Enamorados..

shakira

Una compañera y yo hemos comido juntos y le he comentado que la camarera tiene un aire a Shakira. Me ha mirado extrañada y no sin cierta hilaridad ha hecho un comentario jocoso sobre el nulo parecido que la camarera tiene con la cantante colombiana.

-Quizás tengas razón, es sólo un aire, un levísimo aire – me he justificado como he podido.

Ella ha aprovechado la circunstancia para continuar riéndose de servidor.

Y me he puesto a imaginar y contar una historia…

- Es probable que su novio haya dicho algo parecido a esto..”Mi novia esta buenísima, es clavada a Shakira” – le digo continuando con la conversación.

Mi compañera encoge los hombros, supongo que ya está aburrida con el tema. ¿Qué le habrá pasado a este hombre con la camarera? se preguntará.

Yo sigo, puedo llegar a ser pesado. No se me quita la idea de la cabeza.

- Sí, me reafirmo – digo con los ojos entrecerrados, dando a entender que lo que voy a decir es fruto de una reflexión meditada.

– Su novio llevado por la pasión, por el amor, pensará que su novia es igual que Shakira. Incluso cuando la vea bailar pensará que se mueve parecido a ella. Es la distorsión de la realidad, esa distorsión que sólo puede producir el amor -

- Como los políticos, distorsionan la realidad. ¿Será que los políticos también están enamorados? – me pregunta cansada ya con el temita. – Anda – me dice, escríbelo en el Partido del Sentido Común.

- A la orden -

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Tiara

tiara

Me da la impresión, es sólo una impresión – que conste – que hay muchos que opinan (opinamos) que la monarquía está bien siempre y cuando tengas un buen rey o reina.

Oye, perdona por la posible obviedad. Pero creo que hay muchos que opinan (opinamos) que la monarquía es un sistema que objetivamente carece de lógica, en el que un grupo de personas se convierten en jefes de los demás por mor de pertenecer a una familia. El peligro de este sistema es que el jefe te salga rana y joda a todos los demás. Lo cual es injusto y tiene hasta un punto de cruel.

Ahora bien, si te toca un Rey como Juan Carlos, pues da igual. Creo que hay muchos que opinan (opinamos) que tiene toda la pinta de ser co..nu.o (no pases palabra) y que es un buen representante y un garante de nuestras libertades. Que se lo pregunten si no, a Hugo y a Antonio. Al Chávez y al Tejero, por si no lo pillas.

Cuando el Príncipe eligió a la periodista Letizia Ortiz como esposa creo que muchos opinaron (opinamos) que eso estaba muy bien. Así la Princesa y futura Reina se parecería más al resto y en caso de análisis de sangre el médico no se extrañaría por ver sangre roja, que no azul. El hecho que fuera una princesa plebeya y asalariada permitiría que interrumpiera al Príncipe en una declaración a la prensa y que el boato y suntuosidad que se le supone a la realeza se vería amortiguada. Ganaría el sentido común.

Con todo el cariño y respeto del mundo, creo que hay muchos que opinan (opìnamos) que lo de la tiara no mola. El Príncipe le ha regalado una tiara a la Princesa. Si fuera a una princesa al uso, una prima hermana lejana de otra familia real, pues vale. Lo de la tiara sería normal. ¡Qué le vamos a hacer! exclamaríamos, la monarquía tiene estas cosas.

Pero ¡hombre!, quiero decir ¡mujer!, ¿no le podrías haber dicho a tu marido que no te regalara una tiara? Queda como muy ridícula, es un regalo antiguo y seguro que ya tienes muchas.

Un libro, un cuadro, un beso en los morros. Pero una tiara no, por favor. Por sentido común.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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No pienses en un elefante

Mi amigo Eduardo me recomendó el libro “No pienses en un elefante”. Es a su entender – y sabe mucho – el manual por excelencia sobre comunicación política.

El libro se titula “No pienses en un elefante” porque el autor (George Lakoff) escribe que si quieres que se te asocie a una cosa debes crear el marco adecuado para ello. Y dice que si pretendes que no se piense en un determinado hecho vinculado a ti lo que no debes hacer es crear el marco, y por lo tanto, no mencionarlo.

Es algo así como el excusatio non petita acusatio manifesta, pero muy bien explicado. Si quieres esconder tu mentira no te defiendas de ella.

Hete aquí que Richard Nixon se defendió diciendo que jamás se había llevado nada en sus años de política y se defendía en el vídeo adjunto diciendo “I’m not a crook” (no soy un chorizo). Creó el marco adecuado y todo el mundo pensó que era un chorizo.

Vuelvo a ver el vídeo de Angel Acebes durante el fatídico 11 M en el que asegura que todo apunta a ETA y después parece vendernos que tiene que ser ETA -una vez que fueron descubiertas mochilas y versículos del Corán -, a pesar de todo. Todo ello provocó una animadversión que provocó un vuelco electoral.

La mentira cabrea, molesta, asquea.

Hay mentiras menos trascendentales, domésticas pero que creo que deberían preocuparte.

La candidata a la Comunidad de Madrid dice que Zapatero no le ha pedido que se presente. Lo comento con alguien de su partido y se parte de risa. Es mentira, me dice.

Mentir es fácil, es gratis. No tienes más que negar que estuviste allí, que no le has visto cuando en realidad fue lo contrario. Puedes decir que había mucho tráfico para justificar que llegas tarde. Que te duele el estómago para faltar al trabajo, que te duele la cabeza para no hacer el amor.

Mentir es hacer trampa. Mal ejemplo para nuestros hijos que observan como mentimos con facilidad escondiéndonos detrás del amañado concepto de la mentira piadosa que se confunde con la mentira cobarde, porque somos incapaces de hablar a los ojos y decir con educación la verdad.

Que me mientan me cabrea, me asquea mientras sigo mintiendo. Porque mentir se ha convertido la estratagema más común para tener razón. Hablaremos de Schopenhauer.

Persigamos, condenemos, expulsemos al mentiroso y no mintamos, por favor.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Plan R. Gran idea

R

¡Lo que se me acaba de ocurrir!

Ha sido viendo CNN+ y mientras el Ministro de Fomento comparecía a petición propia en la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados.

El Ministro comparece para dar una de cal y otra de arena. Muchos recortes pero menos. Muchas obras que ya estaban planeadas, comenzadas y que ahora tendrán que esperar que el maná llegue para que puedan ser continuadas.

Y de repente, no sé por qué – como ocurre siempre con las grandes ideas – se me ha venido a la cabeza algo que quizás debiera plantear directamente al Ministerio. Pero he pensado que es mejor publicarlo aquí, que para eso tengo el blog y me debo a mis lectores. Muchos y muy buenos. (Ya me dijo Pepe que nunca enseñara los calzoncillos rotos)

Debo confesar que una vez asimilada la idea he pensado que por qué soy un ser tan afortunado.

Tengo buenas ideas y además un blog para ponerlas. Y entonces me he acordado de Picasso y su mítica frase “La inspiración existe pero tiene que pillarte trabajando” o la del increíble Churchill “Sangre, sudor y lágrimas”.

Llegar hasta donde he llegado exige pasar por muchos momentos difíciles, no todo es un camino de rosas, Aunque a veces pienso que por qué decimos con un camino de rosas que es un camino fácil cuando en realidad caminar por un camino de rosas seguro que te conduciría a pincharte con alguna de sus espinas. Gracias Saramago.

Aquí va la idea. Tachan, tachan.

Ahora que las obras se tienen que cancelar porque es bueno para el país hay que anunciarlo.

Esa es mi idea: El Plan R.

Todas las empresas adjudicatarias de obras que ahora se paralicen como consecuencia de la crisis deben poner un cartel grande, muy grande que ponga Plan R y explicar detalladamente cuanto dinero nos hemos ahorrado.

¿Lo pillas?

Sí, como con el Plan E, pero ahora el Plan R. ¿Atómico, verdad? Gracias.

Como siempre he creído en que una marca fuerte debe ser constante, debemos mantener los criterios creados que tanto éxito nos ha dado. Por eso debe ir firmando por el Gobierno de España.

Piénsalo bien: Plan R. Procura modular tu voz y suena igual de bien con una grave que con una aguda.

La idea es cojonuda, ya lo sé. Gracias. Aunque bien podrías dármelas tú a mí. Eres de los primeros en conocerla. Te doy permiso para que la vayas agitando por esas Redes.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Independencia

Rousseau

Almorcé con una persona que había trabajado hace ya unos años en uno de los ministerios, muy cerca del ministro.

En uno de sus muchos e interesantes comentarios, me hace saber sobre su estupor por la actitud de los catalanes ante la sentencia del Constitucional. Su opinión es que aquellos que protestan tan airadamente no entienden la independencia de los poderes judicial, ejecutivo y legislativo que tan importante son para el correcto funcionamiento de la democracia.

Los ilustrados, los inventores de esta fabulosa división, decían que es legítimo despedir a aquellos gobernantes que sobrepasen la función que se les ha encomendado. Muchos de los de ahora, sobrepasan la función que les hemos encomendado, pero no se les puede despedir tan fácilmente como proponen Rousseau o Locke.

La independencia es un bien que los lectores de periódicos, los clientes de los hoteles, los empleados de las empresas valoramos. La independencia equivale a menudo a justicia y define al periodista, al recepcionista del hotel o al jefe.

Si analizas los casos que te propongo tengo malas noticias para todos. La independencia que tanto valoramos no está de moda.

Del periodista ya sabemos que es lo que va a decir en la tertulia antes de que abra la boca. A los periodistas los colocan en bancadas separadas en función del color político que defiendan. ¡Manda cuerpos redondeados, de tamaño y dureza variables! . Me gustaría saber en qué año de su carrera había la asignatura de pensamiento único y fidelidad pagada.

Del recepcionista del hotel podemos esperar la peor de las recomendaciones y una rápida reserva. Está conchavado con el restaurante al que te envía y al que tan amablemente llama por ti para que la comisión se devengue adecuadamente. Un señor llamado Jan Eric Frydman que tiene el honor de ser un viajero tan frecuente de SAS que ha salido en su revista corporativa, dice que jamás pide consejo sobre dónde ir a cenar ni a un recepcionista ni a un taxista. Por lo que se ve en estos gremios tampoco hay independencia.

Y qué me dices del jefe incapaz de mostrar independencia y justicia con sus subordinados, formando su pandilla en la empresa replicando la que tenía durante su adolescencia. Se van creando grupillos, unos apadrinados por el jefe y otros a los que les gustaría estar en el grupillo y quedan a la espera que el jefe les invite al guateque.

La independencia tiene sus costes. Para el político aceptar que no tiene todo el poder, porque éste está dividido. Para el periodista saber que tiene que pensar razonadamente porque nadie le va a dar el discurso hecho. Para el recepcionista del hotel, la independencia es renunciar a las comisiones y para el jefe no tener la seguridad que siempre habrá gente que le ría las gracias.

El que alguien quiere, algo le cuesta.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Reuniones y presentaciones

reunion

- ¿Va la presidenta a la presentación?. Asegúrate, porque en caso contrario yo no voy.
- En principio, nos ha confirmado su asistencia.
- “En principio” no me vale, yo voy si va ella. Si no, no voy, ¿entendido?

Quien exige tan airadamente la presencia de la presidenta – en esta no tan imaginaria conversación – con el fin de decidir si acudir o no a una presentación es el presidente de una gran empresa.

La clave del protocolo es “si van ellos voy yo”. Que es lo mismo que decir, “me importa tres eggs lo que allí se vaya a decir, lo crítico es que esté rodeado de gente de mi nivel”.

“Gente de mi nivel”, qué expresión, qué pensamiento más espantoso y pobre.

Así funcionan muchas personas en las empresas, en la Administración y allí donde nos topemos con individuos que estamos más pendientes del qué dirán del qué hacemos.

A esto le llamamos, creo que equivocadamente, política. Solemos decir que “mi empresa es muy política” o “la Universidad está cargada de política” haciendo equivaler la palabra política al del conjunto de tejes y manejes que uno tiene que hacer para no disgustar a nadie, especialmente a los que mandan, sin importar demasiado si uno está a disgusto con uno mismo.

El colmo de esta mal llamada política es el espectáculo de Tomás y José Luis. ¿Te imaginas las conversaciones entre sus secretarias o asesores?.

- De acuerdo, quedamos que se ven el jueves en La Moncloa – acuerdan sus adláteres.
- Allí nos vemos, con la agenda que hemos acordado – contesta uno de ellos (han dedicado veintiséis horas en ponerse de acuerdo sobre lo que van a hablar)

Inmediatamente cada uno redacta una nota de prensa diciendo que han quedado y haciendo saber qué es lo que se van a decir en la reunión.

¡Joder! Hay que ser muy pero que muy político para hacer y decir tanta política. Sustituye la palabra político y política por la que te apetezca (por ejemplo gil……ollas y gil…..eces. No pases palabra, por favor)

Por favor, que venga alguien de una empresa u organización que no sea política para hacer política.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Fotos

camara de fotos

Muchos de los usuarios del mágico Iphone enseñan con deleite y orgullo las funcionalidades de su nuevo e inseparable compañero o compañera (desconozco si el Iphone se trata de un cachivache masculino o femenino).

Los más elocuentes repasan la diversidad de juegos que se han descargado y aplicaciones ingeniosas que entretienen al más desaborío. “Y mira esto y mira lo otro” suelen decir,… ¡y todo gratis! enfatizan volviéndose los mejores vendedores de Steve.

El momento culmen es el de las fotos; “tengo más de 3.000 fotos en este teléfono” y empieza un repaso – por lo general breve – de algunas de las obras del propietario del Iphone. Este momento es especialmente importante porque las fotos elegidas hablan en cierta manera de algunos rasgos del interlocutor: hay quienes enseñan una amplia diversidad de amantes, quienes muestran algunos paisajes bucólicos, la última foto en familia o una foto robada a una xati por la calle.

Durante estas vacaciones me he dado cuenta que somos muchos los que maravillados por la facilidad y gratuidad del almacenamiento de las fotos que sacamos, nos dedicamos a disparar desaforadamente una foto tras otra sin parar. Es probable que no podamos desprendernos nunca jamás del recuerdo de la foto con carrete y el consiguiente clavo que nos metían en el revelado de los dichosos recuerdos que esperan impacientes a ser desempolvados (quizás cuando llegue la jubilación)

Como hay de todo, como en botica, hay quien dirá que no lleva ni siquiera cámara en las vacaciones. Hay quien podría decir que además de 2.000 fotos ha grabado trece horas menos un cuarto de vídeo.

He visto durante estas vacaciones muchas cámaras buenísimas, trípodes. Por lo general hay un hombre detrás del objetivo, alguna conclusión sociológica o psicológica podría derivarse de esta observación no científica pero sólida.

Nuestra atávica ansia de coleccionar – fotos, horas de vídeo, libros, canciones, películas – quizás haya llegado a su fin, quien sabe. Los más jóvenes parecen no entender lo incomprensible y parece que prefieren disfrutar del presente más que archivar el pasado.

Y es que a veces lo que nos falta es sentido común. ¿No cre

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Financieros

dinerofacil1

Tengo, como seguramente tú, unos cuantos amigos financieros. Como muchos de ellos mismos dicenn jocosamente, son un mal necesario. Pero parece ser que pudieran transformarse en mucho más.

He leído recientemente dos artículos que me han animado a escribir estas líneas.

Uno, publicado en El País que he leído en la versión inglesa encartada en el IHT (International Herald Tribune). Ese artículo se titula “De contable a director de estrategia” y habla del ascenso de los financieros a los puestos de dirección ejecutiva. Al parecer, la crisis ha hecho que los Consejos de Administración quieran personas que controlen a los creadores y productores del servicio y por eso ponen cada vez más frecuentemente al frente de las empresas a personas que sepan conseguir que los balances queden bonitos aunque los clientes no estén tan satisfechos.

Por tanto, prima contar más que crear. En España veintitrés de cada cien directores financieros tienen serias aspiraciones de ser nombrados el o la primer ejecutivo de la empresa.

El otro artículo, (leído en IHT) habla de la recién reflotada General Motors, que tras haber recibido de la Administración Obama más de cincuenta mil millones de dólares ha comprado a una empresa que se dedica a financiar las compras de automóviles (la empresa comprada es American Credit).

¿Por qué ha hecho esto General Motoros? Porque los de American Credit, que prestan el dinero a los usuarios que quieran comprarse un coche, están un poco remolones a la hora de conceder créditos teniendo en cuenta que la cosa está como está y conviene tener cuidado a quién se presta la pasta. El propio presidente de GM dice de forma amable que obligará a la compañía comprada a conceder créditos de forma más alegre para comprar coches (lógicamente de GM)

La historia podría acabar de la siguiente manera: GM vende muchos más coches y American Credit las pasa canutas porque una importante parte de sus clientes no le devuelven el dinero prestado. De esta manera, GM tendrá mejores resultados. No será porque los coches sean mejor que los de la competencia, porque los empleados de los concesionarios sean más eficaces. Una jugada financiera conseguirá cambiar la foto verdadera.

Hasta el propio Obama ha mostrado su extrañeza. ¿Os dedicáis a fabricar buenos coches o a gastar tres mil quinientos millones de dólares en alterar las condiciones establecidas del mercado?

Contar bien el dinero y controlarlo todo se ha convertido en una de las profesiones mejor pagadas. Mientras tanto, médicos y profesores han pasado de ser una profesión respetada y deseada a ser una profesión que cada vez más chavales saben que son bonitas pero conducen a la pobreza. Y huyen de ellas.

Poco sentido común.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Vaya lío..

tomas gomez

Recuerdo que hace ya muchos años pregunté a un compañero que trabajaba en la SER quiénes eran esas nuevas personas que vestidas todas igual habíán hecho aparición de forma repentina en nuestras oficinas.

“Son unos arturos” – me contestó.
¿Unos arturos? – para mí esa palabra sólo era el plural del nombre propio Arturo.
No te enteras de nada – me espetó – Son unos arturos, los de Arthur Anderesen, que vienen a hacernos la auditoría.
¡Ahhh! – contesté. Supongo que ni sabía lo que era ni Arthur, ni Andersen. Pero no estaba dispuesto a pasar por ser todavía más ignorante.

Con el paso del tiempo y una vez que entendí a la perfección que eran los auditores y especialmente los “arturos” me convertí en un experto – como todo hijo de vecino – en reconocerlos. Así, podría ir a una oficina y decirle a mi interlocutor “tenéis a los arturos por aquí”. Y él o ella decirme con una sonrisa…”Sí, así es. Es increíble lo reconocibles que son”.

Los “arturos” eran fácilmente identificables, lo cual suponía un mundo de ventajas.

Cambiando de tercio profesional, que no sobre el tema en cuestión, algo parecido pasaba con los políticos de los años 80. Los llamados “descamisados”, que en realidad eran los “descorbatados” eran los seguidores del joven e impresionante Felipe González. El líder aparecía en el estrado del mitín sin corbata y sudoroso, al igual que lo hacía Alfonso Guerra y resto de acompañantes.

Nadie hubiera imaginado, por aquel entonces, a Fraga con chaqueta de pana o sin corbata.

Pues, querido, querida, las cosas han cambiado. ¡Vaya lío!.

Veo a una persona a la que la corbata le queda bien y que sin ella parece como desnudo: Cristóbal Montoro. Sale a la palestra para comentar el tema de Marruecos. Me lo imagino inseguro sin el apósito alrededor de su cuello, ¿por qué he de quitármelo, a mí que tan bien me sienta? seguro que le ha preguntado a Mariano. Porque esssstamos dando una imagen de modernidad y es importante que todosssssss la ressssspetemosssss (espero que pilles el juego de la s)

montoro

A continuación salen Pepe Blanco, Tomás Gómez, Lissavetsky,…. todos ellos con corbata y sin traje de pana (uff!! qué calor)

A nosotros nos irá mal mientras a nuestros políticos le vaya bien esto de ser fieles al pensamiento único.
En el Partido del Sentido Común nos da un mucho igual cómo vayan vestidos y queremos personas que piensen para un sólo objetivo: el bienestar de los ciudadanos.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Caramba…

Corruptos

He leído con cierto desasosiego que una persona que tenía previsto cobrar más de cien millones de dólares en los próximos tres años ha perdido su trabajo.

La persona que acaba de perder su más que bien remunerado trabajo parece ser que ha tenido un romance con una persona siendo él casado. Hasta aquí todo normal. Echar una canita al aire es práctica habitual en nuestro género.

La persona que ahora es mucho más conocida que antes – a pesar de ser uno de los ejecutivos más importantes del sector tecnológico – le gustaba echar la canita y algo más, en suntuosos destinos, en hoteles de muchas estrellas, después de cenar en los mejores restaurantes. Hasta aquí todo normal. La mayoría haríamos esto si tuviéramos ese pastón y hubiéramos decidido ponerle los cuernos a nuestra santa.

Lo sorprendente de este buen hombre es que a pesar de ganar esa cantidad infame de dinero, pasó los gastos originados por los polvetes echados extra conyugalmente a su empresa. Me lo imagino recogiendo la factura del hotel y del restaurante, haciéndose la nota de gastos en un excel e inventándose el nombre del cliente con el que supuestamente se había acostado.

Este hombre es gilipollas, con perdón.

Para que yo pueda explicarme y razonar bien esta afirmación he hecho unos cálculos. Este hombre pasó una nota de gastos fraudulenta por valor de 20.000 €, que representa la mil quinientasava parte de su salario. Guardando la misma proporción, para una persona que gane unos más que respetables 30.000 € al año supondría poner en riesgo su trabajo, su honorabilidad por la fastuosa cantidad de 20 €.

Él, que aparte de ser gilipollas debe saber algo, debió suponer que si le pillaban le echarían. Supongo y espero que nadie querrá ficharle.
La empresa no ha dudado en ponerle de patitas en la calle a imagino que con algún regalo útil como un libro que le ofrezca una selección de tías en pelotas, ahora que va a disfrutar de mucho más tiempo ocioso. El encargado de echarle – otro ejecutivo que este tipo fichó – ha dicho que “las acciones del defrenestado presidente muestran una enorme falta de juicio”.

La corrupción se extiende allá por donde pasamos los individuos que necesitamos más de lo que tenemos.
Una falta de sentido común.

No menciono, a propósito, el nombre de este “Ejecutivo del Año”. Esto lo lee mucha gente y ya ha tenido demasiada publicidad.

¡Viva el Partido de Sentido Común!

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