Claridad

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Hay veces que uno pone mucho empeño en escuchar pero uno no se entera de nada. Y es que a veces quien habla lo hace tibiamente, de forma oscura y es imposible saber qué piensa y así atenerse a las consecuencias.

Vamos, que con tan poca claridad uno no sabe si el jefe te va a subir el sueldo o te va a echar. Si el cónyuge te quiere o te odia o si el banco te va a prestar el dinero o te va a quitar la casa.

Es tan de agradecer que te hablen para que se entienda, aunque las noticias no sean buenas. Si el interlocutor es gente de buena fe, ya se encargará de dejarte un hombro y unos oídos donde poder depositar las penas.

El Dr. Perea que hace años me operó de un quiste pilonidal fistúlico y me arrancó de cuajo medio culo (con perdón) me dijo que las curas post operatorias dolían un montón. Me preparé mentalmente para resistir lo que se avecinaba y seguramente pude superarlo con mayor dignidad porque el aviso era claro y contundente: “te vas a cagar de dolor”, me dijo.

Las personas con las que hoy he compartido mesa, dicen que creen que es mejor que los que nos representan nos hablen con claridad y así les entenderíamos todos. Supongo que la mayoría estamos de acuerdo con tan sencilla e inteligente petición que es en cambio, tan infrecuentemente practicada por los que se hacen llamarpolíticos.

“La situación es mala y puede ir a peor si no hacemos entre todos lo que debemos hacer. Es muy probable que hayamos cometido errores, pero no es el momento de lamentarnos. Por eso me dirijo a los españoles para sugerirles cómo podemos salir de esta…” o algo así podría decir el Presidente del Gobierno.

“Lamentamos haber tenido en nuestras filas a un (o decenas) corrupto que tanto daño a hecho a la sociedad. Pedimos disculpas por ello. Hemos hecho mal nuestra labor de control y a partir de ahora sobre el que tengamos algún indicio será apartado del partido inmediatamente” o algo así podría decir el jefe de un partido donde hubiera más que sospechas en relación a la corrupción.

Si ves a alguien que te gusta, díselo, es probable que si no lo haces alguien que hable con claridad sobre sus sentimientos te la quite, aunque ella estaba pensando siempre en ti.

Si alguna vez nos encontramos, dime la verdad sin tapujos y si te recrimino que no me gusta tu verdad, te pido por favor que me mandes contundentemente de paseo.

Mucha claridad, llaneza y sentido común.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Frases prohibidas: Me lo he ganado a pulso

bustamante

Escucho con atención y finalmente con perplejidad una entrevista que Carles Francino le hace en la SER a David Bustamante. Ha cumplido 10 años en la música – perdón por el tópico, pero ¡cómo pasa el tiempo! – en la que recuerdan el pasado y hablan también de su nuevo disco, del amor que siente por su hija y algunas cosas más.

Escucho de la boca de David Bustamante que él “se lo ha ganado todo a pulso y que nadie le ha regalado nada”. Supongo que debe ser una frase hecha, producto de lo mucho que se quiere, estoy seguro que no se cree literalmente eso. O al menos lo espero.

No es la primera, ni la trigésima persona que le escucho decir lo mismo. “Me lo he ganado a pulso, nadie me ha regalado nada”. ¿Cómo es posible decir eso si tenemos sentido común?

Sé, como toda España sabe :) que Bustamante salió de la obra para presentarse a un concurso que la aupó a la fama. Esa iniciativa es audaz, ingeniosa, atrevida…, es meritoria. Pero de eso a decir que nadie le ha regalado nada media un abismo.

Los Bustamantes tienden a pensar que todo está controlado, que todo depende de lo que hagan. Creen que nada está a expensas del azar. Sí, quizás los episodios de mala fortuna sean producto del azar, pero lo bien que salen las cosas sólo son gracias a ellos, porque nadie les ha regalado nada y todo se lo han ganado a pulso.

Una de modestia no viene mal, nos ayuda a vivir y convivir. Es además de Sentido Común.

Perdóname (esta palabra cantada en su honor), Bustamante pero creo que te lo has currado mucho, eres muy simpático. También la suerte te ha sonreído, de lo cual nos alegramos mucho.

¡Vótanos!
¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Billy Flynn y su avatar

chicago

En Chicago – el musical – hay un personaje, Billy Flynn, que tiene su avatar en nuestros días.

Flynn es a la vez el abogado y creador de historias de las prisioneras, que son contadas a los periodistas para que estos las divulguen y conviertan a las enrejadas en personajes famosos. No importa si la historia es real o no, lo importantes es que sea buena, creíble, dramática,… Eso hace que la prisionera tenga mayor valor mediático y los teatros estén interesados en contratarla una vez que salga de la cárcel.

El viernes 19, día del Padre y festividad en Madrid, encendí la televisión por la mañana y descubrí algunas historias que quizás ya conozcas. Belén Esteban (doy por hecho que sabes quién es) se separa. Su marido, un camarero, se “los ha puesto” con otra señora y quizás – dicen – con alguna más.

Hete aquí a la cohorte de periodistas siguiendo, quiero decir persiguiendo, a Belén, al que pone los cuernos (el camarero) y a la amante.
En otro canal sale una señora de la que había oído hablar, pero no tenía el gusto de conocer: Fresita. Esta mujer se enfrenta con otra que le dice que se ha acostado con no sé quién. Los periodistas intervienen conocedores de la situación. Creo que el espectador avezado no tendrá ninguna dificultad en decantarse por Fresita o por la otra señora que parecen muy enfadadas entre sí.

Supongo que algún centenar de mil de espectadores estaríamos viendo esas historias tan bien armadas y contadas. Sospecho que en algún momento del día, Belén, su supuesto ex, la amante se hablarán por teléfono coordinadas por su Billy Flynn particular. La conversación será un regocijo generalizado, cada uno puede ya vender más cara una siguiente exclusiva. Flynn dirá cuáles son los siguientes pasos y sus coristas obedecerán.

Como son muchos los personajes del cotilleo, debe haber unos cuantos Billy Flynn españoles. Por la tarde volví a ver la mano de otro Flynn en una historia: una señora que pregunta en estos programas (me cuesta un montón llamarla periodista) que se llama María Patiño se está, al parecer, cargando – como diría mi amigo Paco – a Jesulín de Ubrique. Imagino al Flynn de Patiño viendo como unos y otros se van tragando la historia. Ahora toca seguir creando, escribiendo, inventando historias y los que estamos detrás del televisor a seguir creyéndonoslas.

Los Flynn de los líderes políticos deberían aprender de estos del corazón. Nos vendrían bien historias contadas algo mejor, un poco más de salsa que no tiene por qué estar reñida con el rigor. Pero los Flynn de los políticos son aburridos y sus intérpretes, además, no tienen ni el glamour, ni por supuesto la belleza de las coristas de Chicago.

La televisión es el instrumento más poderoso de comunicación y educación. ¿No hay nadie capaz de convencer de la responsabilidad que tienen con la sociedad a los que dirigen las televisiones? Ya sé que la tele es un negocio y no una ong. Reconozco que no me gustaría estar en el pellejo de los que permiten que tanta bazofia inunde nuestras casas, no deben sentirse muy a gusto consigo mismos.

Los del Partido del Sentido Común les ayudaremos a entender que su función, además de ganar pasta, es la propia de un medio de comunicación social. De aquellos barros, vienen estos lodos. Y eso no puede seguir así.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Educación virtuosa

educacion

Conozco a más de uno al que el camarero le ha invitado a su consumición porque le ha pedido el café, refresco o lo que fuera con mucha educación.

He sufrido esta gratísima experiencia en mis propias carnes, en el aeropuerto de Madrid. La camarera me sorprendió con su reacción, “le invito a lo que quiera”, y le pregunté por qué me invitaba. Me dijo que me había dirigido a ella con mucha educación. Supuse que eso no era lo habitual y le pregunté si sufría con frecuencia la displicencia y mala educación de algunos pasajeros. “La mayoría te tratan mal, es raro escuchar un por favor”, me repuso con melancolía, resignada.

No es la primera vez que personas que viven de servir a otras se quejan amargamente del trato que reciben. Y prevenidos de tal alud de mala educación, se defienden a menudo con las mismas armas y aquello se convierte en una batalla campal. Los clientes generalizamos: “el servicio está cada vez peor, ya no hay camareros como los de antes” y los camareros – por poner un gremio – generalizan igualmente: “ya no hay clientes como los de antes. Son un atajo de mal educados”.

Conozco a una persona que cometió un grave error que molestó a muchas personas. Muchas de esas personas se dirigieron a ella muy malhumoradas, incluso alguna de las personas afectadas estuvo amenazante. Tenían toda la razón, lo que sufrieron estuvo mal y esas personas no tenían la culpa. Sabedora de su error, mi conocida se disculpó con cada una de los afectados a través de las diferentes vías que estaban a su alcance. Y lo hizo de la forma más cariñosa y sincera que pudo y supo. Su disculpa eran tan educada que encontró la solidaridad de la mayoría. Incluso mantiene el contacto con alguno de los que al principio estaban enfadados.

Los que nos dirigen, los que nos representan no están al cabo de la calle de esta sencilla y eficaz manera de relacionarse. El tono de voz amable, dirigirse al adversario con cordialidad, nos defiende mejor de la vida, incluso si uno es pesimista.
Creo que incluso funciona para el director Terence Davis que dice que la vida es insoportable. Es parecido a lo del talante, pero llevado a sus más extremas consecuencias. Si el adversario o contrincante persiste en su agresividad, tanta educación le dejará en evidencia.

La educación, la verdadera educación loarreglatodo.org. Y es un círculo virtuoso indestructible.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Comer y llorar

llorar

Mi amigo Andrés me ha contado durante una comida la historia de sus padres y el comienzo de su propia vida profesional.
A medida que iba escuchando el relato de Andrés noté que las lágrimas encharcaban mis ojos y supongo que eso era notorio para él. A pesar de ello, Andrés no dijo nada, aunque noté que él sufría una leve incomodidad fruto de mi inesperada reacción.

No sé bien qué hacer cuando esto ocurre; si manifiesto explícitamente que me estoy emocionando, las lágrimas se liberan y multiplican, acompañadas del hipo propio del llanto entrecortado. Es una situación violenta para todos. Si en cambio hago lo que suelo hacer, que es contenerme todo lo que puedo, miro a otro lado, respiro profundamente y en última instancia recurro al pañuelo con la esperanza que mi interlocutor piense que estoy resfriado.

Confieso que me encanta llorar cuando es la consecuencia de la emoción que no de la pena.

Mi amigo Andrés me contó la alegría de su padre, de origen humilde, por los éxitos de su hijo. Una alegría desbordante, inmensa, infantil por lo despreocupada y sincera. El padre trabajaba como cerrajero de lunes a domingos, sólo se reservaba unas pocas horas de las tardes del domingo para compartir con la familia y disfrutar un poco. Todo lo demás era trabajo.

Andrés y su padre sabían que esa no era la vida que uno aspira a vivir y los dos pusieron todo su empeño para que el hijo pudiera estudiar y ser más libre. Fueron la generosidad e sus padres, el deporte profesional y la casualidad lo que permitió a Andrés poder cruzar la frontera de su pueblo, acceder a la Universidad y viajar por todo el mundo. Ahora es un empresario de éxito y una persona querida por muchos, entre los que me encuentro.

No hizo falta dinero, hizo falta poner todo el empeño e ilusión. Cero desidia, apretar los dientes para vencer el miedo, el vértigo que produce lo desconocido. Lo más emocionante de nuestra comida fue cuando Andrés decía que nada le atemorizaba porque siempre sabía que podía volver a casa, sin que ello pudiera – para nadie – suponer un fracaso.
Si le consultáis a gente como Andrés , estosearreglamuchomásrápidamente. Punto porquesí.

Como diría el del bar de al lado de mi casa, te lo digo yo.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Hayquecambiaralgunascosas.ya

Padrino

He leído en el ABC una entrevista a Katherine Howe, descendiente de una de las brujas del juicio de Salern y autora de “El libro de los hechizos”. Ella dice que el hechizo contra la crisis es la imaginación, “porque lo que se hace hoy no funciona“. Añade que “ya no viajan en escobas porque son muy caras de mantener“. A buen entendedor…

Hay más miedo a equivocarse que ilusión por acertar. Si queremos que se restablezca la confianza, debemos cambiar algunas cosas. Punto Ya. Para conseguir confiar es necesario erradicar el miedo.

Nuestra sociedad rica es miedosa. Nos inventamos prevenciones, queremos siempre tener un paracaídas preparado para cualquier eventualidad, tememos a la muerte como si fuera la muerte fuera evitable.

Mira lo que ocurre en muchas empresas, el miedo allí es constante. Miedo al jefe, que a su vez tiene miedo al inglés o al yankee que le llama para controlar. Hay miedo a equivocarse, como si la equivocación no formara parte del juego y nos condujera directamente al abismo. Con miedo hay parálisis; “es mejor que lo hagamos como siempre, no vaya a ser que la liemos”

Esto no puede ser, hayquecambiaralgunascosas. Punto ya. Miedo es no arriesgar, miedo es conservar. Tenemos incluso miedo a hablar porque tememos al qué dirán.

Hay más miedo a equivocarse que ilusión por acertar. Hay más dinero y tiempo para controlar que para crear. Eso es la muerte cerebral.

Por eso, en el Partido del Sentido Común trabajaremos para devolver la confianza con la audacia propia de un adolescente (adolescere es crecer). Preferiremos ser considerados temerarios que cobardes y seremos creativos e intrépidos. Nada parecido a lo que hoy vemos y acompaña.

Contagiaremos y premiaremos la ilusión por acertar y, con perdón, mandaremos a tomar x clo al miedo. Capisci?

¡Viva la imaginación!

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Pirámide invertida

piramide invertida

Muchas empresas dibujan su estructura organizacional con la forma de una pirámide. El presidente es la punta de esa pirámide y los empleados de primera línea -los que están en contacto con el cliente – están en la base. Este dibujo lleva al cliente a la parte más baja, expresa que no es lo más importante para la empresa.

Las empresas con una clara y verdadera orientación al cliente dan la vuelta a la pirámide, convierten al cliente en el rey y hace que sean los empleados de primera línea a los que haya que servir internamente al objeto de conseguir satisfacer al que nos da de comer.

Los jefes pasan, así, de ser las personas a las que hay que hacer caso por el mero hecho de ser jefes a ser a los que hay que exigir lo necesario para que los demás hagan bien su trabajo. El jefe tiene, en este esquema de la pirámide invertida, la principal función de ser un facilitador.

Veamos ahora como se aplica esta tesis en el mundo de la política.

Cuando un político es capaz de manifestar que “nuestro gobierno ha detenido a equis etarras” manifiesta no saber nada de orientación al cliente. Imagino al miembro de los Cuerpos de Seguridad del Estado humillado ante tanta prepotencia y tan poco valor. Los que se la juegan son personas anónimas a los que el político debe servir para que finalmente el cliente – el ciudadano – disfrute, en este caso, de seguridad.

Así es como se debe entender el ejercicio de la política. Servicio, servicio y más servicio y algo de ideología. Hoy tenemos un pésimo servicio y mucha ideología. Lo que deseamos y esperamos es que vengan profesionales de la gestión y el servicio, que nos hagan caso y se comporten con sentido común y honradamente. El debate ideológico, por increíble que parezca, se ha devaluado, ya no tiene casi importancia.

El Partido del Sentido Común tendrá como filosofía la puesta en práctica de organizaciones con su pirámide invertida. Así habrá clientes – ciudadanos – más satisfechos.

Los que están ahora no lo entenderían. No intentes explicárselo, perderás el tiempo.

¡Viva el Parido del Sentido Común!

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Felicidades, estúpido.

estupido

Miguel, un amigo valenciano, me ha contado que había leído en El Mundo que el PP ha conseguido que se retirara la campaña de estosololoarreglamosentretodos.org de TVE. He leído ahora esa misma noticia en el PR y he quedado paralizado fruto de la emoción. No puedo más que manifestar mi enorme regocijo y alegría imposible de disimular. Por favor, sigue leyendo.

¡Felicidades! Habéis hecho un trabajo excepcional. Todos estamos muy orgullosos que hayáis conseguido este loable objetivo.

La mayoría de los españoles están muy preocupados con este tema, tanto como del color del calzoncillo del diputado que se sienta en la segunda fila cinco puestos a la izquierda del portavoz.

Cada día nos convencen más. No sirven. Es una pena. Quiénes tienen la suerte de poder trabajar para su prójimo han conseguido que éste (el prójimo) pida por favor que dejen de trabajar para él.

No se puede lograr tamaño despropósito, ni paradoja superior si no es estudiándolo mucho, poniéndose a ello con ahínco y mucho cariño para conseguir el objetivo: que todo no tenga sentido común.

Hay que ser, además, muy estúpido. Perdón, que me he alterado. Según Cipolla estúpido es el que hace se hace daño a si mismo haciendo daño a los demás.

Me ha dicho mi amigo Miguel que nos va a votar, ya tenemos unos cientos de personas que quieren votar al Partido del Sentido Común. Por algo se empieza.

Un día de estos lo fundamos.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.D. Si tienes un minuto y no lo has hecho antes, lee por favor los dos comentarios anteriores sobre nuestra opinión de la campaña de estosololoarreglamosentretodos.org

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Contagio

contagio

Creo que estosololoarregalemosentretodos.org no debería haber sido una campaña. Mi modesta opinión es que no debería haber tenido ni página web, ni publicidad exterior, ni nada que hiciera que podamos relacionar un objetivo tan importante (la generación de confianza) con una campaña de publicidad. Creo que es un error.

Se trataba y trata de conseguir que las personas cambiemos nuestro comportamiento miedoso ante la crisis, que dejemos de pensar en el inquietante “qué será de mí” y sustituirlo por “el estoy aquí, qué gran noticia”. Es decir, dejar de preocuparse enfermizamente por el futuro y empezar a disfrutar intensamente el presente. Esa sería una buena recomendación. Y eso creo que esta campaña no lo ha conseguido.

Supoongo que algunos de los datos de la campaña son buenos (amigos en facebook, miles de comentarios en la web incluido este, apariciones en televisión, etc…). Si en vez de utilizar estos criterios hablaran con los ciudadanos, creo que el sincero resumen sería que la campaña no ha conseguido su objetivo.

Sospecho que la mayoría de personas influyentes, periodistas se hubieran sumado de forma natural a esta corriente de optimismo si no hubiera tenido forma de campaña y que en los telediarios, series, entrevistas podrían habernos influido de forma natural, sin que lo notaramos, como tampoco notamos que el virus se introduce en nuestro cuerpo víctima del contagio.

Y para conseguir que ese contagio definitivamente sea eficaz debemos lograr cambiar algunas cosas, algunos comportamientos (como los descritos en el último comentario de este blog) que sí merecen en cambio una buena y creativa campaña.

Hay más cosas que cambiar punto ya. Eso será en el siguiente.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Hayquecambiaralgunascosas.ya

ladron

Supongo que el objetivo de la campaña “Estoloarregalmosentretodos.org” es crear un clima que genere confianza y tengamos una mirada optimista. Eso sería bueno para todos.

Mi amiga Rocío (nombre ficticio) me dice que su jefe es un ladrón. Le roba a su empresa – hace muchas comidas, viajes, regalos particulares con cargo a la empresa – y le está robando la felicidad y la vida a mi amiga.

Conozco al jefe del jefe de Rocío y me pregunto si sabe lo que está haciendo su subordinado. Según me dice Rocío, es tan evidente y fácil de saber lo que hace su jefe que cree que le mantienen porque los números van razonablemente bien y porque es muy pelota, asquerosamente pelota.

A Rocío y sus compañeros les falta lo que hay que tener – un par de huevos, con perdón, y mucha solidaridad de unos con otros – para plantarse y decirle a la empresa que no piensan hacer nada más mientras no echen a este elemento. Si lo hicieran, ganarían la batalla. Es probable que el jefe de Rocío, que debe ser un gran hp, utilizara todos los recursos imaginables para destrozar esa hipotética subversión.

El comportamiento del jefe de Rocío destroza la confianza, provoca descenso en el consumo, quita las ganas de hacer sexo y casi de vivir..

Esto que hace el jefe de Rocío es muy común, demasiado común y es desalentador. Pero no se habla de ello. ¿Por qué no hay una campaña que ataque, ridiculice este tipo de comportamientos?

El Partido del Sentido Común llegará a un acuerdo con los medios de comunicación para conseguir erradicar este tipo de comportamientos. Pondremos de moda comportamientos éticos. Si fuera así, todos querríamos arreglarlo más fácilmente entre todos. Punto Ya.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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