Billy Flynn y su avatar

chicago

En Chicago – el musical – hay un personaje, Billy Flynn, que tiene su avatar en nuestros días.

Flynn es a la vez el abogado y creador de historias de las prisioneras, que son contadas a los periodistas para que estos las divulguen y conviertan a las enrejadas en personajes famosos. No importa si la historia es real o no, lo importantes es que sea buena, creíble, dramática,… Eso hace que la prisionera tenga mayor valor mediático y los teatros estén interesados en contratarla una vez que salga de la cárcel.

El viernes 19, día del Padre y festividad en Madrid, encendí la televisión por la mañana y descubrí algunas historias que quizás ya conozcas. Belén Esteban (doy por hecho que sabes quién es) se separa. Su marido, un camarero, se “los ha puesto” con otra señora y quizás – dicen – con alguna más.

Hete aquí a la cohorte de periodistas siguiendo, quiero decir persiguiendo, a Belén, al que pone los cuernos (el camarero) y a la amante.
En otro canal sale una señora de la que había oído hablar, pero no tenía el gusto de conocer: Fresita. Esta mujer se enfrenta con otra que le dice que se ha acostado con no sé quién. Los periodistas intervienen conocedores de la situación. Creo que el espectador avezado no tendrá ninguna dificultad en decantarse por Fresita o por la otra señora que parecen muy enfadadas entre sí.

Supongo que algún centenar de mil de espectadores estaríamos viendo esas historias tan bien armadas y contadas. Sospecho que en algún momento del día, Belén, su supuesto ex, la amante se hablarán por teléfono coordinadas por su Billy Flynn particular. La conversación será un regocijo generalizado, cada uno puede ya vender más cara una siguiente exclusiva. Flynn dirá cuáles son los siguientes pasos y sus coristas obedecerán.

Como son muchos los personajes del cotilleo, debe haber unos cuantos Billy Flynn españoles. Por la tarde volví a ver la mano de otro Flynn en una historia: una señora que pregunta en estos programas (me cuesta un montón llamarla periodista) que se llama María Patiño se está, al parecer, cargando – como diría mi amigo Paco – a Jesulín de Ubrique. Imagino al Flynn de Patiño viendo como unos y otros se van tragando la historia. Ahora toca seguir creando, escribiendo, inventando historias y los que estamos detrás del televisor a seguir creyéndonoslas.

Los Flynn de los líderes políticos deberían aprender de estos del corazón. Nos vendrían bien historias contadas algo mejor, un poco más de salsa que no tiene por qué estar reñida con el rigor. Pero los Flynn de los políticos son aburridos y sus intérpretes, además, no tienen ni el glamour, ni por supuesto la belleza de las coristas de Chicago.

La televisión es el instrumento más poderoso de comunicación y educación. ¿No hay nadie capaz de convencer de la responsabilidad que tienen con la sociedad a los que dirigen las televisiones? Ya sé que la tele es un negocio y no una ong. Reconozco que no me gustaría estar en el pellejo de los que permiten que tanta bazofia inunde nuestras casas, no deben sentirse muy a gusto consigo mismos.

Los del Partido del Sentido Común les ayudaremos a entender que su función, además de ganar pasta, es la propia de un medio de comunicación social. De aquellos barros, vienen estos lodos. Y eso no puede seguir así.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

Share
Categoría: General

Deja un comentario