Educación virtuosa

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Conozco a más de uno al que el camarero le ha invitado a su consumición porque le ha pedido el café, refresco o lo que fuera con mucha educación.

He sufrido esta gratísima experiencia en mis propias carnes, en el aeropuerto de Madrid. La camarera me sorprendió con su reacción, “le invito a lo que quiera”, y le pregunté por qué me invitaba. Me dijo que me había dirigido a ella con mucha educación. Supuse que eso no era lo habitual y le pregunté si sufría con frecuencia la displicencia y mala educación de algunos pasajeros. “La mayoría te tratan mal, es raro escuchar un por favor”, me repuso con melancolía, resignada.

No es la primera vez que personas que viven de servir a otras se quejan amargamente del trato que reciben. Y prevenidos de tal alud de mala educación, se defienden a menudo con las mismas armas y aquello se convierte en una batalla campal. Los clientes generalizamos: “el servicio está cada vez peor, ya no hay camareros como los de antes” y los camareros – por poner un gremio – generalizan igualmente: “ya no hay clientes como los de antes. Son un atajo de mal educados”.

Conozco a una persona que cometió un grave error que molestó a muchas personas. Muchas de esas personas se dirigieron a ella muy malhumoradas, incluso alguna de las personas afectadas estuvo amenazante. Tenían toda la razón, lo que sufrieron estuvo mal y esas personas no tenían la culpa. Sabedora de su error, mi conocida se disculpó con cada una de los afectados a través de las diferentes vías que estaban a su alcance. Y lo hizo de la forma más cariñosa y sincera que pudo y supo. Su disculpa eran tan educada que encontró la solidaridad de la mayoría. Incluso mantiene el contacto con alguno de los que al principio estaban enfadados.

Los que nos dirigen, los que nos representan no están al cabo de la calle de esta sencilla y eficaz manera de relacionarse. El tono de voz amable, dirigirse al adversario con cordialidad, nos defiende mejor de la vida, incluso si uno es pesimista.
Creo que incluso funciona para el director Terence Davis que dice que la vida es insoportable. Es parecido a lo del talante, pero llevado a sus más extremas consecuencias. Si el adversario o contrincante persiste en su agresividad, tanta educación le dejará en evidencia.

La educación, la verdadera educación loarreglatodo.org. Y es un círculo virtuoso indestructible.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General