Repetición (1)

repetition2

A fuerza de repetir excesivamente los mensajes pueden ocurrir dos cosas. Permíteme que hoy te hable de una de ellas.

Los que se dedican a la publicidad dicen que la repetición produce un rendimiento marginal decreciente: una vez que has visto un anuncio suficientes veces, las siguientes no producen ningún efecto positivo y en algunos casos produce rechazo. El espectador u oyente considera que la marca le está molestando.

Hay mensajes que pierden credibilidad por repetidos, llegando a pasar de ser geniales a ridículos y de eficaces a todo lo contrario.

Mira qué pasa con los que gobiernan en Cataluña. La cuestión del idioma se ha convertido en una cruzada para ellos y parece como si eso fuera el tema que más importara a los que habitan en esa comunidad. Del más de centenar y medio de veces que he visitado Cataluña y de las cientos de personas de diferentes clases sociales, sexos y religiones con las que me he reunido, comido, bebido, departido jamás he tenido la impresión que éste fuera un asunto que les importara lo más mínimo.

Pero los que gobiernan le dan erre que erre. Su falta de sentido común ha llegado al cine, obligando a los exhibidores a proyectar una cuota de películas en catalán. Los cines que actualmente exhiben la misma película y en el mismo complejo en catalán y castellano saben que los catalanes prefieren ver cine en castellano.

Tan hasta los mismísimos están algunos catalanes que el otro día un empresario nada sospechoso de centralismo me dijo que en su casa hablaban en castellano porque empezaba a dar la impresión que hablarlo estaba prohibido.
A fuerza de repetir el mensaje, Montilla y sus secuaces han conseguido gastar el dinero de todos en fastidiar a unos cuantos.

Hay muchos más ejemplos de repetición excesiva de mensajes. El emisor debe pensar que los que le escuchamos tenemos las neuronas estropeadas y necesitamos siempre escuchar lo mismo para llegar a entenderle.

Acuérdate de lo del talante de Zapatero. El concepto era bueno en el contexto que se presentó pero a fuerza de repetirlo se convirtió en vacuo y para muchos hilarante.

Los del Partido del Sentido Común hablaremos a los ciudadanos como lo hacemos en nuestro trabajo, en nuestras familias y procuraremos no parecer que nos sabemos una sola canción .

¡Viva el Partido del Sentido Común!

Share
Categoría: General

Deja un comentario