Cejas

El cultural

El suplemento “El Cultural” (se vende los viernes junto con el periódico El Mundo) titula en portada “Arte Contemporáneo, ¿por qué ese descrédito?”. Ese artículo contiene la opinión de cinco personas muy expertas en la materia.

A los que nos gusta el arte nos fastidia la arbitrariedad, la sin razón, la falta de sentido común. Creo que el arte tiene como fin ser un alimento espiritual para aquellos que lo consumen y es un importante y pacífico entretenimiento para aquellos que vivimos en las economías desarrolladas.

Hay algunas expresiones artísticas que reciben el estímulo a través del aplauso del público o su indiferencia de la forma más democrática posible: en el lineal – sea éste real o virtual -.

Es verdad que hay libros, películas, discos que siendo maravillosos no logran la aceptación de la gran mayoría. Puede ser porque su lectura sea difícil para muchos (Saramago no creo que venda la décima parte de Larsson). También puede ocurrir que la obra sea poco o mal promocionada (en el cine esto se nota mucho) o su marketing sea deficiente (se gasten una pasta comunicando pero lo hagan mal).

Hay, en cambio, alguna otra forma de expresión artística que no tiene la posibilidad de competir con otros en igualdad de condiciones porque es el poder – público o privado – el que decide quién expone y quién no. Me refiero fundamentalmente a la pintura y escultura, sin olvidar a la arquitectura.

Supongo que lo que yo vi solo, sin compañía, indefenso es una auténtica pasada, puro arte para cualquiera de los cinco expertos en arte contemporáneo que escriben en el artículo antes reseñado.

Pero los que entraban en el precioso Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid no parecían opinar lo mismo. Me quedé un buen rato y más de uno y una con quien crucé miradas, enarcaron sus cejas expresando sorpresa al tiempo que yo hacía lo propio con las mías y se produjo en ese encuentro de cejas más de una situación hilarante.

El propósito de la artista no era hacernos reír. Su exposición o llámala como quieras se llama “Atisbar para ver” y se trata de una tomadura de pelo. Me entró la depresión. La artista de nombre Jessica Stockholder viene de Estados Unidos, y empecé a imaginar la cantidad de gastos asociados a ocupar de forma tan indecente tan maravilloso espacio.

Supongo que el alcalde no ha visitado la exposición, que el ministro tampoco. Pero es muy recomendable que se den una vuelta con una careta (a fin de no ser descubiertos ni molestados) y hagan lo mismo que he hecho yo y verán como cierto tipo de arte contemporáneo tiene ese descrédito porque simplemente es una mierda.

Para que no creas que me ha dado un ataque arbitrario, te adjunto las dos fotos que hice con mi Blackberry. Una de las fotos de esa exposición es de una obra que consiste en un conjunto de diferentes artilugios de plástico (papeleras, bidés) atados a una columna.

otra gil en el p de cristal

gilipollez en el p de cristal

Por favor, no gastéis nuestro dinero dilapilándolo de forma tan poco escrupulosa y utilizad, por favor (de nuevo) nuestro escaso dinero bien y con mucho sentido común. Gracias.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.D. Puedes ver una reseña de la exposición en este link http://www.europapress.es/madrid/noticia-palacio-cristal-convierte-muelle-siete-meses-instalacion-atisbar-ver-20100713181055.html

Share
Categoría: General

1 Response

  1. Alejandro dijo:

    ¡Bravo! No por infrecuente es menos loable atreverse a llamar a las cosas por su nombre -al pan, pan; y a la mierda… pues eso, por favor, no la llamemos “arte”.-

    El cuento del traje nuevo del Emperador sigue vigente: parece más cómodo adoptar como propio el gusto “oficial” (o, al menos, supuestamente vigente) que no defender el gusto y criterio propios…

    En definitiva: que yo, por lo menos, me ahorro esa visita. Gracias.

    Enviado el septiembre 20th, 2010 a las 15:16

Deja un comentario