Caramba…

Corruptos

He leído con cierto desasosiego que una persona que tenía previsto cobrar más de cien millones de dólares en los próximos tres años ha perdido su trabajo.

La persona que acaba de perder su más que bien remunerado trabajo parece ser que ha tenido un romance con una persona siendo él casado. Hasta aquí todo normal. Echar una canita al aire es práctica habitual en nuestro género.

La persona que ahora es mucho más conocida que antes – a pesar de ser uno de los ejecutivos más importantes del sector tecnológico – le gustaba echar la canita y algo más, en suntuosos destinos, en hoteles de muchas estrellas, después de cenar en los mejores restaurantes. Hasta aquí todo normal. La mayoría haríamos esto si tuviéramos ese pastón y hubiéramos decidido ponerle los cuernos a nuestra santa.

Lo sorprendente de este buen hombre es que a pesar de ganar esa cantidad infame de dinero, pasó los gastos originados por los polvetes echados extra conyugalmente a su empresa. Me lo imagino recogiendo la factura del hotel y del restaurante, haciéndose la nota de gastos en un excel e inventándose el nombre del cliente con el que supuestamente se había acostado.

Este hombre es gilipollas, con perdón.

Para que yo pueda explicarme y razonar bien esta afirmación he hecho unos cálculos. Este hombre pasó una nota de gastos fraudulenta por valor de 20.000 €, que representa la mil quinientasava parte de su salario. Guardando la misma proporción, para una persona que gane unos más que respetables 30.000 € al año supondría poner en riesgo su trabajo, su honorabilidad por la fastuosa cantidad de 20 €.

Él, que aparte de ser gilipollas debe saber algo, debió suponer que si le pillaban le echarían. Supongo y espero que nadie querrá ficharle.
La empresa no ha dudado en ponerle de patitas en la calle a imagino que con algún regalo útil como un libro que le ofrezca una selección de tías en pelotas, ahora que va a disfrutar de mucho más tiempo ocioso. El encargado de echarle – otro ejecutivo que este tipo fichó – ha dicho que “las acciones del defrenestado presidente muestran una enorme falta de juicio”.

La corrupción se extiende allá por donde pasamos los individuos que necesitamos más de lo que tenemos.
Una falta de sentido común.

No menciono, a propósito, el nombre de este “Ejecutivo del Año”. Esto lo lee mucha gente y ya ha tenido demasiada publicidad.

¡Viva el Partido de Sentido Común!

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Categoría: General