Irremediable

Dice un escritor, Antonio Lucas, que “escribir es no aceptar lo irremediable”. Aunque existe una contradicción semántica en la frase – lo irremediable no tiene remedio, para qué entonces escribir -, tengo la sensación y la convicción que estoy de acuerdo con él.

Mi amigo Miguel me preguntó hace unas semanas que por qué escribía este blog. Empecé diciéndole que me gustaba escribir. Me dijo que si me gustaba escribir sugería que era mejor que lo hiciera en un diario y que fuera privado.

Dudé entonces y le dije que lo que me gustaría es dedicarme a la política, aunque no tenía prácticamente esperanza alguna de poder conseguir ese objetivo. Sé con certeza que no me afiliaría a ninguno de los partidos existentes dirigidos por profesionales de la política que es bien diferente que ser un profesional en utilizar la política para ayudar al mejor vivir de los ciudadanos.

Esta conversación con mi amigo Miguel me produjo cierto pudor e incluso le pregunté si algunos de mis comentarios le parecían ridículos. “Del ridículo nunca se vuelve”, le dije algo atemorizado. Me dijo, quizás para animarme, que no le parecían ridículos, aunque no estaba de acuerdo con algunas de mis opiniones y creía que los contenidos estaban desestructurados. Tiene mucha razón.

Creo que además de saber que me gustaría dedicarme a la política, escribir me acerca a no aceptar lo irremediable.

¡Viva el Partido del Sentido Común!

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Categoría: General