Fotos

camara de fotos

Muchos de los usuarios del mágico Iphone enseñan con deleite y orgullo las funcionalidades de su nuevo e inseparable compañero o compañera (desconozco si el Iphone se trata de un cachivache masculino o femenino).

Los más elocuentes repasan la diversidad de juegos que se han descargado y aplicaciones ingeniosas que entretienen al más desaborío. “Y mira esto y mira lo otro” suelen decir,… ¡y todo gratis! enfatizan volviéndose los mejores vendedores de Steve.

El momento culmen es el de las fotos; “tengo más de 3.000 fotos en este teléfono” y empieza un repaso – por lo general breve – de algunas de las obras del propietario del Iphone. Este momento es especialmente importante porque las fotos elegidas hablan en cierta manera de algunos rasgos del interlocutor: hay quienes enseñan una amplia diversidad de amantes, quienes muestran algunos paisajes bucólicos, la última foto en familia o una foto robada a una xati por la calle.

Durante estas vacaciones me he dado cuenta que somos muchos los que maravillados por la facilidad y gratuidad del almacenamiento de las fotos que sacamos, nos dedicamos a disparar desaforadamente una foto tras otra sin parar. Es probable que no podamos desprendernos nunca jamás del recuerdo de la foto con carrete y el consiguiente clavo que nos metían en el revelado de los dichosos recuerdos que esperan impacientes a ser desempolvados (quizás cuando llegue la jubilación)

Como hay de todo, como en botica, hay quien dirá que no lleva ni siquiera cámara en las vacaciones. Hay quien podría decir que además de 2.000 fotos ha grabado trece horas menos un cuarto de vídeo.

He visto durante estas vacaciones muchas cámaras buenísimas, trípodes. Por lo general hay un hombre detrás del objetivo, alguna conclusión sociológica o psicológica podría derivarse de esta observación no científica pero sólida.

Nuestra atávica ansia de coleccionar – fotos, horas de vídeo, libros, canciones, películas – quizás haya llegado a su fin, quien sabe. Los más jóvenes parecen no entender lo incomprensible y parece que prefieren disfrutar del presente más que archivar el pasado.

Y es que a veces lo que nos falta es sentido común. ¿No cre

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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