sincera.

Todo lo contrario que la historia del Profesor N.

Profe N. Siento lo que le pasó, le ha dejado secuelas para toda la vida.
Y lamento que lo que Vd. enseñó a través de ese vídeo que tantas veces hemos visto, se le haya olvidado tan rápidamente.

Profe N., mañana el órgano, el departamento que crearon equivocadamente a su medida va a ser desmantelado.

Ya no importan las víctimas de género. Ya se ha acabado la moda de defenderlas.

¿Será esto contagioso? Espero que no. Yo por si acaso, me voy a comprar una mascarilla y voy a ahorrar para un refugio antipolítico.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

1 Response

  1. Raúl dijo:

    Hace mucho tiempo que para ejercer el derecho al voto en este país hay que ir como en la famosa estatua de los tres monos sabios, con los ojos cerrados y tapándose la narid y la boca…

    Enviado el septiembre 8th, 2010 a las 13:36

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