Que se me había olvidado

muerte

Déjame que comparta contigo algo que se me había olvidado y que me ha mantenido trastornado un tiempo.

Se me había olvidado que todos acabamos en el hoyo. Sí, al final, todos la palmamos, supongo que ya lo sabías (perdona si te acabo de dar un disgusto). Puede resultar desalentador o liberador, según como quieras verlo.

He tenido que forzosamente olvidar este detalle porque he pasado unos días muy preocupado.

Primero asomó un pensamiento que no me abandonaba y que me hacía ver que debía aprovechar más el tiempo si quería ser un hombre de provecho. Unos días más tarde ese pensamiento se fugó, pero otro vino a acompañarme tozudamente: no tenía suficiente dinero ahorrado, había que ahorrar más.

La historia no acaba aquí. Cuando éste último pensamiento parecía que me abandonaba y me liberaba una vez por todas de tanta presión en el corazón y de un estómago permanentemente encogido, otro pensamiento me hizo ver que fulanito y menganito eran más conocidos que yo y que tenían mucha más gente a su cargo. No lo podía soportar.

Pero un día y aprovechando que estaba en el tanatorio, llegué a la conclusión que todos acabábamos muriendo. Sí, falleciendo, enterrados, comidos por las hormigas y los gusanos.

Y decidí que algunos días estaban para laborar y otros para descansar. Que algunos momentos estaban para reír y otros para llorar. La combinación me pareció perfecta y le di gracias a mi madre por haberme parido.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General

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