Los padres. Los jefes.

Hay muchos padres y madres que habiendo obtenido de sus hijos un resultado negativo en forma de niño o niña coñazo, insufrible, inadaptado justifican su posible inoperancia con la siguiente frase: “no debemos ser tan malos padres porque el mayor nos ha salido muy educado y muy listo. Ha sido la misma educación y las mismas oportunidades para los dos. Así pues…” (y se lavan las manos a la par que levantan los hombros)

Seguro que conoces a uno o más padres que argumentan esto o quizás tú seas uno de ell@s. O quizás conozcas o seas uno de los jefes que aplican este mismo argumento para sus subordinados.

La misma educación, el mismo lenguaje, las mismas oportunidades, la misma mirada, la misma técnica de motivación. Lo mismo para todos los hijos, lo mismo para todos los subordinados.

Prefiero la inseguridad que proporciona la diversidad, la rica indisolubilidad del ser humano. Aunque  cada hij@,  cada compañer@ se convierta en un reto nuevo y con el que no siempre se acierta.

Fallo más que una escopeta de feria. Seguiremos intentando.

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Categoría: General