Conde, Mario

¿Recuerdas cuando Mario Conde era idolatrado por todos?

En realidad, todos o casi todos queríamos ser Mario Conde. Su éxito parecía conseguido gracias a una inteligencia superlativa, su carisma traspasaba las hojas  del periódico y las imágenes de la televisión.

Conde fue incluso investido doctor honoris causa en la Completense y los Reyes acudieron al acto de investidura. De repente, de un día para otro, Mario pasó de ser el admirado a ser el vilipendiado. Nos había engañado, sus éxitos no eran producto de la inteligencia puesta al servicio de la sociedad y sus empresas. No, que va. Su indudable y grandiosa inteligencia la había puesto al servicio de su riqueza y de su poder, olvidando las más elementales reglas del juego. Así pues, fue castigado por ello.

Mario Conde es ahora tertuliano del programa “El gato” de Intereconomía Televisión. Mario es un gran filósofo (lo dijo sin ningún tipo de ironía) y es capaz de sintetizar en unos pocos pensamientos algunas ideas fundamentales para el mejor vivir de los humanos. Es difícil creer que esos pensamientos le hayan acompañado durante su época al frente de Banesto, pero es más que posible que ahora lo hagan.

Mario Conde dice algo de mucho sentido común, que sugiero que deberíamos aplicárnoslo.

Conde dice que la persona allá donde esté (como presidente de un banco o como presidiario) es siempre la misma persona, por lo tanto no es las cosas o los cargos que posee. Por eso la persona es en sí indeleble a los acontecimientos que puedan surgirle. Mario Conde es siempre Mario Conde, manifiesta.

Según él uno está de Presidente de Banesto o está de presidiario, que no es lo mismo que ser Presidente de Banesto o ser presidiario. Explica que aquel que confunde el ser con estar, acaba siendo las cosas que tiene. Por eso se puede llegar a explicar que una persona se suicide por la pérdida de bienes materiales. Ha perdido todo lo que es.

¡Viva el Partido del Sentido Común! ¡Viva la justicia!

Share
Categoría: General

Deja un comentario