Subvenciones

Hucha

Escucho que una de las necesidades perentorias para afrontar la crisis es reducir el gasto público. Dicho de otra manera: como estamos en crisis hay que gastar con cuidado y esmero el dinero de todos.

Confieso que este súbito interés por cuidar del dinero que es de todos me parece que tiene un punto de sarcasmo inmoral. Supongo que lo están diciendo es que habitualmente – cuando no hay crisis – no se tiene cuidado y atención en saber donde se gasta el dinero de todos.

Malgastar el dinero de uno mismo y hacerlo de forma absurda es un signo de mala educación, es una falta de respeto a los que te rodean y un síntoma de preocupante egoísmo. Malgastar el dinero de otros es deleznable, vomitivo, propio de delincuentes.

El instrumento culmen para vehiculizar el gasto del dinero de todos es la llamada subvención. Se trata de un eufemismo que deberíamos cambiar por la palabra regalo.
Hay tantas subvenciones que uno no acaba de saber si vive en una economía de libre mercado o en una economía intervenida. Hay tantas subvenciones que estoy por fichar a alguien que me busque cuáles son la que me corresponden a mí.

Si se quiere reducir el gasto hay que poner gente que lo controle. A lo bestia. Como se hace en una familia o en una empresa normal.

En el Partido del Sentido Común no permitiremos que se gaste en regalar. En el Partido del Sentido Común crearemos la figura del Controller (como su propio nombre indica es que el controla el gasto) Y nos dirán a todos cuanto ahorramos por día.

Es muy sencillo, es de Sentido Común.
¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Cambiar el mundo.

Leo en el periódico de ayer dos noticias relacionadas con un tipo. Se le relaciona con la compra de “El hombre que marcha”, una escultura de Giacometti por la que se ha pagado una cantidad innombrable, una cifra que a la que llaman record.

Al mismo tipo se le menciona en el mismo periódico (El Mundo) por la compra de “una mansión de estilo toscano en las colina de Hollywood por la que ha pagado la cantidad de 14 millones de euros.

El tipo se llama Roman Abramovich y lo más conocido que ha hecho ha sido comprar un club de fútbol (Chelsea), amasar una enorme fortuna y creo que chingar con algunas mujeres muy conocidas.
Es de origen ruso. Mientras en su país la mayoría de la gente lo pasa mal, Roman y otros han pillado tanto cacho que son respetados y conocidos en todo el mundo por el dinero que tienen.

Hay quienes le envidian. A mí me da asco. Aunque me dan más asco los que han permitido, propiciado, consentido, legitimizado que existan mafiosos. Y esto mafiosos a su vez permiten que existan y sobrevivan ellos (los políticos). Un puto círculo vicioso en el que pierden todos los que están fuera, la gran mayoría.

Y me da tanto asco como el presidente de Goldman Sachs que es capaz de decir que “los banqueros hacen el trabajo de Dios”, mientras se aprieta una pasta innecesaria, excesiva.

Los excesos son, por definición, malos. Y visto lo visto, los excesos son el origen del mal de muchos de los problemas que acucian a nuestro mundo.

El Partido del Sentido Común trabajará para que el exceso sea expulsado de nuestra cultura, de nuestros objetivos.
Los del Partido del Sentido Común queremos participar en cambiar el mundo.
Tenemos las prioridades claras.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

P.D. Recomiendo el vídeo de arriba para subirnos la moral.

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Fútbol

futbol

Es absolutamente natural que uno se aficione a los colores de un equipo de fútbol y mantenga dicha afición para el resto de su vida.

Entiendo que los más aficionados al fútbol pierdan los nervios cuando alguien se mete con su equipo o incluso afecte a su estado de ánimo. Conozco a unos cuantos a los cuales es fácil alterar simplemente ironizando sobre su equipo.
Les entiendo, aunque no comparto su afición. Su pasión no parece que vaya a hacer daño a nadie, siempre y cuando no pase de los límites verbales ni se exacerbe. Su fidelidad es meritoria y es el alimento vital de los clubes de fútbol y de todo lo que los rodea.

La mayoría de los españoles consideramos que los partidos políticos son como clubes de fútbol y hemos asemejado a los líderes políticos con Agüero, Cristiano y Messi. La mayoría de los españoles votan a un partido y preferirían no ir a votar que votar al que consideran su adversario y enemigo para toda la vida.

La mayoría de los políticos defienden al programa de su partido, da igual lo que diga. Parecen autómatas con mucha labia y aparentemente inteligentes, capaces de modelar su discurso en función de lo que otro les instruya y aunque no se lo crean (¡qué esquizofrenia!)

Échale un vistazo a los argumentos retorcidos y mentirosos que algunos tertulianos hacen con tal de defender a sus jefes. Son como niños.
Algunos tildan de traidores a los que votan un año a unos y en otras elecciones a otro. Así, los partidos políticos son capaces de argumentar que tienen un colchón de tantos millones de votos.

Los del Partido del Sentido Común conocemos bien la diferencia entre lealtad y fidelidad.

A botar al estadio con el corazón y a votar a las urnas con la razón.
¡Viva el Partido del Sentido Común!

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No sé

Creo que son sospechosos aquellos que dicen saber de todo y más aún cuando contestan a todo sin tener que consultarle a nadie.

Es verdad que yo tampoco soy muy listo, mi memoria es muy mejorable y mis conocimientos en la mayoría de las materias son muy escasos.

Quizás mis sospechas sean pura envidia.

O quizás haya un poco de todo. Ahora que lo pienso, lo que me parece más sospechoso de todo es aquella persona que nunca responde con un “No sé”. Respondiendo con un “No sé” siempre se puede decir a continuación “me informaré y le responderé lo antes posible” y quedas tan bien.

Ando buscando un político o política que responda “No sé” a una pregunta cuya respuesta no se sepan o duden de ella y, por lo tanto, respondan sinceramente. Supongo que los que nunca contestan “No sé” prefieren ser tachados de cualquier cosa antes que de ignorantes. Supongo que si un político dijera “No sé” habría más de uno y más de diez mal llamados periodistas que estarían dispuestos a llevarle a primera página o en los titulares de las noticias de la tele.
Cuando estoy en una reunión y mi interlocutor me dice “No sé” a una pregunta que no necesariamente debiera saberse y muestra interés por contestarme, me da buen rollito.

Hay dos clases, la política y la tertuliana, que no conocen el “No sé”. Son capaces de enviarnos mensajes sobre los cuales no tienen suficiente idea y contradecirse unos a otros sin otro apoyo que la vehemencia transformada en grito.
En el Partido del Sentido Común no hay que saber de todo, hay que intentar saber dónde están todas las fuentes de información para gestionar adecuadamente.
En el Partido del Sentido Común sabremos responder con un “No sé” cuando no sepamos (perdona la obviedad, pero ya ves como están las cosas).

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Confianza

confianza

Cuando uno sabe que lo puede hacer, que intentarlo es lo importante, que querer es poder, que hay que afrontar el fracaso con tanta naturalidad como el éxito…, eso es la confianza.

Sin confianza el jugador de tenis no gana, el cantante no transmite, el escritor no pasa de la página en blanco, el político no convence, Guti no pega taconazos antológicos.

Sin confianza uno está hecho una mierda, todo parece meticulosamente preparado para vencernos.

Hay muchos ricos con los que hablo que viven acojonados porque temen a la inevitable incertidumbre del futuro y quieren estar ingenuamente preparados para cualquier eventualidad. Siempre encuentran un motivo para estar preocupados y para calcular cuentas imaginarias con cantidades de dinero necesarias que les deje tranquilos para toda su vida. Estos ricos (defino rico como aquella persona que tiene más de lo que necesita) han cambiado su forma de consumir durante la crisis y nos han llevado a un peligroso y contagioso descenso en el consumo sólo porque desconfían.

Los que confían creen, en cambio, que si hay algo que se tuerza ya habrá oportunidad de buscarle una solución. Creen que la incertidumbre es una cosa fantástica que hace que la vida sea un fabuloso parque de atracciones. Por lo general, tienen una mirada más positiva y quizás les haga falta menos para sentir y vivir más.

El que se siente con desconfianza permite que sus superiores en el trabajo les vejen, humillen.., pero prefieren esto a defender su dignidad porque creen que lo mismo no encontrarán otro trabajo y se ponen a imaginar una versión catastrófica del futuro. Se aburren como ostras y cada día que pasa en una prueba superada.

El que siente confianza no permite que nadie ataque su dignidad, respeta las reglas del juego tanto como las hace respetar. Para los que confían, cada día que pasa es una aventura diferente.
Los políticos que hoy nos acompañan y representan generan desconfianza. Por eso muchos ciudadanos atemorizados cambian su forma de ver las cosas, de consumir, de relacionarse. El ciudadano siente que no hay plan, que todo podría acabarse, que el mundo podría echársele encima.
Muchas personas se sienten peor, mucho peor a pesar de vivir en condiciones similares que antes de la crisis porque desconfían de sí mismos, desconfían de lo que les rodea y se sienten inseguros. Son, en definitiva, menos productivos, más infelices. Y gran culpa de ello la tienen los que se suponen que deberían generar un clima de confianza. Culpa de los de la derecha y de los de la izquierda.

En el Partido del Sentido Común haremos que los ciudadanos sientan confianza en sí mismos, en quiénes les rodean. Y contaremos cuáles son los objetivos, por dónde vamos, hacia dónde nos dirigimos.

En el Partido del Sentido Común pasaremos de aquellos que quieran sembrar el pánico, nos reiremos (descojonaremos) de ellos. En el Partido del Sentido Común también pasaremos y nos reiremos de aquellos que se vanaglorian de su labor y lanzan mensajes vacuos que nadie se cree. Ambos generan desconfianza.
El que confía en sí mismo se esfuerza más y mejor. Y eso es bueno para todos.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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