No pienses en un elefante

Mi amigo Eduardo me recomendó el libro “No pienses en un elefante”. Es a su entender – y sabe mucho – el manual por excelencia sobre comunicación política.

El libro se titula “No pienses en un elefante” porque el autor (George Lakoff) escribe que si quieres que se te asocie a una cosa debes crear el marco adecuado para ello. Y dice que si pretendes que no se piense en un determinado hecho vinculado a ti lo que no debes hacer es crear el marco, y por lo tanto, no mencionarlo.

Es algo así como el excusatio non petita acusatio manifesta, pero muy bien explicado. Si quieres esconder tu mentira no te defiendas de ella.

Hete aquí que Richard Nixon se defendió diciendo que jamás se había llevado nada en sus años de política y se defendía en el vídeo adjunto diciendo “I’m not a crook” (no soy un chorizo). Creó el marco adecuado y todo el mundo pensó que era un chorizo.

Vuelvo a ver el vídeo de Angel Acebes durante el fatídico 11 M en el que asegura que todo apunta a ETA y después parece vendernos que tiene que ser ETA -una vez que fueron descubiertas mochilas y versículos del Corán -, a pesar de todo. Todo ello provocó una animadversión que provocó un vuelco electoral.

La mentira cabrea, molesta, asquea.

Hay mentiras menos trascendentales, domésticas pero que creo que deberían preocuparte.

La candidata a la Comunidad de Madrid dice que Zapatero no le ha pedido que se presente. Lo comento con alguien de su partido y se parte de risa. Es mentira, me dice.

Mentir es fácil, es gratis. No tienes más que negar que estuviste allí, que no le has visto cuando en realidad fue lo contrario. Puedes decir que había mucho tráfico para justificar que llegas tarde. Que te duele el estómago para faltar al trabajo, que te duele la cabeza para no hacer el amor.

Mentir es hacer trampa. Mal ejemplo para nuestros hijos que observan como mentimos con facilidad escondiéndonos detrás del amañado concepto de la mentira piadosa que se confunde con la mentira cobarde, porque somos incapaces de hablar a los ojos y decir con educación la verdad.

Que me mientan me cabrea, me asquea mientras sigo mintiendo. Porque mentir se ha convertido la estratagema más común para tener razón. Hablaremos de Schopenhauer.

Persigamos, condenemos, expulsemos al mentiroso y no mintamos, por favor.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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